Nashville Pussy: entrevista con Ruyter Suys (parte II)

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«…se habrían sorprendido bastante si hubiesen sabido qué era ese líquido amarillo…»

En esta segunda y última parte de la entrevista con Ruyter Suys, cuya primera parte pudisteis leer aquí, Ruyter nos habla de sus giras más salvajes, recuerdos demenciales de España, tener pareja y compañero de banda en la misma persona y los mejores directos de la historia.

– Has mencionado ya a Motörhead y a lo mejor también me vas a responder a esto refiriéndote a ellos, pero ¿cuál es la banda más salvaje con la que habéis girado?

– La banda más salvaje con la que hemos estado de gira… No tienen por qué gustarme ¿verdad? Una de las giras más locas y bastante horribles que hicimos fue con Insane Clown Posse. Eso fue como estar en una zona de guerra en el escenario todas las noches porque su público simplemente te odia, da igual quién seas. Estábamos nosotros, Suicidal Tendencies e Insane Clown Posse. Fue cuando teníamos a Tracy [Almazan] en la banda. Todas las noches nos arrojaban todo tipo de mierda. Recogíamos dinero, monedas en el escenario y los encendedores y los CDs y las cosas que la gente tiraba en el escenario. Me dieron con el estuche de un CD en el globo ocular. Alguien lo tiró como si fuese una estrella japonesa y me dio justo en el ojo. Estábamos en el escenario y no podía ver y seguimos tocando, tocamos todo nuestro setlist y luego salí a la ambulancia y cuando me miraron me dijeron que me habían abierto la córnea y que simplemente lo dejase curar, que estaría bien. Pero era una mierda, tío. Y Tracy no iba a aguantar esa mierda, así que dijo «que se jodan estos putos niños, voy a hacer que los pipas se meen en un montón de latas de cerveza». Teníamos todas estas latas de cerveza llenas de orina y ella se las tiró a los idiotas del público. Y la noche siguiente que tocamos, decidieron que nos adoraban, así que no tuvimos que luchar en absoluto. Sin embargo al día siguiente volvieron a odiarnos. Era como cada dos días. Estuvimos dándole vueltas a si debíamos continuar en esta gira como casi todas las noches porque era casi peligroso allí arriba. Pero aprendí a moverme como hace Angus Young y esquivar proyectiles. Te quedas quieto en un lugar. Ellos apuntan y luego tú te mueves para evitar que te alcancen. Nunca, nunca cancelas un concierto, pero ahí estuvimos cerca, aunque no era la banda sino el público.

Otra vez fue abriendo para Marilyn Manson en estadios. Eso fue definitivamente una locura porque esos tipos le dan a la fiesta en plan duro, toman un montón de drogas y tenían un momento en el show en el que Brian se volvía loco y comenzaba a romper la batería y destrozar cosas y se largaba del escenario. Ese era el final del concierto. Lo hacía uno de cada tres shows para terminar antes para ir a ponerse, creo. Fue muy excitante girar con ellos.

– Lo que veo es que con Insane Clown Posse los salvajes al final fuisteis vosotros porque básicamente os measteis en ese público de mierda…

– (Risas) Insane Clown Posse solían bañar al público con unas botellas de dos litros de no sé qué bebida gaseosa que tienen en la zona de la que son ellos. Los empapaban con esa mierda, así que no les sorprendía en absoluto que les mojases con algo, pero sí se habrían sorprendido bastante si hubiesen sabido qué era ese líquido amarillo… Suele haber un montón de gente que te dice que te vio abrir para Lynyrd Skynyrd, o para ZZ Top, o cuando tocamos con Slayer… pero de estos shows solo ha habido una persona en toda nuestra historia que a vino a decirnos que nos vio abrir para Insane Clown Posse. Bueno, ¡por lo menos convertimos a un tío!

– Todo un éxito considerando ese público. Oye, ¿y qué recuerdos tienes de girar por España?

– ¿Girar por España? Dios mío, la mayoría de los recuerdos se han disipado por la ingesta de cantidades masivas de alcohol. Me encanta España, nos lo hemos pasado muy bien allí. El Serie Z fue increíble allí en Jerez de La Frontera. ¿Fuiste?

«…llegaron el resto de los Diamond Dogs
diciendo: “¡¿Pero qué hostias hacéis?!
¡No prendáis fuego a nuestro teclista!»

