Stöner – ‘Stoners Rule’ (Heavy Pysch Sounds 2021)

«Perros viejos del stoner rock» es una expresión que no imaginábamos pronunciar en el futuro, cuando allá por los 90 empezábamos a escuchar a Kyuss, Fu Manchu, Sleep y tantos otros. Y sin embargo 30 años después aquí tenemos el primer disco de Stöner, y no se puede decir otra cosa: perros viejos del stoner rock.

Brant Bjork y Nick Oliveri no necesitan presentación alguna. Dos culos inquietos que además de tener sus propias carreras en solitario han pasado por un buen número de bandas en la onda stoner (sobre todo Brant Björk) o incluso derivando por otros derroteros (el mas punkarra Oliveri, quien seguramente cogió gustillo a eso de tocar en pelotas a ratos en Queens Of Stone Age por haber militado en los Dwarves junto con ese nudista enmascarado que es He Who Cannot Be Named). A Bjork a la voz y guitarra y Oliveri al bajo se les añade Ryan Gut a las baquetas, quien ha venido acompañado a Brant Bjork en su periplo en solitario.

Y qué nos ofrece Stoners Rule? Pues stoner de la vieja escuela (si se puede decir tal cosa). El que crearon Bjork y Oliveri tocando con las bandas madres del invento, referencias incontestables y de las que recupera las pautas sónicas básicas añadiendo elementos como el blues rock. Escuchad un tema como Own Yer Blues, un stoner blues, o el largo desarrollo del tema que cierra el disco: Tribe/Fly Girl, una larga jam que combina los Kyuss del Sky Valley con elementos de Hendrix y esas bases setenteras de las que Brant Bjork siempre ha bebido.

Aún estando más cercano al sonido Kyuss que al de Fu Manchu (excepción hecha del tema Evel Never Dies) Stoners Rule resuena más básico y calmado en contraposición a la complejidad y la potencia de Kyuss, algo a lo que contribuye en parte la voz de Brant Bjork, más templada e hipnótica que los tonos abrasivos de John Garcia. Si Kyuss te hacen viajar por las interminables carreteras que cruzan las arenas mientras sientes el sol de California calcinarte el cerebro, Stöner te lleva a la noche del desierto mientras disfrutas de tu pelotazo favorito alrededor de la hoguera y te envuelve la densidad de las guitarras.

Un buen disco que revisita las raíces de las sonoridades stoner y que sin suponer ninguna revolución en el estilo se hace muy disfrutable gracias a la calidad y la personalidad de estos pioneros del sonido desértico que tienen licencia perpetua para coger la pedalera y darle al riff siempre que quieran. Stoner de la vieja escuela. Hecho por perros viejos. Viejos y duros como las putas rocas del desierto.

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