The Afghan Whigs – Madrid (Teatro Barceló 22-10-2022)

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Dieciocho años, seis meses y seis días después de su primera y única actuación en la desaparecida sala Revólver, Greg Dulli junto a John Curley como únicos supervivientes de la banda, regresaron a la capital. Ambiente de gala para recibir a Dulli que apareció galante y elegante como siempre, aunque físicamente el tiempo no ha dejado bien parada su figura.

Comenzaron densos y oscuros con «Jyja» de su recién estrenado y valorable último disco «How Do You Burn?» para a continuación, imprimir un empuje e intensidad hercúlea en «I’ll Make You See God» y algunas de su discografía reciente. «Matamoros» o «Light As A Feather» sonaron arrolladoras mientras Rick G Nelson se multiplicaba con solvencia entre la guitarra, el teclado y un violín que no acabada de oírse cuando las eléctricas sonaban más potentes. «Toy Automatics» reconfortó… sobrecogedora y épica, previa a la primera incursión en el repertorio clásico, que el de Cincinnati anticipó tratando de recordar el año de su anterior visita y afirmando que si alguien estuvo allí recordaría lo siguiente.

Lo siguiente fue del tirón «Gentleman», «What Jail Is Like» y «Fountain and Fairfax», esta última con «Who Do You Love?» de Bo Didley como intro. Momentos de éxtasis con las primeras filas en danza y las restantes alzando brazos. Dulli, obsesivo con el sonido de monitores durante buena parte del concierto, afina su guitarra y le sale más por casualidad que adrede, los acordes del «Angie» stoniano, que anticipa tiempo muerto con «Algiers» emocionante y rítmica y «Somethin’ Hot» en la que subiendo de nuevo decibelios, se hizo patente la vena soulera de la banda…

…pero la noche avanzaba por otros derroteros, como demostró un tramo final de infarto con los músicos crecidos y con Christopher Thorn (Blind Melon) tomando algo más de protagonismo con las seis cuerdas. «John the Baptist», «My Enemy» y «Summer’s Kiss» sonaron heroicas, para finalizar tras hora y media de actuación con la evasiva «Into the Floor» y un guiño a The Smiths con las primeras estrofas de «There Is A Light That Never Goes Out» a ritmo ultra lento y pausado con el que un mesiánico Dulli presentó a la banda y se marcho de forma crepuscular, dejando a los músicos rematar una faena que dejó más que satisfechos a los presentes. Hasta la próxima Dulli ¡un figura…! ¿Habrá que esperar?

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