– ¡Que va! No pude, pero como muchas bandas que estuvisteis en el Serie Z ese año continuasteis girando por España, os pude ver poco después en Madrid compartiendo cartel con Diamond Dogs.

– ¡Diamond Dogs! Lo recuerdo. Somos muy amigos de Stevie Klasson ¡Qué gran guitarrista! Diamond Dogs. Amo a esos muchachos porque, por supuesto, somos muy fans de los Faces, y Diamond Dogs como sabes, ¡quieren ser los Faces!. Sí, recuerdo que esa noche fuimos a un garito cojonudo. Éramos nosotros y Nora de Pleasure Fuckers, y el teclista de Diamond Dogs había bebido tanto que se quedó dormido entre el hall de entrada al club. Podría haber sido Rock Palace, que era el local de Nora. Sí, y ella dijo «prendámosle fuego y así se despertará». Y según estábamos acercándole los mecheros a la ropa llegaron el resto de los Diamond Dogs diciendo: «¡¿Pero qué hostias hacéis?! ¡No prendáis fuego a nuestro teclista!» y le dejamos en paz y salimos corriendo a la barra a tomar algo. Fue muy divertido. No pretendíamos matarlo. Sólo despertarlo… (risas)

«Algunos de los mejores recuerdos de mi vida
salen de la gira que hicimos con esos hijos de
puta y los jaleos en los que nos metimos»

Tenemos toneladas y toneladas de recuerdos de España. Antes de que existiese Nashville Pussy ya habían girado por España Nine Pound Hammer, así que teníamos unos zapatos muy grandes, porque esas eran giras de Kike Turmix. Kike, un dios entre los hombres. Se le echa de menos. Nuestra primera gira por los Estados Unidos a nivel nacional fue con los Pleasure Fuckers. Combinamos nuestras fuerzas. Nadie sabía quiénes eran ellos. Nosotros teníamos algo de notoriedad pero no teníamos dinero, así que tomamos el dinero de Nora y nuestra notoriedad y lo juntamos. Alquilaron una furgoneta, usaron nuestro equipo, nosotros reservamos todos los shows, y estuvimos seis semanas viajando por Estados Unidos, los diez metidos en la furgo. Todas las noches teníamos que encontrar un sitio para que los diez pudiésemos dormir en el suelo. Ya sabes, esto fue mucho antes de que alguien pudiera pagarse una habitación de hotel. Y fue jodidamente increíble. Algunos de los mejores recuerdos de mi vida salen de la gira que hicimos con esos hijos de puta y los jaleos en los que nos metimos. Tener que encontrar un lugar todas las noches para dormir los 10… La generosidad que encontramos en esa gira fue increíble.

¿Conoces a The Candy Snatchers? Bien, el último concierto de toda esta gira fue con los Candy Snatchers, y les habíamos estado dando la brasa a los Pleasure Fuckers durante toda la gira diciendo lo tremendos que eran estos tíos, y ellos nos decían «más vale que estos tipos sean jodidamente buenos». Ya habíamos tocado en Nueva York en esa gira, comenzamos la gira allí en Nueva York y recorrimos los Estados Unidos y regresamos. El último bolo fue otra vez en Nueva York, en el Continental Divide en Manhattan. The Candy Snatchers eran cabezas de cartel y una vez más estábamos usando nuestro equipo. Durante seis semanas habíamos estado recorriendo todo el país dando unos bolos de punk rock totalmente demenciales. Llegamos a Manhattan, tocamos primero nosotros, luego Pleasure Fuckers y finalmente salen The Candy Snatchers al escenario. Se cae la muralla de amplis, la vuelven a poner, rompen una guitarra (que no era nuestra) y finalmente se dedican a reventar todo el equipo que había en el escenario. No tocaron ni una sola nota. Se pasaron como 40 minutos simplemente jodiéndolo todo, pero entreteniendo a todo el mundo. ¡Un show entero sin tocar absolutamente nada! Al final se nos acercaron los Pleasure Fuckers y Barnaby va y dice «¡Teníais razón, estos tipos son jodidamente fantásticos!». Fue acojonante. Sin tocar una sola nota, no dejaron de entretenernos todo el tiempo que estuvieron en el escenario, rompiendo nuestro equipo…

– Como GG Allin pero sin música…

– ¡Y sin mierda! (risas)

«En un show en directo a veces suceden cosas mágicas
que no está planeadas pero que siente todo el mundo,
y eso es una de las cosas maravillosas del directo»

– Estamos hablando mucho sobre girar, y tocar en vivo, como procede porque estás a punto de lanzar «Eaten Alive», pero aquí falta una pregunta esencial: ¿Qué es lo que amas de tocar en directo?

