‘Starlust. Las fantasías secretas de los fans’ de Fred Vermorel

He sido aficionado a la música desde que tengo uso de razón. Tengo hermanos mayores que me inocularon el veneno siendo yo un mocoso y en lugar de ir olvidándome de mi «vicio», se ha ido acrecentando con los años. De hecho uno de ellos suele decirme constantemente «tienes más vicio que una puerta vieja».

La verdad es que tiene razón. En todas las estancias de mi minúsculo hogar -salvo en el baño, donde sí suelo tener un altavoz inalámbrico para exteriores- se pueden encontrar discos y libros. La cosa está llegando a tales dimensiones que últimamente me estoy planteando lo imposible: reducir sensiblemente mi consumo de música en formato físico y limitarme únicamente a comprar LPs de nuevo lanzamiento. Y en cuanto a conciertos, hace unos años rara era la semana en la que no asistía al menos a un par. Tampoco era muy infrecuente viajar a otras ciudades para ver conciertos de grupos que no paraban en la mía.

Mi caso, aunque para mí comienza a resultar algo inmanejable, no resulta para nada extremo. Seguramente conoceréis casos parecidos al mío o incluso vosotros mismos os veréis reflejados en lo que os digo. Y yo mismo conozco a gente con mucho más vicio que yo, muchos más discos que yo y mucho más viajera que yo. Os diré sin embargo que todavía estoy por conocer a fans como los que retrató Fred Vermorel a través de sus testimonios en «Starlust. Las fantasías secretas de los fans». O eso o que la gente es mucho más reservada con sus conocidos que con un extraño a la hora de contar sus experiencias, sus fantasías e incluso sus tendencias suicidas y/o criminales.

«Starlust» da voz a una serie de fans -hombres y mujeres- con un sentido de la fidelidad a sus artistas favoritos demasiado exacerbada. Parte de estos testimonios resultan divertidos; otra parte resulta sorprendente pero no en un sentido positivo; y finalmente otros directamente transmiten angustia -es obvio que muchas de las personas que colaboraron en la obra no estaban en sus cabales-. Por otro lado, es inevitable para los aficionados a la música sentirse reflejados, aunque sea muy tangencialmente, en algunas de las cosas que nos cuentan (mi yo adolescente por ejemplo compraba cualquier revista que tuviera a su banda preferida de entonces en la portada).

Tal vez hacia el final del libro la sucesión de sueños/fantasías/falsos recuerdos de los protagonistas resulte un tanto extenuante, pero en general la lectura de «Starlust» es recomendable aunque sea únicamente para hacer autocrítica de algunos comportamientos de los que hacemos gala los fans de la música.

«Starlust. Las fantasías secretas de los fans» de Fred Vermorel está editado en España por Contra.

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