Power Burkas – ‘Naïf, potser’ (BCore 2021)

Está recién editado -este pasado viernes 30 de abril concretamente- el tercer largo de los catalanes Power Burkas, «Naïf, potser». Hablamos de una obra compuesta por once canciones que han registrado, producido y mezclado Borja Pérez y Santi García en los conocidos estudios Ultramarinos de Sant Feliu de Guíxols. Se trata por lo tanto del primer disco que el cuarteto ha grabado en un estudio profesional, con un resultado completamente satisfactorio además.

Grabado entre octubre y diciembre del año pasado, «Naïf, potser» es otra de esas obras hijas de un negro 2020 al que, si tenemos algo que agradecer, es que ha servido para estimular la creatividad de multitud de bandas y artistas, aunque ahora habrá que ver cuándo podremos disfrutar de todos sus frutos en directo con normalidad. En cualquier caso, de momento podemos disfrutar de las diversas versiones de estudio que, en el caso concreto de Power Burkas y «Naïf, potser», tienen mucho que ofrecer.

Y es que estos 37 minutos de música nos traen a unos Power Burkas sin complejos que bucean por aguas diversas con una facilidad pasmosa. El cuarteto ha sabido hacerse con diversos estilos en los que logran no sonar forzados en ningún momento. Ni siquiera cuando añaden vientos a «Autorentat» o un solitario y desquiciado saxo en «La traça».

Podríamos decir pues que el grupo ha manufacturado una obra caleidoscópica donde utilizan sus influencias de siempre para expandir su sonido un poco más allá de lo que mostraban esfuerzos anteriores como «Llarga vida al tarannà» (2016) o «Mai nego l’oci» (2019). Punk, post hardcore, indie 90s, power pop,… estilos todos que se dan la mano para crear una obra caleidoscópica que tiene como columna vertebral unas voces disonantes que, sin embargo, encajan como hechos a medida con unas melodías que tan pronto se acercan a la amabilidad del pop como se convierten en lacerantes guitarrazos de una supurante distorsión. Mención aparte tal vez merezca ese viaje al oriente medio y vuelta que es «Lalabuya», corte que con sus cerca de ocho minutos casi da por cerrado el disco.

Poco más queda por decir de un disco que, ya desde su portada incluso, parece diseñado para llamar la atención. Tal vez difícil a una primera escucha, pero bastante disfrutable una vez el oyente se hace con sus códigos y se familiariza con sus peculiaridades.

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