La codicia de Clapton y el mercado pirata

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Seguramente ya estéis al corriente de esta noticia: Eric Clapton ha ganado una demanda en Alemania por la que una mujer se ve obligada a pagar 3.400 euros al guitarrista. El delito de esta mujer de 55 años de edad identificada como Gabriele P., fue poner a la venta en el portal eBay un bootleg de Clapton que pertenecía a su difunto marido. La irrisoria cantidad que pretendía sacar era de 9.95 euros. Tal vez demasiado para el formato, el contenido y el protagonista, pero oigan, la gente es libre de pagar lo que quiera con su dinero.

El CD en cuestión, «Eric Clapton – Live USA», fue adquirido por el marido de esta mujer a finales de los años 80. Gabriele fue notificada por eBay el pasado mes de julio, un día después de anunciar el CD, de la retirada del mismo de la venta: «Me dijeron que Eric Clapton se había quejado», comentó Gabriele P. en declaraciones al periódico alemán Bild. «Dicen que el CD fue grabado ilegalmente. Primero recibí una advertencia y luego la sentencia. Mi marido compró el CD en unos grandes almacenes, no en la trastienda de cualquier lugar». La sentencia, que obliga a la protagonista a pagar las costas del proceso, está en proceso de apelación.

Aunque Eric Clapton permanece callado (y conociendo su historial de declaraciones polémicas tal vez sea lo mejor), el que sí ha hablado ha sido su manager, Michael Eaton, que en declaraciones a The Guardian ha comentado que «Alemania es un país en el que abunda la venta de CDs piratas y falsificados, lo que perjudica a la industria y a los clientes con grabaciones de mala calidad y engañosas. Junto con otros grandes artistas y compañías discográficas, durante varios años Eric Clapton, a través de abogados alemanes, ha perseguido con éxito cientos de casos de piratería en los tribunales alemanes bajo los procedimientos rutinarios de derechos de autor alemanes». Refiriéndose obviamente al caso relatado, Eaton prosigue: «Los costes suelen ser mínimos a no ser que el caso se discuta en los tribunales, que es lo que ocurrió aquí, tal y como la señora indicó a sus propios abogados. Ahora que han salido a la luz todos los hechos de este caso concreto, la intención es que no se siga con el procedimiento formal alemán».

Está claro que siempre hay al menos dos versiones de un mismo hecho, pero uno se pregunta qué necesidad tiene alguien como Eric Clapton de meterse en semejantes berenjenales que son sinónimo de repercusión negativa en la propia imagen. Y, en cualquier caso, cabría preguntarse cómo hace años llegaban ese tipo de materiales a las cadenas de distribución normales (estoy seguro de que entre los aficionados a la música de cierta edad, quien más quien menos posee algún CD pirata en directo en su colección).

Me pregunto también qué están haciendo Eric Clapton y todos esos «grandes artistas y compañías discográficas» que menciona su manager contra la proliferación de LPs piratas que está inundando el mercado en los últimos años y que muchos vendedores quieren hacer pasar como raras ediciones de coleccionista. Como decía más arriba, la gente puede malgastar su dinero como quiera, pero en muchos casos no se indica la naturaleza ilícita del producto (como ejemplo real, pondré la respuesta que un vendedor me dio a mí en un conocido portal de compraventa al sugerirle que indicara que se trataba de bootlegs, ya que poner en un título «reedición muy rara coleccionista» podía conducir a confusión en los compradores: «Pues pretendo todo lo contrario, la oficial no tiene nada de rara, ni de coleccionista. Se puede comprar en cualquier gran superfície [sic]. De todos modos gracias por tu opinión»).

Mucho me temo que tenemos poco que hacer contra esta lacra mientras los que de verdad pueden hacer algo -los Claptons y las grandes corporaciones- miren para otro lado mientras se dedican a joderle la vida a pobres viudas. Pero ya veremos si no acaba antes con el problema la crisis que tenemos en el mundo del vinilo…

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