Capitán Bazofia: entevista

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«Me encantaría que se abriera más el espectro de lo llamado indie»

Capitán Bazofia esconde la figura de Nacho Vera, artista multidisciplinar que ha formado parte como baterista y percusionista de la extinta y reivindicable banda de culto Rosvita. Ahora regresa con «Viaje de fin de novios», su segundo disco en solitario tras su estreno cinco años atrás con «Ánimo animales».

 – «Ánimo animales» era un disco introvertido de sonido oscuro y letras dadaístas, en cambio «Viaje de fin de novios» parece extrovertido con un sonido luminoso y letras existencialistas… nihilistas. ¿Qué ha pasado en los cinco años que separan uno y otro?

– Bueno, ha pasado tiempo, y el tiempo lo transforma todo. Yo venía de estar trabajando en un musical que no me gustaba nada, y creo que estar un par de años largos en algo que no te alimenta el alma te hace darte cuenta de lo importante que es dedicarle tiempo a tus proyectos personales. Yo soy de los que la pandemia les vino bastante bien, me refiero a lo de parar y tener más tiempo de calidad, lo primero fue que cortó de cuajo mi relación con un trabajo que no me gustaba (ahí le agradezco a los dioses que enviaran esa pandemia) y me dio tiempo para acabar los temas de este «Viaje de fin de novios». Respecto a la luminosidad de este disco es algo que pensé desde el principio, desde lo visual sobre todo, la anterior portada quedó muy oscura, como un cuadro en penumbra de Rembrandt, y tenía muy claro que la siguiente portada tenía que ser luminosa y colorida, así los temas se han dejado influenciar por la portada. Luego cada canción tiene una gran historia de la que entendemos un poco pero de la que que yo podría hablar largo y tendido, me he expuesto mas, y sí que es verdad que este disco está entrando mejor, pero no se si es porque está teniendo más alcance o porque realmente es más asequible.

«Mis primeras impresiones de casi todo
están impregnadas de humor o de un
punto de vista diferente al convencional»

– En todo caso sigue presente esa particular forma de mostrar el mundo entre naif y divertido…

 – Creo que es algo que llevo de serie en mi cuerpecito. Mis primeras impresiones de casi todo están impregnadas de humor o de un punto de vista diferente al convencional. Creo que en lo diverso y en lo personal está lo interesante de la creación. Cuando pones la radio y todo te suena igual entiendo que algo falla. Antes has mencionado el nihilismo y creo que tengo mucho de ese punto de vista, sumándole quizá algo de humor. Hace tiempo puse música a un cuento de Ernest Hemingway que se llamaba «Un lugar limpio y bien iluminado»; la acción transcurre en un bar de la Plaza Mayor en Madrid, está amaneciendo y alguien se ha pasado la noche bebiendo, el cuento acaba con una preciosa oda a la nada, a la vida que también es nada, “Nada nuestra que estás en la nada, santificada sea tu nada etc…”.

– Utilizas el lenguaje de una forma muy original, son constantes los juegos de palabras y contradicciones… ¿Cómo te defines en ese aspecto?

 – También es algo que me acompaña desde pequeño, la gente que me conoce sabe que cada mes tengo una fijación por una palabra o juego de palabras, que voy deconstruyendo y desarrollando para cansancio o divertimento de los que tengo al lado. Creo que viene de mi padre, tengo un pequeño Chiquito de la Calzada nihilista en mi interior.

– ¿En qué te inspiras, qué te motiva?

– Soy muy fan de Charlie Kaufman y en concreto de una de sus películas: «Synecdoche, New York». La película trata de un director que quiere montar la obra de su vida, y literalmente está toda la vida montando la obra, por que la obra es su vida… así me siento yo también, toda mi vida está influenciada por lo que vivo y por lo tanto por lo que creo. Este disco está lleno de momentos autobiográficos ficcionados, es por ende parte de la obra de mi vida.

 – Gorriones, pájaros, ovejas o el perro protagonistas de la canción-fábula «Cuando me dejas atado»… el mundo animal sigue siendo una constante en tu discografía. ¿Alegoría de la fauna que rodea al mundo humano? ¿Qué te aporta tanto bicho?

– La verdad es que es algo que no pienso premeditadamente. En la canción del perro y su dueño realmente quería hablar de una relación de pareja desigual, en «Pájaro molón» todo surgió de un paseo por un bosque y de escuchar el cantar de un pájaro que me dio el ritmo de esa canción, y «Cantando ovejas» es una canción que hice después de releer «Rebelión en la granja»… pero sí, hay debilidad por el reino animal, de pequeño quería ser veterinario en vez de bombero.