– No lo sé, supongo que es uno de esos momentos en los que estás realmente concentrado en el momento, como si fuera yoga, zen, meditación o algo así. Simplemente te gusta ser realmente consciente de ti misma en ese momento. No piensas, no piensas en el mañana, no piensas en el ayer. No piensas en nada. Estás realmente en el ahora y es como, no sé, para mí, es como… alguna vez me he referido a esto como una auto hipnosis. Desaparezco cuando toco. Cierro los ojos y siento la electricidad, los músicos y el sonido que hago. Es como una especie de autoafirmación, te hace sentir viva, formar parte de la electricidad de cuatro personas que saben lo que están haciendo juntas. Como si fuera algo mágico. Es como, ya sabes, es como hacer el amor contigo misma. No digo masturbación, digo hacer el amor contigo misma, vivir el momento. ¿Se entiende lo que quiero decir? Ya no piensas en pagar facturas o conducir a casa o lo que tienes que hacer mañana. Solo estás pensando en este momento, en alcanzar esa meta. Es como, ya sabes, es inmediato y creo que como seres humanos nos falta mucho de esto ahora mismo. Vivir el momento.

– Sí, no querer estar en ningún otro sitio porque estás donde quieres estar en ese momento, hacer justo lo que estás haciendo y ser tú misma.

– Te hace sentir viva, y desde el público también sientes lo mismo cuando estás en un concierto bueno de verdad. Es la misma sensación de que todos están, todos están conectados para disfrutar de la electricidad de los demás. En un show en directo a veces suceden cosas mágicas que no está planeadas pero que siente todo el mundo, y eso es una de las cosas maravillosas del directo. Es un afortunado accidente que afortunadamente hemos conseguido capturar [en «Eaten Alive«].

«No me habría casado con
Blaine si él no hubiera estado
en Nine Pound Hammer»

– Después de tanto tiempo con Blaine (y estáis casados desde hace ya más de 25 años) ¿cómo lleváis el girar juntos, ser compañeros de banda…? Porque no hay muchas parejas longevas en el mundo del rock: Ike y Tina, Lux y Ivy, Captain and Tenillle…

– Pues no sé, una vez más, es un feliz y genial accidente. Somos muy afortunados porque disfrutamos muchísimo de la personalidad del otro y ya sabes, me encantan Nine Pound Hammer. Soy una gran fan. No me habría casado con Blaine si él no hubiera estado en Nine Pound Hammer. Eso es lo que nos unió. Durante la pandemia, él se iba por ahí y yo pensaba «¡genial!». Y luego regresa y me encanta verlo. Y se vuelve a ir y pienso «estupendo», y regresa de nuevo y me sigue encantando verlo… Simplemente funciona, y creo que tiene algo que ver con darnos espacio mutuamente.

«Durante esta pandemia hubo un momento, como
unos diez segundos, en los que pensamos ‘joder,
nos vamos a tener que buscar trabajos de verdad…’”

– Desde luego. En toda relación hay que respetar el espacio de la otra persona para que la cosa funcione. Una de las cosas que más me gustan de Nashville Pussy es que cuando subís al escenario os entregáis por completo y os dejáis los huevos, que hay otras bandas que las ves ahí arriba y piensas «se nota que os estáis aburriendo y me estáis aburriendo a mí también…».

– (Risas) Nuestra entrega refleja nuestro profundo compromiso con no tener que buscarnos otro curro. Durante esta pandemia hubo un momento, como unos diez segundos, en los que pensamos «joder, nos vamos a tener que buscar trabajos de verdad…». Siempre bromeo con que no puedo hacer un trabajo de 9 a 5, pero puedo hacerlo durante las 24 horas del día. Nunca, nunca he elegido una profesión en la que tenga que fichar una entrada y una salida a horas fijas. Siempre he elegido profesiones que me han requerido dedicación constante.

– ¿Y para cuándo os vamos a ver por España?

