Rock comics para el verano

Ya estamos en verano y, tal y como se veía venir, no tenemos muchos festivales o conciertos de rock a mano. Es momento de echar mano de nuestra colección de discos y de una buena lectura. ¿Y qué mejor lectura que un buen cómic? Y si ese cómic es un cómic de rock, ¿hay algo que se pueda mejorar? Posiblemente acompañarlo con una buena cerveza, pero hoy no vamos a hablar de cervezas, sino de unos cuantos buenos tebeos que versan sobre el mundo del rock. No me refiero a las biografías ilustradas de las figuras de moda en el mundillo musical que han copado recientemente las estanterías de las librerías especializadas y las no tan especializadas (biografías unas pocas de las cuales son interesantes y otra gran montaña de ellas, unos atroces engendros). No. Me refiero a unos cuantos cómics que van mucho más allá, hechos por y para gente que ama el rock. Ni son los únicos ni tienen por qué ser los mejores (eso ya es para gustos) pero en cualquier caso diferentes y altamente disfrutables. Ahí van cuatro:

THE ZUMBIES – Julien CDM & Jan Lindingre (Dibbuks, 2013)

Que el rock’n’roll de gomina, chupa de cuero y pelvis insinuante ha tenido mucho arraigo en Francia es cosa sabida, como lo es también su gusto por todas las abyectas derivaciones de su forma más clásica. El tebeo que hubiesen hecho The Cramps si The Cramps hubiesen hecho tebeos lo han escrito y dibujado dos franceses dementes. Publicado originalmente por entregas al otro lado de los Pirineos en la revista de tebeos cómico-satíricos y mayormente cafres, Fluide Glacial, sus guiones chiflados y su dibujo de cartoon gore nos ofrecen un explosivo cóctel de rock’n’roll, irreverencia y diversión malsana.

En el año 2010 los integrantes del grupo de pop ligerito los Sugar Dolls fueron inyectados con una droga experimental bajo los auspicios de su manager sin escrúpulos. Fallecidos como resultado del experimento (oficialmente de una intoxicación alimentaria), regresaron de la tumba una aciaga noche de tormenta como… The Zumbies! Ya en el 2023, en un futuro distópico post apocalíptico no muy lejano en el que la Iglesia Cristiana Reconciliada y Los Rockeros Confederados se disputan los lugares de culto del mundo, los Zumbies están de gira perpetua, alimentándose de la energía del rock’n’roll y (literalmente) de sus fans.

Rock’n’roll, sangre, zombies, drogas, motosierras, tripas, más rock’n’roll, más sangre, moteros, fanáticos religiosos meapilas, vudú, alcohol, rednecks, aún más rock’n’roll y más sangre si caben, pantanos, turistas adolescentes ligeras de cascos, guitarras eléctricas, Juanita Banana, doctores chiflados, ejércitos de clones y sí, mucha sangre y mucho rock’n’roll. Indispensable para todos aquellos que saben que el rock’n’roll nunca morirá.

PUNK ROCK AND TRAILER PARKS – Derf (Slave Labour Graphics, 2010)

Derf (John Backderf en su carnet de conducir, aunque también es conocido como Derf Backderf) tienes otras obras traducidas al castellano, como Mi Amigo Dahmer (Astiberri, 2015), donde narra el paso por el high school del asesino en serie Jeffrey Dahmer desde la perspectiva del autor, que fue su compañero de clase en esos años de instituto (decir que la obra es recomendable es quedarse muy corto). Desgraciadamente Punk Rock And Trailer Parks aún no ha sido editado en España (sí lo ha sido en Francia por la editorial Cà et là), pero si te manejas en inglés o francés no es en absoluto difícil encontrarlo a través de la red de redes.

Con un dibujo en blanco y negro de estilo deudor del cómic underground, más primitivo que el de las obras posteriores de su autor, Punk Rock And Trailer Parks nos narra las peripecias de Otto Pizcock, conocido como El Barón, en su último año de instituto en Richford, Ohio, donde creció el propio autor (y con el que guarda las suficientes similitudes como para no creernos que este libro no sea autobiográfico aunque de tapadillo). En Richford, un pueblo de la América profunda como tantos otros, Otto vive con su tío Elmo en un parque de caravanas. En el instituto, Otto es una leyenda para algunos y un saco de boxeo para otros. Como el Barón, Otto busca ser él mismo y evitar ser devorado por la sorda mediocridad que le rodea y su determinación por este empeño le lleva a desarrollar su peculiar persona (incluyendo el convertirse en un archivista de las ventosidades humanas) y también a visitar habitualmente la cercana Akron, lugar en el que se está creando un epicentro del movimiento punk y new wave en Ohio (Devo, Pretenders, Rubber City Rebels…) y donde un antiguo banco ha sido reconvertido en garito de conciertos. El mítico (por aquellos lares) The Bank, por cuyo escenario y las páginas del tebeo pasarán entre otros los Ramones (siendo los fluidos corporales de Joey Ramone los que causan la epifanía punk del Barón), Los Plasmatics, Ian Dury, Klaus Nomi, Joe Strummer (a cuya memoria está dedicado el libro), Stiv Bators, o Lester Bangs. En este entorno discurre la vida del Barón, rodeado de sus amigos, vecinos tarados, idiotas del instituto, punk rockers y… fans de Journey, pasando por grandes momentos, momentos cómicos y momentos chungos, en su carrera hacia la gloria o la muerte.