«Este disco tiene más de
Nacho Vera, me he escondido
menos en Capitán Bazofia»

Son claras las alusiones autobiográficas… ¿de Nacho Vera o de Capitán Bazofia? ¿Quién es quién?

– Este disco creo que tiene más de Nacho Vera, me he escondido menos en Capitán Bazofia y quizás por eso sea un disco más accesible para el público en general. Es curioso porque mucha gente me dice que no le gusta el nombre del proyecto, que les confunde con lo que luego oyen. Igual si lo peto me cambio el nombre, pero que alguien llegue con prejuicio a algo y luego se lleve una sorpresa también es bonito. La vida es un misterio y las sorpresas son la salsa del misterio.

– Musicalmente el disco sugiere una montaña rusa de sonidos centrífugos: folk, tropicalismo, opereta y cabaret, ruido, aires cinematográficos o ritmos mediterráneos lanzados en rica y variada instrumentación -violines, ukeleles, percusiones, pianos, ruidos, aullidos, onomatopeyas…-

– Por suerte la intuición gana a lo cerebral en mis proyectos, por eso hay algún tema dentro del disco que podría desentonar, pero a mí eso me gusta. De todas formas creo que el que Triltrate toque en casi todos los temas da unidad a todo el disco, realmente me gusta encontrar el estilo que tiene cada tema, y no tener miedo al pensar que a alguien no le va a cuadrar. Llevo muchos años sin cuadrar mucho a nadie, o cuadrando a poca gente si se ve de una forma más positiva, pero yo soy de insistir, por eso sigo vivo y con ganas.

 – Con todo el arsenal sónico expuesto… ¿habrás contado con el apoyo de una banda o músicos de confianza?

– Los temas los hice en soledad, que es donde me encuentro más a gusto a la hora de crear en este proyecto en concreto. Lo que sí he hecho es abrir el abanico de colaboraciones. Con Trilitrate me lo puse difícil porque residen y son de Vigo; algunos temas los hice pensando en ellos y eso se nota, se los mandaba y ellos arreglaban sus partes. Luego tengo la suerte de tener cerca a Manuel Campos, compañero de Rosvita,  que ha sido parte importante a la hora de organizar materiales y a la hora de aportar partes al disco. Según cómo fuera el tema pensaba quién podría colaborar. Con Albert tenía clarísimo que «Cuando me dejas atado» era la canción en donde quería que su impronta resaltara, creo que le pega mucho; en «Lady Boy» quería jugar con tres personajes, uno de voz grave que hizo Richard Collins Moore, otro con voz más casi de soprano que lo cantaba Sam Gómez y yo haciendo el gilipollas, creo que funciona a nivel teatral, así con esas tres texturas; para «Cantando Ovejas» llamé a Amanda Digón que le quedan muy bien las rancheras. Tengo la suerte de conocer a gente con mucho talento y que encima les gusta lo que hago.

– Ahora que parece que se te está haciendo “un poco de caso” ¿Qué planes tienes?

– Pues después de que nadie me hiciera caso con el primer disco, nadie me refiero a medios, este pequeño caso que me hacen me lo tomo como un gran logro, aunque sea un “casi me hacen caso”. Vengo de experiencias underground bastante extremas, ya viví con Rosvita un gran silencio de medios poco ajustado al nivel, al compromiso y a lo personal que era el proyecto, pero no estoy desencantado porque he hecho el mejor disco que podía hacer con la mejor gente. Si hubiera tenido apoyos por parte discográficas o de medios habría hecho el mismo disco y eso es muy esperanzador para mí, me hace más fuerte, y me da confianza para seguir insistiendo, aunque ya te digo que mi fuerza es la voluntad de creer en lo que hago, si se fijan en mi mejor pero no va ha ser determinante para que siga haciendo música. Me encantaría que se abriera más el espectro de lo llamado indie, que se abriera a proyectos que no somos tan indies, músicos que somos difíciles de catalogar pero que tenemos un gran potencial por mostrar y por ser descubiertos por nuevos públicos. También por pedir pido que caiga algún festival pequeñito, y por supuesto mi mayor deseo es una gira de seis meses por América del sur, ese sería mi gran sueño.

Foto: Manuel Arija

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