No sé Rick, parece falso: Bob Dylan y los autógrafos que se quedaron en ‘grafos’

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Tal vez haya alguien que todavía no se haya enterado de la chapuza que ha envuelto a Bob Dylan y su libro «The Philosophy of Modern Song»: así resumiendo, la editorial Simon & Schuster, encargada de la edición para el mercado anglosajón, prometió a los fans que estuviesen dispuestos a pagar 600 dólares que les iba a proporcionar un ejemplar con la firma manuscrita del susodicho, pero cuando les llegó el libro a casa se dieron cuenta de que esa firma no era manuscrita, sino una reproducción impresa utilizando una tecnología llamada «autopen», que no parece ni remotamente lo mismo, claro.

La cuestión es que cuando la cosa trascendió y se supo del monumental cabreo de los compradores, el propio Dylan lanzó un comunicado diciendo que se arrepentía de haber utilizado el mencionado «autopen», que había recurrido a ello desde que en 2019 había sufrido de ataques de vértigo, y que quería solucionar el entuerto lo más rápido posible, resultando en una devolución del dinero. Que ya tiene que haber sido gordo el follón para que Dylan se digne a hablar… «Error de juicio» lo ha llamado. Pero el caso es que también afecta a láminas con dibujos suyos, que algunas galerías de arte ya han hecho público que van a hacer lo mismo que les ha tocado a Simon & Schuster.

Y con todas estas «movidas» a mi me viene a la mente aquel episodio de «Pawn Stars» («La casa de empeños» en nuestro país) en el que Chumlee iba con un vinilo a la caza de Dylan para que se lo firmase y poder venderlo en la tienda más caro para así poder recuperar la inversión (según recuerdo había pagado más de lo debido por él, aunque puedo estar equivocado). Joder, y daba la casualidad de que justo cuando alguien iba con un disco de Dylan a la tienda había un concierto suyo y casualmente también Chumlee se encontraba con él saliendo del bus de gira. Menuda triunfada… o casi, porque el bueno de Bob se lo firmaba a su nombre y cuando regresaba a la tienda Rick le decía que se lo metiera por el… que se lo quedase porque así no lo podía vender, vaya.

¿Os parece medio cómico-medio de vergüenza ajena? Pues eso mismo me parece a mí todo este asunto, algo muy cutre. Porque ya son ganas de meterse en problemas con esa edad y sobre todo con toda la pasta que debe de tener el señor Dylan.

Y pensar que Bob rechazó en su día salir en «The Simpsons»

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