– Bueno, las fechas de la gira Europea están a punto de anunciarse por Rage Tour. Tocamos en el Rock Fest en Barcelona ¡con Judas Priest!

– Sí, tiene pinta de que va a ser vuestra única fecha en España…

– Bueno, ahora mismo las cosas cambian cada minuto, y tenemos la esperanza de poder abrir en algunos sitios de Europa para Judas Priest y Uriah Heep. ¡Nos encantaría telonear a Judas Priest o Uriah Heep en España! Para mi cumpleaños, estábamos en Texas. Y Blaine tenía un amigo que me iba a comprar un boxset de Uriah Heep, peor al final Blaine se metió en ebay y me pilló todos y cada uno de sus discos. Recibí el paquete cuando estábamos en Austin, Texas.

– Uriah Heep siguen sacando discos y mantienen un gran nivel. Y además tiene un directo cojonudo.

– Mira, durante la pandemia me agencié esto: mi bonito órgano Nord. Lo he estado tocando durante este encierro… ¡y suena como Uriah Heep! Hay un programa de radio llamado Stonehenge que escuchamos todos los viernes por la noche que cubre rock de principios de los 70. No creo que pongan nada después de 1976. Casi todas las canciones que ponen tienen un órgano Hammond B3. Como no se podía salir los viernes por la noche, organizamos las veladas nocturnas bajo techo con Stonehenge. Me han abierto un mundo musical completamente nuevo, que ya estaba ahí y no es que fuese difícil de descubrir, pero es que me he enamorado de Uriah Heep y de los primeros Scorpions.

«Uno de los mejores álbumes en directo de todos
los tiempos es ‘Love, Power, Peace’ de James Brown
en vivo en el Olympia de Paris en 1971»

– En esta entrevista no podía faltar esta pregunta: tus álbumes en directo favoritos.

– Desde luego uno de los mejores álbumes en directo de todos los tiempos es «Love, Power, Peace» de James Brown en vivo en el Olympia de Paris en 1971. Es cuando Bootsy Collins toca por primera vez en su banda. James Brown había despedido a su antigua banda y tenía a unos críos nuevos tocando con él. Es uno de los mejores álbumes en vivo que he escuchado en mi vida. Lo hemos comprado en todos los formatos posibles. Hasta lo hemos comprado varias veces en casete para que podamos ponerlo en nuestro viejo coche de carreras de los 70. Cada vez que lo vemos por ahí en formato CD lo compramos y se lo regalamos a alguien porque eso es lo que es este directo: un puto regalo.

Oh sí, y también Jerry Lewis en el Star Club en Hamburgo. Es uno de esos conciertos en los que puedes apreciar que ya lleva mucho tiempo de gira y que va como si estuviera en piloto automático, tocando muy rápido y clavándolo y es como… no sé, es ¡Jerry Lee Lewis! Está desatado y es un álbum en vivo increíble.

Otro directo también es el de Ted Nugent en el Hammersmith en 1981. Ese es otro en el que se nota que cuando se grabó tenían mucha gira a sus espaldas. Ese día hicieron tres shows, llevaban como treinta días en la carretera con un día de descanso como mucho y ya eran una máquina del rock and roll bien engrasada, todos conectados entre sí y tocando a toda hostia. Es simplemente eléctrico. Es como si fuesen putos marcianos. Han dejado de ser humanos y ya sólo son engranajes en una máquina del rock que va rodando y aplasta a todo el mundo a su paso. Ya sabemos que Ted Nugent está grillado, pero en este álbum alcanza cotas increíbles. Hay un momento en el que dice «somos una jauría de perros del rock and roll» y todo el mundo en el escenario empieza a ladrar y te das cuenta de que llevan haciendo esto toda la gira y que ya se les ha ido la olla. Un álbum que escuchamos muy a menudo. Es genial y muy divertido.

Pues muchas gracias por tu tiempo, Ruyter. Para terminar, si quieres decir algo a los fans españoles de Nashville Pussy y del rock en general, este es el momento.

– Pues que estamos deseando volver. Por favor venid a Barcelona a vernos, y esperamos tener suerte y que Uriah Heep o Judas Priest nos lleven antes para allá. ¡Sería genial!

 

Para cerrar estas líneas aquí tenéis «Pillbilly Blues», segundo adelanto de «Eaten Alive»:

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