‘Smash! Green Day, Offspring, Bad Religion, NOFX y la explosión del punk en los 90’ de Ian Winwood

4.9/5 - (21 votos)

Los que vivimos aquella era, a menudo tendemos a recordar los años 90 como una explosión de creatividad musical que en su primera mitad, dio lugar a una efervescente escena musical que a pesar de que ahora la veamos como una única cosa, sin embargo respondía a muy diferentes y variados estilos y géneros. Obviamente el pistoletazo de salida lo dieron Nirvana con «Nevermind», pero sería irresponsable no mencionar a muchos otros grupos que arrasaron las listas por la misma época o a todos los que fueron preparando el terreno en los años anteriores.

Como si fuera un recurso historiográfico, nos sirve esa idea de fijar un momento concreto como fundacional de lo que podría llamarse -a falta de un término mejor- «era alternativa» (en realidad tiene poco de alternativo algo que se ha cocido en los pasillos de multinacionales, por mucho que el talento sea innegable y esté ahí). A fin de cuentas, en el momento las cosas se fueron sucediendo a tal velocidad que solo nuestro espíritu adolescente podía darle caza.

Pero no podemos ver todo aquello ni de manera excesivamente idealizada, ni tampoco como un totum revolutum sin sentido: puede que en nuestras colecciones de cassettes, CDs y LPs empezaran a convivir referencias muy dispares sin ningún problema, pero no debemos olvidar que poco tenían que ver los mismos Nirvana con Red Hot Chili Peppers o Soundgarden con Pavement.

En «Smash! Green Day, Offspring, Bad Religion, NOFX y la explosión del punk en los 90», el autor británico Ian Winwood sabe reconocer la importancia del pelotazo cósmico de «Nevermind», pero a la vez diferencia una escena y un momento muy concretos de esa maraña de fogonazos musicales en la que se convirtió la primera mitad de aquella década. Como redactor de publicaciones como Kerrang! o New Musical Express, Winwood tuvo acceso a aquellas bandas en el momento en el que comenzaron a vender millones de discos. Y les guste a los «puristas» o no, el autor sabe también reconocer la importancia de bandas que tal vez no sean muy respetadas hoy en día, como Green Day y Offspring, porque sin su éxito desmedido no habría sido posible que llegaran muchas otras. Como también deja claro que sin Epitaph y Bad Religion (y en menor medida sin Lookout), no habría podido revitalizarse una escena que en la recta final de los 80 veían prácticamente muerta hasta los que militaban en ella.

Llegados a este punto, aquí debemos asimilar una cosa: la música se mueve por ciclos que son dictados (o vampirizados) desde la maquinaria de la industria, y nosotros como consumidores nos vemos influenciados nos guste o no por lo que esté a bien ponerse de moda cada temporada. Y esto, que tal vez desde nuestra mentalidad humanista europea queramos rechazar como incierto, es una verdad incómoda que parece mucho más evidente en el ámbito anglosajón. Y por mucho que servidor conociera por ejemplo a Offspring desde que sacaron «Ignition», no cree que merezca una merezca una medalla por ello: Offspring no le importaban a nadie más que a los cuatro que compraban todo lo que llevara el logo de Epitaph.

Sea como fuere, de alguna manera se coció una tormenta perfecta que llevó al punk rock a las listas de éxitos de una manera que apenas había sido conocida hasta entonces, y eso es algo que incomodó a todos aquellos que veían el fichaje por una multinacional o la masiva venta de entradas para recintos cada vez más grandes como una felonía hacia la escena. Pues Winwood nos habla de todo eso, aunque a diferencia de lo que opinaban Sonic Youth en uno de sus vídeos domésticos de la época, el escritor fija el momento de la explosión en 1994. Sin exposiciones enciclopédicas -aunque está lleno de información-, intentos de hacerse pasar por sociólogo ni áridos listados de discos y singles, solo basándose en sus recuerdos y en las conversaciones con los protagonistas. Y aunque el relato es más o menos cronológico, Winwood no lo pone sobre el papel de manera exactamente lineal.

«Smash! Green Day, Offspring, Bad Religion, NOFX y la explosión del punk en los 90» supone en definitiva una interesante obra en la que podemos profundizar, más que en la historia de una serie de bandas, en lo que es la industria discográfica, su funcionamiento y lo caprichoso que puede ser el éxito. Es una manera de hacer justicia también con nombres que han sido arrastrados por el barro, aunque en contraste me sobran algunos comentarios despectivos y totalmente gratuitos sobre determinados grupos y escenas (algo que no deja de sorprender teniendo en cuenta que Winwood es coautor de un libro muy conocido sobre los también muy vapuleados Metallica). Pido también a todo el panteón clásico que algunas editoriales empiecen a tomarse en serio este tipo de obras y encarguen las traducciones a personas que al menos tengan un cierto conocimiento musical, porque en la lectura de este libro también nos encontramos con momentos de esos de «¡¿Pero qué cojones…?!».

Comentarios

Comentarios