Red Fang – ‘Arrows’ (Relapse 2021)

No hay un single claro en este «Arrows», el nuevo disco de los estadounidenses Red Fang que estará disponible el viernes 4 de junio. No es que lo diga yo, es lo que dice la propia banda («puede significar que o todas las canciones son como mucho mediocres o que hay varias que pueden considerarse como primer single», comenta el bajista y vocalista Aaron Beam).

Ciertamente, este «Arrows» no tiene a primera vista nada que permita sobresalir algún tema por encima de otro (salvo quizás «Funeral Coach», el tema que cierra el trabajo y que se basa en un riff compuesto hace más de una década). Así que en las primeras escuchas a mí personalmente el quinto trabajo de los de Portland me dejó bastante frío.

El grupo también reconoce que «Arrows» (el primer disco que titulan con una canción presente en el mismo, por cierto) es el disco más similar que han hecho a «Murder the Mountains». Pero no porque sean parecidos en cuanto a sonido, sino porque ahora, como entonces, han hecho básicamente lo que les ha dado la gana. Y si no que se fije el lector en «Take It Back», el breve corte (poco más de un minuto) que introduce el álbum, algo que se describe como un cruce entre canción e intro y que pretende descolocar al oyente (y también hacer que retroceda a un tiempo en el que los álbumes llevaban algún tipo de introducción inquietante, mucho antes de la irrupción de la música en formato digital).

Además de hacer lo que les ha apetecido, Red Fang también han intentado no repetirse. Algo que han conseguido a medias, pero porque hagan lo que hagan son uno de esos grupos que siempre van a sonar a ellos mismos, no porque no hayan logrado evitar repetirse, que quede claro. Y lo que les ha salido es un disco denso, pesado, con atmósferas plomizas y asfixiantes y cuya reproducción completa resulta en los primeros momentos un ejercicio casi extenuante.

Con «Only Ghosts» me ocurrió algo parecido: era incapaz de ver nada a una obra cuyo mayor delito era haber sido editada inmediatamente después del enorme «Whales and Leeches». Pero también como con aquella obra, «Arrows» ha acabado fijando sus tentáculos en mi córtex cerebral a base de varias escuchas. Puede que sea cierto que no hay aquí singles claros, pero eso no significa que no haya grandes canciones en «Arrows». Tenemos, como en cualquier obra de la banda de Oregon, riffs de guitarra que invitan a dislocarse el cuello; pero también encontramos melodías conmovedoras, lamentos vocales y una intensidad que por momentos me recuerda -salvando mucho las distancias- a cosas como Fugazi.

Pero, puestos a hacer una recapitulación final, he de decir que «Arrows» es bastante mejor disco de lo que me pareció en un primer momento. Creo también que es de justicia mencionar el enorme sonido del disco, cortesía del productor habitual del grupo Chris Funk. No creo que llegue a desbancar en mis preferencias al mencionado «Whales and Leeches», pero estamos ante un álbum muy sólido.

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