Michael Monroe 60th Birthday Bash – Helsinki Ice Hall – 23-09-22

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El 17 de junio de este año le cayeron sesenta castañas al amigo Matti Antero Kristian Fagerholm, quien bajo el nombre de guerra Michael Monroe lleva dándonos alegrías desde que se pusieron en marcha Hanoi Rocks allá por 1979. Para celebrar sus seis décadas de vida se pusieron a la venta hace ya meses las entradas para esta especial celebración en su ciudad natal, que se convirtió en un sold out a principios de septiembre, a los pocos días de haberse anunciado la reunión de la formación original de Hanoi Rocks en exclusiva para este concierto. Una semana antes de este notición ya habían soltado otra bomba de reunión: la de Demolition23. Con semejantes premisas, además de la promesa de más invitados y de tres horas de show, allí que nos plantamos en Helsinki.

El concierto tuvo lugar en el Helsinki Ice Hall, pabellón de deportes capaz de acoger a unas 8.000 personas. No sé cómo se escucharía al fondo del pabellón pero en las primeras filas el sonido era estupendo. Y digo primeras filas porque aquí no hubo zona vip ni círculo dorado o negro ni hostias pardas para cobrar al personal el doble y garantizar un hueco al borde del escenario. No. Aquí te lo currabas llegando antes y podías situarte en primera línea de fuego si querías verle los empastes a Michael Monroe, al más puro estilo old school.

Tras buen rato de expectación, la noche comienza con Michael saliendo a matar… ¡al frente de Demolition23! Con Karl «Rockfist» a las baquetas en lugar de Jimmy Clark, Michael, Sami Yaffa y Nasty Suicide abrieron fuego con “Nothing’s Alright”. El pabellón, incluyendo el numeroso público adolescente de las primeras filas (muchas más ellas que ellos) cayó en un puto delirio. Siguieron “Dysfunctional”, “Endangered Species” y “You Crucified Me” con la banda dejándose la piel y Michael soltando toda la energía punk que lleva acumulando durante estos sesenta años en la faz de la tierra. ¿Puede ser Nasty Suicide el tío más cool del planeta? Tal vez. Nos anuncian una más: ese himno a quienes mantienen el rock en la sangre a pesar del paso del tiempo que es “Hammersmith Palais”. Intenso y genial comienzo de noche que deja con ganas de escuchar el disco de Demolition23 entero, pero todavía queda mucho rock por delante hoy…

Tras escasos minutos vuelve al escenario el homenajeado, esta vez con su actual banda: Steve Conte (que curiosamente cumple años este mismo día del concierto), Rich Jones, Sami Yaffa y Karl «Rockfist», acompañados del músico local Leka a los teclados. Comienzan con «She’s No Angel», luego «Nights Are So Long», «Shakedown» y «All Night With The Lights On» en lo que se adivina un repaso a sus primeros discos en solitario. Tras «Man With No Eyes» y la versión de Nazareth «Not Fakin’ It», la banda salvo Michael abandona el escenario para dar paso a Lacu, Timpa y Costello, miembros de la segunda reencarnación de Hanoi Rocks, que junto con Dave Lindholm tocan «Telephone Bill’s All Mine», versión de este último que Michael incluyó en su disco “Watcha Want” y con la que termina este repaso a lo más melódico de su primera etapa solo. Y sí, podían haber caído algún tema más potente como «Life Gets You Dirty», pero ¿de qué hay que quejarse si todo está sonando perfecto?

Abandona las tablas Dave Lindholm y por el lado derecho del escenario llega una de las apariciones más esperadas de la noche. Presentado por el cantante como «su hermano de otra madre» hace entrada el pirata finés del rock’n’roll, el señor Andy McCoy, y se siente temblar el suelo ante la reacción del público. Con su sombrero de ala ancha, chaqueta de cebra y actitud chulesca, agarra su guitarra para comenzar marcándose con el resto de la banda un «Obscured» lleno de mala hostia, seguida de «People Like Me» y de esa maravilla que es «A Day Late And A Dollar Short», todas de «Twelve Shots On The Rocks». Y no, no cayó nada de «Another Hostile Takeover» ni de «Street Poetry», pero realmente da igual. Poder escuchar estos tres disparos en directo con los señores Monroe y McCoy dándolo todo bajo los focos y compartiendo micro es acojonante e irrepetible.

Después de un interludio de media hora para coger fuerzas y que dividió la noche en dos partes vuelve a escena Michael Monroe con guitarra acústica y nos regala «Deadtime Stories», la canción que cierra el disco de Demolition23, para seguir con una sobrecogedora «Fallen Star» del «Oriental Beat» de Hanoi Rocks en la que se repartieron el protagonismo a partes iguales la voz de Michael y el teclado de Leka. Para cerrar este tramo acústico aparece en el escenario Jenni Vairtianen, estrella del pop finlandés, quien recibe tantas ovaciones del público como Andy McCoy, nada menos, y con la que Michael canta a dúo «Missä Murusseni», éxito de Jenni que Michael ya había cantado con ella anteriormente y que en esta ocasión especial dedica a su esposa. Tema totalmente distinto de lo que Michale Monroe nos tiene acostumbrados pero que demuestra que este señor, sea al frente de Hanoi Rocks, Demolition23, su propia banda o allá donde le apetezca meterse, es un cantante de la hostia, y que esta noche es su noche y puede hacer lo que le venga en gana.

