Beth Hart – ‘A Tribute to Led Zeppelin’ (Provogue 2022)

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Que Beth Hart es una de las mejores vocalistas de rock, blues, soul o jazz de la actualidad es una realidad innegable; que la estadounidense posee una ya larga carrera en la que abundan los buenos discos, pero que a pesar de estar a un gran nivel, tal vez ninguno sea una obra completamente memorable, también. En cualquier caso, cuando se anunció hace unos meses este lanzamiento, creo que nadie podía dudar de la cantante para encarar el cancionero de Led Zeppelin con la suficiente solvencia. Y aquí no vamos decir que va sobrada porque tal vez sería excederse, pero desde luego el rango de Robert Plant no representa ningún problema para ella.

Teniendo en cuenta esto, también hay que decir que los discos de versiones son lo que son: un paréntesis más o menos logrado -según el caso- en la carrera de cualquier solista o grupo. En la mayoría de las ocasiones concebidos como un simple divertimento. Que Hart haya elegido cortes de un único grupo en lugar de hacer un homenaje a varios artistas es tal vez el detalle que menos importante, aunque a veces se podría discutir en el primero de los casos lo acertado de la selección.

A propósito de esa selección de canciones, Beth Hart ha recurrido a una serie de cortes impepinables: hablamos de «Whole Lotta Love», «Kashmir», «Stairway to Heaven» -tripleta que por cierto inicia el disco-, «Black Dog» o «Good Times Bad Times». Pero no es menos cierto la de Los Angeles ha procurado también incluir cortes un poco más «oscuros» y menos conocidos (si es que se puede hablar en esos términos tratándose de un grupo como Led Zeppelin), como «The Crunge», «Dancing Days» o «The Rain Song».

Otra cuestión a discutir en este tipo de álbumes suele ser la propia interpretación. Solo hay dos maneras de encarar una versión: ser fiel a la original, lo que a veces supone que no se aporta nada realmente valioso a la canción; o que el grupo de turno la interprete a su estilo, algo que puede ser peligroso también porque se corre el riesgo de «estropear» la canción. No podemos decir que Beth Hart haya tirado aquí por el camino de en medio, aunque sí es verdad que aunque ha optado por respetar los originales, nos encontramos en momentos puntuales con una serie de arreglos que aportan cierta riqueza a sus versiones (los arreglos orquestales han corrido a cargo de David Campbell). También ha querido darnos un 2×1 en un par de pistas juntando por un lado «Dancing Days» con «When the Levee Breaks» y «No Quarter» con «Babe I’m Gonna Leave You» (tal vez más acertado el segundo de estos medleys que el primero).

En cuanto a la propia interpretación, podemos decir que la banda está impecable: Dorian Crozier a la batería (Matt Laug se encarga de las baquetas en «Stairway to Heaven»), Chris Chaney al bajo (por si os suena su nombre, es el bajista de Jane’s Addiction, entre otros proyectos), Tim Pierce y Rob Cavallo (este último también produce) a las guitarras y Jamie Muhoberac a los teclados.

«A Tribute to Led Zeppelin» es por tanto un homenaje muy válido: bien construido, bien ejecutado y fiel a los temas originales, pero también intentando aportar algo al legado de Led Zeppelin. El mayor problema que personalmente le veo a este tipo de obras es eso, que para escuchar a Led Zeppelin ya tenemos a Led Zeppelin, pero al menos Beth Hart puede ir con la cabeza bien alta porque no ha hecho nada ni remotamente vergonzante.

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