Bobby Gillespie – ‘Un chaval del barrio’

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Debo reconocer que Bobby Gillespie y Primal Scream nunca han sido santo de mi devoción. Recuerdo haber escuchado algunos de sus temas en los años 90 (y, contra todo pronóstico, «Kowalski» de «Vanishing Point» me hacía cierta gracia), pero no fue hasta comienzos de este siglo que me dió por hacerme con un pack que reunía el conocido «Screamadelica» y «Give Out But Don’t Give Up». El segundo me parece un buen disco, pero el primero nunca llegué a entenderlo.

En cualquier caso, nunca he prestado demasiada atención al bueno de Bobby y a sus Primal Scream. De hecho, casi hasta me alegré de que tuviera que cancelar su actuación en el Azkena Rock Festival de hace unos años por una caída, porque así pudimos disfrutar otra vez de The Hellacopters.

Todo esto sin embargo no es obstáculo para que haya disfrutado de la lectura de «Un chaval del barrio», autobiografía en la que Gillespie nos cuenta su trayectoria vital hasta precisamente la grabación de «Screamadelica» (supongo que la idea será lanzar una segunda parte en algún momento del futuro porque estamos hablando del año 1991).

En «Un chaval del barrio» Gillespie nos cuenta sus orígenes más bien humildes y sus profundas convicciones éticas y políticas. Y sí, en el relato también se cruzan multitud de personajes conocidos de la industria y la escena musicales, pero a mí particularmente me ha caído bien el bueno de Bobby porque me parece alguien muy sensato capaz de emitir unas opiniones que sin duda pueden ser discutibles, pero en las que se ve que van más allá del discurso panfletario y que se basan en un amplio conocimiento de la historia reciente del Reino Unido y las luchas obreras que desataron (no en vano su padre fue sindicalista).

Obviamente Bobby Gillespie no construye el relato alrededor de sus opiniones políticas sino alrededor de sus vivencias, como es lógico, pero sí me parece oportuno destacar este aspecto a pesar de que su presencia a lo largo de las más de cuatrocientas páginas pueda ser considerado casi testimonial. En primer lugar porque como digo, por un lado me ha sorprendido y además conecto con sus opiniones, pero por otro porque en otras reseñas que había leído antes de ponerme con el libro, daba la impresión de que aquí solo había cabida para drogas de diseño y hedonismo. Aquí hay barrillo, y mucho, pero si algo demuestra «Un chaval del barrio» es que Bobby Gillespie (y por extensión Primal Scream y su música) es un personaje poliédrico y, de alguna manera, obviar ese otro aspecto es dar una imagen muy incompleta de su personalidad.

Sorprende al lector no familiarizado también la evolución musical de los primeros Primal Scream, partiendo desde el punk rock y la psicodelia hasta su relación con la escena del acid house, algo que por fuerza tenía que dejar una impronta en su música. Pero no por ser un hecho desconocido, sino porque Gillespie lo presenta de tal manera que uno entiende que fue un paso natural que en ningún momento supuso una ruptura abrupta con todo lo anterior.

Y, por supuesto, la obra también incluye abundantes explicaciones sobre la composición y grabación de las canciones de los primeros álbumes de Primal Scream, lo que puede colmar las ansias de los que busquen ese tipo de detalles en un libro de este estilo.

Bobby Gillespie – «Un chaval del barrio» está editado en España por Contra.

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