Y tras este joyita de sección acústica ¡llega la hora del punk rock! Presentando a Ginger Wildheart a la guitarra y con esa resurrección de su carrera en solitario que supuso «Sensory Overdrive», el que quizás sea su disco más salvaje, se marcan «’78», «Trick Of The Wrist» y «Got Blood». Imposible no dejarse la garganta coreando estos tres trallazos, y te preguntas qué dirección habrían tomado los siguientes discos de Michael Monroe si Ginger hubiese permanecido al lado de Michael Monroe. Pero Ginger dejó la banda como deja el escenario, y como dice el rubio frontman, le hacía falta otro guitarrista con personalidad. Enter Dregen. Más ovaciones. Más rock’n’roll. Y la hora de otro de los himnos en la carrera de Michael Monroe: «Ballad Of The Lower East Side» (composición, no olvidemos, de ese neoyorkino genial que es Steve Conte). ¡Devolvedme esa manzana podrida! Con un Dregen derrochando energía y un Michael Monroe en estado de gracia siguen «Stained Glass Heart» y una brutal y corrosiva «Horns And Halos», que dio título al segundo disco de la renovada carrera en solitario de Mr Monroe. Exit Dregen, que da paso al gigante canadiense (en altura física y musical) Rich Jones, que ha venido engrandeciendo todos los discos de esta banda desde su entrada. Sólo hay tiempo para un tema por disco: «Old King’s Road» de «Blackout States», «I Live Too Fast To Die Young» de su último y homónimo LP, y otro himno, «Last Train To Tokyo» de «One Man Gang», que suenan todas de la hostia y que me lleva a reconfirmar mi convencimiento de que, a pesar de la grandeza indiscutible de Ginger y Dregen, el mejor guitarrista para la banda de Michael Monroe es Rich Jones (y por supuesto, Steve Conte).

Llegados a este preciso momento, ¿podría haber mayor placer que ver a estos cuatro monstruos del hacha juntos en el escenario? No. Y para eso se habían reservado «Dead, Jail Or Rock’N’Roll», que sonó a glorioso y demoledor final de fiesta aunque todos sabíamos que no iba a ser así.

A esas alturas de noche Michael Monroe había arrojado al público un buen número de sus clásicos abanicos rojos, se había dejado la voz en nada menos que… ¡28 canciones! y tenía que haber perdido muchos kilos en forma de sudor. Debería estar hecho polvo y prácticamente sin voz, pero no, estaba en lo más alto, en plena forma, dándolo todo y recibiéndolo todo del público. Y el plato fuerte estaba por venir. El momento por el que mucha gente había agotado las entradas del Helsinki Ice Hall. Gyp Casino, Nasty Suicide, Andy McCoy, Sami Yaffa (que a estas alturas llevaba casi tanto concierto encima como el frontman) y Michael Monroe aparecieron pisando triunfalmente las tablas. Los Hanoi Rocks originales. El pabellón se podía haber venido abajo ante la bestial ovación del público. Proyectada en el fondo del escenario la portada de «Bangkok Shocks, Shanghai Shakes…» sólo los primeros acordes de «Tragedy» hacen falta para prender fuego al escenario. «12th Street Kids». La banda fluye potente como si llevaran tocando los últimos 20 años. «Oriental Beat», «Boulevard of Broken Dreams»… «Don’t You Ever Leave Me» suena grandiosa e intensa. Más de una y de uno estará llorando como una magdalena en este momento. «Motorvatin'». ¿He dicho ya que Nasty es el tío más cool del planeta? Pues eso. Fiestón con «Malibu Beach Nightmare», y con «Million Miles Away» termina todo… Y este mágico momento fue la reunión de Hanoi Rocks en 2022. Momento que Michael Monroe ha dicho ya en varias ocasiones que es algo único para este show y que no se va a repetir pero ¿quién sabe…?

Con los Hanoi aún en el escenario, hacen acto de presencia todos los músicos que han participado en este desfase de noche. Es la hora (metafóricamente) de apagar las velas de la tarta y «Up Around The Bend» es la elegida para acabar los festejos. Al final, Michael Monroe queda solo en el escenario. Agotado, pero sin haber desfallecido en ningún momento, protagonista absoluto y ganador de la noche, feliz y emocionado ante el público que se está volcando con él, se deshace en agradecimientos y suelta una lagrimita. «¡Nos vemos en diez años!», y abandona el escenario. Si montas otra como esta para tu 70 cumpleaños !allí estaremos!

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