Shaman’s Harvest – ‘Rebelator’ (Mascot 2022)

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Se ha hecho de rogar «Rebelator», el nuevo álbum de los estadounidenses Shaman’s Harvest, que ha sido publicado el pasado marzo, casi cinco años después de su anterior esfuerzo de estudio, «Red Hands Black Deeds» que data del verano de 2017. Se trata de su tercer disco bajo el paraguas del grupo neerlandés Mascot.

Pero los de Missouri no es que hayan estado todo este tiempo de brazos cruzados. De hecho, pandemias aparte, el grupo ha tenido que sortear una serie de obstáculos imprevistos, como varias catástrofes naturales en su ciudad natal, un bloqueo creativo generalizado entre los miembros de la banda o el cáncer de garganta y la operación de tobillo -podía haber perdido una pierna- que ha superado el vocalista Nathan Hunt en este lustro.

No es de extrañar por lo tanto que el mencionado Hunt califique el séptimo trabajo de la banda como «el disco más difícil que hemos hecho, en todos los niveles». La banda partía del agotamiento que le supuso los dos años de gira continuados tras la publicación de su anterior álbum, por lo que para el nuevo disco adoptaron una forma de trabajo un poco diferente a la habitual, encerrándose en su local de ensayo de Jefferson City para ir manufacturando las demos de estas once nuevas canciones durante seis meses.

Los primeros resultados ya se vieron en forma de dos avances el pasado 2021, con los temas «Bird Dog» y «Voices», pero como decimos no ha sido ya hasta el primer trimestre de 2022 que el disco se ha visto completamente materialzado con su salida al mercado.

«Rebelator» nos muestra a unos Shaman’s Harvest preparados para el asalto a las listas: el grupo sabe combinar cierta sensibilidad sureña con un sonido de rock comercial contemporáneo sin ningún tipo de sonrojo (y nadie dice que debieran avergonzarse por ello, que conste), a la par que construyen unos estribillos melódicos muy en la línea del gusto actual. Por momentos uno siente estar escuchando canciones que podrían ser potencialmente utilizadas en campañas de perfume, no sé si se entiende lo que quiero decir.

El conjunto arroja como resultado un rock perfectamente aceptable para las radiofórmulas, a pesar de que a nivel guitarrero se pretenda barnizar estas canciones con ciertas aristas que lo hagan también aceptable para un público más especializado. Podríamos hablar por lo tanto de que en «Rebelator» se busca un equilibrio entre los aspectos «vendibles» y la tradición rockera más recalcitrante, logrando un producto que pueda gustar a un amplio espectro, como los antibióticos.

Personalmente no acaba de entrarme, pero entiendo que haya gente que lo encuentre irresisitible.

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