Black Midi – ‘Hellfire’ (Rough Trade 2022)

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La inicial arenga de bienvenida que de forma explícita da título al disco, anticipa el delirante, inclasificable y estrambótico discurso melódico del trío con base en Croydon, la periferia sur de Londres, que en este su tercer disco, más que sorprender epatan y dejan al osado oyente con la boca abierta y el cerebro confuso pero despierto. Una nueva vuelta de tuerca tras su estreno en 2019 con «Schlagenheim» y el aún reciente y por digerir (por sus tantos ingredientes) «Cavalcade» de 2021.

La vociferada proclama lleva directamente a un patio de butacas bizarro, en el que «Sugar/Tzu» abre un telón que lleva al aún desubicado oyente a un frenético y apabullante torbellino de sonidos que estallan en colorido confeti lanzado desde los palcos de este experimental e hipotético teatro que haría las delicias de excéntricos y visionarios como Frank Zappa o Don Van Vliet (Capitan Beefheart), pero también de crooners como Frank Sinatra o Burt Bacharach.

Entre ambos y antagónicos extremos, cabe de todo en esta fantasía musical de ritmos triturados que llega a irritar con sus ruidosos alaridos. Pero… también a arrullar con sus susurros. Indefinibles como para ser capaces de crear su propia escena. ¿»The race is abaut to beguin» una ópera rock en spoken word… «27 question» un circo donde se destapan glamurosas maravillas… «Eat men eat» un largometraje clásico de trama intrincada y acción trepidante?

Estructuras complejas y progresivas lanzadas con vehemencia salvaje y radical minimalismo en «Welcome to hell». Disonancias y cambios radicales de estructura y ritmo giran vertiginosas en esta noria que no parece tener fin y en el que apenas un par de interludios dan un ligero respiro. Dosifican inteligentemente momentos de sosiego con la mareante montaña rusa emocional en distintas canciones dentro de la canción y en otras donde administran el supuesto caos, como «Still» y «Dangerous liasions», además de en estructuras de aspecto cercano a la idea que puedan tener del country -«The defence»-.

En definitiva, una delirante y estimulante experiencia expresionista que va más allá de lo musical, apto para cuerpos porosos de espíritu valiente.

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