Si el rock en cualquiera de sus formas ha contribuido a ser quien eres, este cómic es para ti.

MURDER FALCON – Daniel Warren Johnson (Planeta, 2020)

Imagínate que tienes tu banda de heavy metal y eres el tío más feliz del mundo. Que la gran oportunidad de la banda está al alcance de la mano. Y en ese preciso momento algo se tuerce. Todo sale mal. Dejas la banda. Te alejas de tu familia y tus amigos y te sumerges lentamente en un pozo de desesperación. Es entonces cuando los monstruos de otra dimensión comienzan a invadir al mundo, y descubres que con tu guitarra puedes invocar a  un héroe, Murder Falcon (MF), un halcón antropomorfizado con un brazo biónico capaz de reventar a los engendros a hostia limpia gracias al poder del METAL. ¿Lo darás todo por perdido y te hundirás en la miseria o serás capaz de salir de tu agujero, vencer el miedo y reunir a la banda para (intentar) salvar el mundo? Jake se va a encontrar con esa encrucijada, y Murder Falcon es su historia.

Daniel Warren Johnson comenzó la publicación online de su primera obra, Space Mullet, la cual sigue publicando hoy en día. A partir de ahí ha publicado pocas obras pero selectas, incluyendo Extremity, que fue nominada a los premios Eisner en el 2019 y publicada en España por Planeta Ese mismo año. Amigo del género fantástico, la épica y el drama, y poseedor de un estilo de dibujo moderno, detallista y dinámico, Daniel Warren Johnson también toca la guitarra eléctrica y ama el metal hasta el extremo de haberle escrito una balada en forma de cómic: Murder Falcon. Porque cuando amas el heavy metal siempre está ahí para ayudarte en los momentos jodidos de la vida y porque no hay nada más heavy que aniquilar a un monstruo formato Godzilla con riffs más poderosos que todas las bombas atómicas del mundo.

En bandcamp se puede escuchar Shredded To Death, el único álbum de Brooticus, la banda de Jake, y que es el acompañamiento perfecto para la lectura de este cómic.

EURO ZOMBIE DEATH MARCH 1999 – John Nolan y Glenn Pearce (Lulu Books, 2021)

Diario del tour europeo de 1999 de esos francotiradores del punk rock australiano que fueron los Powder Monkeys, narrado de primera mano por su guitarrista John Nolan (que había tomado notas de toda la gira) al ilustrador Glenn Pearce en una sesión maratoniana de un día nada más regresar de los tres meses de tour. Sin omitir trapos sucios ni miserias, John Nolan cuenta todo tal cual lo vivió, y no se corta un pelo en revelar los detalles más escabrosos, como su propia drogadicción o la de sus compañeros de banda (Tim Hemensley, cantante y bajista de la banda, murió de sobredosis en 2003) que es contada como una parte más de la vida habitual del narrador en ruta, tan natural para él como comer, dormir o respirar. A medio camino entre lo cómico y lo desolador están sus peripecias para conseguir drogas en todos los países en los que recalan en su gira.

No voy a contar aquí los detalles del tour europeo de los Powder Monkeys. Para eso está este cómic. Sí mencionaré que por estas páginas van a aparecer gente como Kike Turmix, los Hellacopters, Turbonegro y demás personajes y bandas de la escena punk rock europea de finales de los 90, retratados a veces desde el esperpento y otras desde la camaradería o la amistad y siempre de forma brutalmente honesta, tal cual se aparecieron a los ojos de John Nolan en aquel viaje.

Carente de cualquier romanticismo y desmitificando totalmente la figura del músico en gira, Euro Zombie Death March 1999 es el relato más sincero y descarnado jamás contado sobre la vida en la carretera de una banda de rock. El estilo de dibujo del ilustrador underground australiano Glenn Pearce, ya de por sí bastante crudo, se asemeja en este tebeo al arte de un fanzine punk, directo, duro y en ocasiones desquiciante. El vehículo gráfico perfecto para narrar las hazañas europeas de los Powder Monkeys.

El cómic más complicado de conseguir de los cuatro recomendados en este artículo ya que no está publicado en España y sólo hay una manera de hacerse con él: encargarlo a Lulu Books en Australia, quienes sólo imprimen copias bajo pedido. Merece la pena.

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