Quinn Sullivan – ‘Wide Awake’ (Provogue 2021)

Siempre me ha resultado un fenómeno curioso la cantidad de guitarristas virtuosos que surgen a muy temprana edad en la escena del blues. Creo que no hace falta citar nombres porque seguro que muchos tenéis en mente a alguno que otro, pero ese es también el caso de nuestro protagonista de hoy, Quinn Sullivan.

Contando con tan solo veintidós años de edad en estos momentos, muchos podrían pensar que «Wide Awake», el disco que nos ocupa, es el debut de Sullivan, pero en realidad se trata de su cuarta obra desde que debutara en el año 2011 (hagan las cuentas de la edad que tenía entonces) con «Cyclone»; posteriormente llegaría «Getting There» (2013) y «Midnight Highway» (2017).

Lo interesante de Quinn -y probablemente también su mayor hándicap-, es que aunque su carrera ya sea larga y haya tocado en grandes escenarios y acompañando a todavía más grandes estrellas, al ser un artista tan joven su música sigue todavía en desarrollo. Esto quiere decir que tal vez el blues se la base de su música, pero sus composiciones se extienden a una interpretación más libre y menos encorsetada del género. «Quiero ser fiel al lugar de donde vengo y partir desde ahí», comenta Sullivan al respecto. «Los artistas que me inspiran a hacer eso siempre están hambrientos de lo nuevo. Nunca se repiten. Simplemente crecen y se vuelven más únicos, y eso es lo que pretendo hacer como artista». Y supongo que «Wide Awake» es buena muestra de ese afán.

Decía yo cuando me tocó hablar del mencionado «Midnight Highway» en su momento que Sullivan había incluido algunos cortes más cercanos al pop mainstream que al blues. Pues he de decir que en esta docena de temas el músico sigue la misma receta. El disco comienza bien, pero poco a poco va derivando hacia un sonido totalmente desprovisto de mordiente y que parece muy enfocado hacia las listas de éxitos. Obviamente hay alguna excepción, como el levemente beatleiano tema título que da paso a una parte final del álbum donde se recupera un poco de garra.

El resultado global nos ofrece un disco un tanto descafeinado. Como digo resulta interesante que Sullivan consiga reconciliar el blues del que proviene con las influencias más contemporáneas que se dejan notar en gran parte de sus composiciones (sensación que apuntala una producción muy state-of-the-art), pero para alguien que provenga de la escena más puramente blues rock algunas canciones se hacen muy cuesta arriba. No gustará a los puristas, obviamente, pero es probable que gracias a esa apertura de miras consiga atraer a más público de su edad hacia su música que si se limitara a replicar un manual de estilo. Lo comido por lo servido.

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