RVG – Madrid (El Sol 27-11-2023)

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Los australianos liderados por Romy Vager, cantante y compositora cuyas iníciales dan nombre a la banda, no lograron completar el aforo en la primera de las tres fechas de presentación de su tercer trabajo “Braims Worms” (Fire 2023), y aunque era lunes, las buenas críticas y acogida del público, hacían presagiar que su primera visita a la capital sería de las de estar apretados.

No fue así y quizás por ello o porque Romi no se encontraba bien de la garganta, como dijo disculpándose, el inicio de actuación fue un tanto errático, y eso que comenzaron tocando casi de seguido y en orden las canciones del citado disco, lo que implica que tras la inquietante y embaucadora “Common Ground” llegara enseguida el primer trallazo epidérmico “Midnight Sun”, que aunque sonó visceral y rabioso, llegó en tiempo de calentamiento emocional al igual que la fría oscuridad de “Christian Neurosurgeon”, su vena más reconociblemente “post” junto a “Nothing Really Changes” que tocaron algo más tarde.

Costó de inicio entrar en la dinámica de unos músicos en los que contrastaba la sobriedad de ritmos con la pasión que imprimía Romi a las canciones. Cerebral banda que parecía al margen del vehemente arrebato de su líder, y que según avanzaba la actuación, dicha dualidad se convirtió en magnético hechizo, necesario incluso para entrar de lleno en su propuesta escénica.

Fue en los momentos más introspectivos como “It’s no easy” o “Tambourine’”en los que Romi hurgó en la fibra para elevarla hacia la épica espectral ayudada por el teclado en la canción titular y “Gaint Snake”; para hacer estallar las emociones, lanzarse de rodillas al entarimado y dejarse llevar por la distorsión y el delirio eléctrico en la minimalista “Squid’ y despertar los espíritus en un final épico de íntima exaltación con “I used to love you” y “Tropic of Cancer”; para acabar con “That’s all”, un espectacular recitado de ritmo contundente que sonó como si el “Heroin” del “Rock and Roll Animal” lo tocaran los Stooges… para acabar en apurada media hora y con solo una de las dos canciones previstas en el bis… y es que el ímpetu de Romi acabó con sus maltrechas energías vocales, en la misma medida que la intensidad subía y el público vibraba con ella.

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