Jerry Cantrell – ‘Brighten’ (Double J 2021)

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Este pasado viernes se lanzaba el nuevo disco de Jerry Cantrell, «Brighten». Un tercer disco que no debería sorprender en demasía a los que hayan seguido la carrera en solitario del guitarrista de Alice In Chains, ya que en «Brighten» el de Seattle recupera el espíritu y el tono que impregnaban aquel maravilloso debut titulado «Boggy Depot». Y por otro lado debe de resultar realmente complicado huir del sonido tan personal de un grupo como AIC, por lo que no es extraño que encontremos ecos de su banda madre entre los surcos de esta nueva obra.

Cantrell coprodujo estas nueve canciones con el compositor de bandas sonoras Tyler Bates («300», «John Wick») y el ingeniero Paul Fig. Las mezclas han corrido a cargo del conocido Joe Barresi (Tool, Queens of the Stone Age). Para la grabación, Cantrell además contó con una serie de músicos entre los que destaca Duff McKagan, que pone el bajo en algunos de los cortes, pero donde también encontramos a Greg Puciato (Dillinger Escape Plan) a los coros y algunas guitarras y a los baterías Gil Sharone y Abe Laboriel, Jr. (Paul McCartney). Además participan Michael Rozon (pedal steel), Vincent Jones (piano, Wurlitzer, órgano), Jordan Lewis (piano), Matias Ambrogi-Torres (cuerdas) y Lola Bates (coros).

Estoy seguro de que muchos se preguntarán qué sentido tiene que Cantrell lance trabajos bajo su propio nombre cuando, tal vez, algunas de estas composiciones podrían tener perfecta cabida en un disco de AIC. Yo también me la hice cuando se anunció este «Brighten», aunque creo que la respuesta es que el tono general de este y de su debut (no tanto en «Degradation Trip») es un poco más «luminoso» que el que solemos encontrar en los discos de su grupo. Podríamos incluso decir que en algunas de estas composiciones Cantrell se acerca sin reparos a sonidos más melódicos y casi pop por momentos. Pero en cualquier caso, la respuesta solo la tiene el propio músico, con lo que no tiene mucho sentido que intentemos nosotros responderla (y tal vez ni siquiera plantearla).

Evidentemente lo que importa aquí es la música. Y si bien sigo pensando que el mencionado «Boggy Depot» es una referencia prácticamente insuperable, creo también que es demasiado pronto para valorar «Brighten» en el conjunto del corpus artístico de su autor. De momento sí puedo decir que estamos ante un álbum que va creciendo con las escuchas sucesivas. A medida que vamos apreciando nuevos matices, también va aumentando la consideración del oyente hacia el disco. Y no es que estemos hablando de uno de esas típicas obras donde hay capas y capas de instrumentación -en ese sentido, estamos ante un LP bastante sencillo-, pero siempre se pueden descubrir detalles que nos habían pasado desapercibidos en la primera o segunda escucha (unos teclados por aquí, el inconfundible bajo de Duff McKagan por allí,…).

Es «Brighten» también un álbum donde tal vez Jerry Cantrell se haya permitido abrir todavía un poco más su paleta compositiva (y no solo porque se haya atrevido a cerrar con una versión de Elton John«Goodbye»-). En ese sentido, el aire a western del que fuera el primer single al comienzos del pasado verano, «Atone», o el casi country «Prism of Doubt», pueden resultar lo más diferente que haya escrito jamás Cantrell. Pero ya sea pisando nuevos territorios o transitado por los ya conocidos, el bueno de Jerry ha conseguido reunir un puñado de canciones de lo más resultón: desde la propia «Brighten» a la rockera «Had to Know», pasando por otros cortes con inclinación más acústica («Black Hearts and Evil Done») o ese hit en potencia que es «Nobody Breaks You» (mi corte preferido del disco sin duda), en este disco encontramos a un Cantrell muy inspirado.

Algunos ya hablan de «Brighten» como la mejor obra en solitario de Jerry Cantrell. Yo como digo prefiero ser más conservador y no pronunciarme al respecto hasta que el disco haya reposado lo suficiente. Pero lo que sí que os digo es que es imposible que un fan de Cantrell o de Alice In Chains se pueda sentir decepcionado con este disco: sí, puede que no sorprenda, pero eso no significa que estemos ante una gran obra.

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