The Hellacopters – ‘Eyes Of Oblivion’ (Nuclear Blast 2022)

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Tras 14 años sin álbum de estudio, el 1 de abril nos llega «Eyes Of Oblivion», lo nuevo de los Hellacopters. Diez nuevos temas, diez, producidos por Chip Kisbye (que ha estado en la cabina de mandos de las producciones del Helicóptero del Infierno desde «High Visibility») y el propio Nicke Andersson.

La expectación por volver a tener nueva música de los Hellacopters en el estéreo, junto con todo lo que implica el transcurso de estos 14 años (las diferentes aventuras musicales de los miembros de la banda, la ausencia de Kenny y la entrada final de Dolf de Borst en su lugar, la pérdida de Strings, el retorno de Dregen…) hace que afrontar este disco como fan confeso de los Hellacas que es uno sea de todo menos fácil. Pero hay que pagar lo que se debe, y mucho se le debe a las huestes de Nicke Hellacopter, alias Nick Royale, alias Nicke Andersson. Como mínimo una escucha del disco sin prejuicios, así que vamos allá.

Los singles de adelanto del álbum han dado para todo tipo de especulaciones, desde la primera pedrada con «Reap a Hurricane» que con sus guitarrazos dejó un buen sabor de boca y una idea flotando en el aire de que, aunque la canción hubiese ganado mucho con una mezcla más cruda y directa, aquí se podía intuir algo entre el «Payin’ The Dues» y «Grande Rock». Sin embargo cuando escuchamos el tema que da título al disco, «Eyes Of Oblivion», se acercaban más a los Hellacopters de la última época o incluso al sonido más suave de unos Imperial State Electric. Y luego llegó «So Sorry I Could Die» y… ¡hostias! ¿blues-soul? Esto suena como «Back To Black» de Amy Winehouse compuesto por unos suecos. Joder, si hasta el videoclip en blanco y negro con temática funeraria (bonito homenaje a Strings en los últimos fotogramas, por cierto) se parece al que le rodaron a la malograda musa del neosoul. Y luego resulta que el tema no está nada mal. Con todos estos precedentes todos nos hemos preguntado: ¿qué demonios nos espera en «Eyes Of Oblivion» tras esas gafas de sol que reflejan una tormenta (en esa portada que seguramente no va a pasar a la historia como la mejor en la discografía de la banda)?

Pues en honor a la verdad, lo que nos espera es muy buena música pero… si esperabas que con el regreso de Dregen a las cuerdas pariesen una bomba del calibre «Supershitty To The Max» (¿a quién no le gustaría? – ¡a mí desde luego sí!) vas a recibir un puñetazo en los morros. Si pasas de los Hellacopters desde «By The Grace Of God» porque piensas que perdieron mala leche e intensidad y se descafeinaron, difícilmente «Eyes Of Oblivion» va a hacer que recuperes la fe. Y si esperabas que «Eyes Of Oblivion» sonase como los Hellacopters de los 90 pues… joder, no.

A lo que suena «Eyes Of Oblivion» es a banda veterana, forrada de músicos excelentes que, acercándose a estilos musicales más melódicos y clásicos, con una producción más pulida, más maduros y crecidos como músicos y menos cabreados que cuando tenían veintipocos años y crearon un sonido propio revisando y remezclando a través de su personal filtro diferentes estilos del rock de toda la vida (high energy, garage, hard rock, punk rock…), vuelven con el mismo enfoque casi 30 años después de su formación: tocar y disfrutar de una nueva forma el rock que les gusta.

Y sí, hay intensidad y high energy: está en las afiladas guitarras que pueblan todo el disco (y en el brutal trabajo de la base rítmica, que sobresale en todos y cada uno de los temas). Y aunque el sonido de los Hellacopters impregne el álbum (sobre todo en temas como «Can It Wait», con sus acordes y estribillos evocadores marca de la casa, o «The Pressure’s On»), hay temas que se acercan a géneros de sonoridades más amables, desde el glam/powerpop de «Tin Foil Soldier» o los temas con influencia soul («So Sorry I Could Die» no es el único – también tenemos buen rock’n’soul en «Try Me Tonight», brillando en ambos temas en particular los teclados de Boba, por cierto).

Nicke Andersson es un tío que vive por y para el rock, musicalmente inquieto y al que le ha gustado siempre meter el dedo en muchos pasteles musicales. Al resto de la banda, lo mismo, porque quien más y quien menos tiene también sus aventuras sónicas fuera de los Hellacopters. Las recientes correrías de Nicke en Imperial State Electric le llevaron a explorar estilos más añejos y variados, y esa forma de crear música sin duda se la ha traído a los Hellacopters de «Eyes Of Oblivion».

Sobre este disco el amigo Nicke Andersson ya comentó que «la mejor manera de describir el álbum es que suena a los Hellacopters de hoy» y en esto da totalmente en el clavo. «Eyes Of Oblivion» no es ni pretende revisitar «Payin’ The Dues», ni «High Visibility», ni ningún otro álbum pretérito de los Hellacopters. Confieso que para el fan que hay en mí y que tras 14 años soñaba con que volviesen a grabar algo tan grande como «Grande Rock» pero con Dregen a las guitarras, esto es una patada en los huevos. Confieso también que sabía que esto no iba a ser así (aunque uno puede soñar, ¿no?) pero que no sabía qué esperarme, y lo que me he encontrado es que los Hellacopters de 2022 son una banda que ha parido, con sello propio, un estupendo y disfrutable disco de rock clásico pasado por su personal estilo. Clásico tanto por los sonidos a los que se ha acercado la banda, como por la clase que destilan los surcos del disco, como por ser ya los Hellacopters unos clásicos por derecho propio. Con esto la banda de Nicke echa a andar por un camino que ya no va a ser Supermierdoso al Máximo (aunque a muchos nos gustaría que sí lo fuera). Ahora ya es elección de cada uno quedarse con los Hellacopters que nacieron arruinados o acompañar a estos nuevos Hellacopters que han sembrado vientos y ahora recogen tempestades. Yo desde luego pienso disfrutar tanto de todo lo que hubo como de lo que está por venir, y no dejar que caiga en los ojos del olvido.

Como epílogo a esta reseña y hablando en particular de lo que hubo y cómo se llegó hasta aquí, y para quien pilote inglés (o francés, de cuya edición original se acaba de traducir) podéis acudir a la lectura de «Kerosene In The Blood» de Rudy Charis, única (que yo conozca) y definitiva biografía de los Hellacopters. Toda una labor de absoluta e incondicional pasión por los ‘Copters que no puedo dejar de recomendar para cualquier fan de la banda.

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