The Kleejoss Band – San Mateo de Gállego (Pabellón Eusebio Alegre 19-6-2021)

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Cabe preguntarse qué es eso que tiene la música que hace que fans de diversos puntos de la península se den cita un fin de semana cualquiera en un pueblo de las cercanías de Zaragoza para asistir a una hora y media de concierto. Supongo que es la pura emoción que nos proporciona la que lleva a algunos a recorrer kilómetros para poder presenciar a una banda que no protagoniza las portadas de las grandes revistas, ni aparece tampoco reseñada en los informativos a nivel nacional (todavía). Y probablemente de eso iba la presentación oficial de «Maleza» de The Kleejoss Band el pasado sábado en San Mateo de Gállego: de emotividad.

A riesgo de sonar cursi, no diré que este fuera el concierto más importante en la carrera de la banda zaragozana, pero tal vez sí uno de los más emocionantes por diversas razones: la primera la más obvia, el reencuentro de la banda con su público tras todos estos meses en los que no hemos podido disfrutar de música en directo; pero también por la ilusión que debe de sentir el grupo con su adopción del castellano y el arranque de una nueva etapa. Añadamos también la presencia como decía al principio de visitantes, que junto con paisanos, amigos, familiares y conocidos hicieron que se viviera en el pabellón de San Mateo una velada especial. Y eso que las condiciones no eran las más idóneas (público sentado en sillas, distanciamiento, acústica no demasiado buena…).

La velada comenzó con un recuerdo al recientemente fallecido Juanpa Veovoces, al que la banda dedicó la inicial «Invisible», sin duda una elección arriesgada para arrancar un concierto, aunque supongo que enlazaba perfectamente con esa emotividad a la que llevo aludiendo desde el principio de este texto. Sin pausa la banda enlazaría con «Amanacer», canción tras la que la banda se vería obligada a hacer una pequeña pausa para solucionar problemas técnicos que afortunadamente pudieron solucionarse sin mayor inconveniente y entre los ánimos de un público que ya estaba entrando en calor.

A partir de aquí irían cayendo una detrás de otra las canciones del nuevo trabajo de The Kleejoss Band: «Maleza», «Anónimo Campeón» -acompañada en la intro de batería por las palmas de los asistentes-, una prolongada «Las canciones no esperan» -donde el grupo dio muestras de una compenetración que nos da idea del buen momento en el que se encuentra la formación y que levantó una larga ovación por parte de los presentes a la que se sumó el propio Luis Kleiser, que parecía emocionado durante varias fases del concierto-, «Poco tiempo» -canción que se vio un poco lastrada por el pobre sonido del recinto-, «Cimarrón», «Revolver» -momento que aprovechó Kleiser para agradecer su presencia a los fans venidos desde distintos lugares-, «Maldita casualidad» y «Malvenidos», tema que sirvió para cerrar la primera parte del show con otra gran ovación del público que, obviamente, pedía más. Por el camino también habían tenido tiempo de interpretar versiones de Quique González («Vidas Cruzadas») y Los Del Tonos («Brindemos»).

Poco se ausentaron del escenario The Kleejos Band, que tras aproximadamente un minuto volvieron a tomar sus posiciones antes de interpretar «Perro solitario», canción que Kleiser presentó diciendo encontrarse emocionado por la respuesta y que permitió ver un público respetuoso y completo silencio, algo que ya sabemos que no es muy habitual hoy en día. Seguiría «Small Town», una estupenda versión de John Mellencamp con la que el grupo demostró que no se ha olvidado del todo del inglés y en la que brilló con luz propia el bajista Nacho Prol, que se encargó de interpretar el solo de armónica (el tema sirvió también de homenaje al festival Small Town y de paso -imagino- a todos aquellos francotiradores que en lugares inopinados fuera de las grandes urbes se dedican a mantener viva la llama del rock -¿acaso no iba de eso la elección del lugar del concierto?-).

Una «Radio amiga» un tanto acelerada que se enlazó con «One Big Holiday» de My Morning Jacket darían punto y final a un concierto en el que The Kleejoss Band sorprendieron por su excelente estado de forma a pesar del parón, la compenetración a la que ha llegado la banda y lo sólido de su propuesta, que no ha perdido nada con este cambio en el idioma de su mensaje sino más bien lo contrario, ya que permite una mayor inmersión del público, que ahora puede corear las letras.

Era ya la medianoche cuando The Kleejoss Band se despedía de su público y, mientras abandonábamos el pabellón, algunos ya hablaban de los siguientes conciertos del grupo que planean ver. Sin duda es un momento muy excitante para ser fan de The Kleejoss Band.

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