Talco Maskerade: entrevista

«La escena italiana no existe»

Cualquier avezado lector de Rock And Roll Army Magazine conoce la trayectoria de Talco, banda referente del país de los apeninos, en lo que a ska y punk con tintes folk se refiere, y que atesoran un buen puñado de seguidores en la piel de toro, como vemos cada vez que se acercan a mostrarnos sus temas en frecuentes visitas en forma de conciertos.

En estos extraños momentos en que nos ha tocado vivir, las dificultades que estan pasando las bandas, artistas y demás elementos que configuran la escena musical son afrontadas de diversas maneras por cada uno de ellos, y Talco no podían ser una excepción.

El obligado parón al que el orbe mundial se ha visto obligado coincidió con un momento de replanteamiento de su proyecto, quizás por el cansancio del manido tópico de hilvanamiento infinito de disco y gira, y lejos de tirar la toalla, se reinventaron en la piel de Talco Maskerade, una versión acústica de Talco, con un deje estilístico mucho mas orientado al folk, pero sin perder la esencia de la formación original.

Fruto de ello, grabaron durante el confinamiento lo que ha sido su álbum de debut con esta denominación, «Locktown», un título que no deja lugar a dudas de la temática y espíritu de Talco Maskerade en estos momentos.

Hemos podido hablar con Dema largo y tendido acerca de la música, el proyecto, lo divino y lo humano, y de lo que representa para ellos esta nueva etapa, sin cerrar la anterior, de su trayectoria, y alguna novedad que otra, todo ello en italo-castellano, así que no se asusten de alguna expresión «curiosa».

– En «Clock», vuestro primer adelanto de «Locktown», contábais someramente el proceso de transformación por el que había y estaba pasando la banda, con esos streamings para mantener la actividad durante el confinamiento, que resultaron ser la semilla de lo que ahora tenemos delante. ¿Ha sido la situación que ha causado esta realidad de la pandemia la razón de Talco Maskerade o era algo que estaba latente en vuestras cabezas? ¿Cómo ha sido realmente la gestación del proyecto y cómo lo habéis llevado a la vida? ¿Hay alguna variación aparte de las obvias del formato, digamos original?

– Todo fue fruto de una serie de coincidencias, a partir de febrero, cuando grabamos el disco eléctrico «Videogame» que verá la luz al final de esta pandemia. Estábamos muy cansados ​​de una gira sin escalas. Personalmente, me sentía roto y me preguntaba cada vez más a menudo si todavía valía la pena vivir en el mundo de la música. Sin la pandemia, probablemente me hubiera arrepentido de una respuesta impulsiva por el resto de mi vida. Estaba abatido y sentí que toda la angustia acumulada durante 15 años de actividad tenía que ser escuchada por una vez. Cuando las cosas van bien, como nos ha ido hasta ahora, ralentizar casi parece traicionar la suerte que has tenido en la vida. Pero a veces el frenesí te hace odiar lo que realmente amas, lo que te hace reflexionar sobre todo lo que siempre quisiste hacer. Creo que el lockdown me regeneró, dejándome descansar y tomar en la mano todo lo que me quedaba sin resolver y la respuesta fue: «sí, para mí vale la pena y siempre valdrá la pena», me encanta la música y Talco, pero también tuve tiempo de darme cuenta de muchas cosas que me quedaban pendientes, así como de las ganas de emprender un proyecto más vinculado a los sonidos acústicos, cercano al folk italiano y americano. Para cuando David HFMN sugirió que tocáramos acústicos el verano pasado, ya había escrito 7-8 canciones. A partir de ahí decidimos crear Talco Maskerade y no solo para algunos conciertos de verano, sino como un proyecto paralelo a Talco, grabando y mezclando un disco totalmente DIY. ¿Este proyecto habría salido a la luz de todos modos, sin estas coincidencias? Definitivamente sí, pero quizás mucho más adelante en el tiempo, quizás de otra forma, una banda sonora, quizás hubiéramos continuado con Talco sin parar, en un frenesí que nos hubiera hecho explotar, ¿quién sabe? Lo cierto es que gracias a Talco Maskerade he aprendido algo importante: nunca debes dejarte influir por los ritmos en los que no te reconoces, solo porque estás haciendo algo que te gusta. En cuanto a los integrantes de la banda, somos iguales a los de Talco pero con algunas colaboraciones: en el disco tuvimos el gusto de grabar pianos, teclados, violines, coros gospel, fue una experiencia educativa.

– Al hilo de lo anterior, Talco, y Talco Maskerade. Cuáles son, bajo vuestro punto de vista, las similitudes y cuáles las diferencias entre estas diferentes encarnaciones de Talco.

– Bueno, la forma de estructurar una pieza es ciertamente similar porque es la misma mano la que la compone. Nos pasó, y es algo que imaginé para decirte la verdad, escuchar frases como ‘Creíamos que eras la banda de la fiesta y nada más, pero en realidad tenéis algo más’ y no sé si tomarlo como un cumplido o en clave despectiva (risas). Siempre existe el prejuicio de que tocar punk-rock es sencillo, pero desde mi punto de vista, escribiendo las piezas para ambos proyectos puedo decirte que el tipo de pensamiento, de «esfuerzo», de concepción y experimentación es exactamente el mismo, pero solo con diferentes sonidos. Mi pasiones musicales siempre ha pasado del punk-rock y el Hc al heavy, thrash, death metal, hasta el folk y la música de cine. Puede sonar una blasfemia, pero no veo un contraste al señalar los puntos en común entre una partitura de Ennio Morricone, «The Number Of The Beast» o «Punk In Drublic». Simplemente sobre la base de notas que son iguales para toda la humanidad, cada proyecto desarrolla algo de acuerdo a sus inspiraciones. Estoy seguro de que si a Steve Harris se le pidiera que escribiera música para películas, siempre sería Steve Harris inspirado en nuevos sonidos, pero con la impronta compositiva de Steve Harris.

Siempre somos hijos de un contexto. Te voy a dar un ejemplo, soy un gran fan de las bandas sonoras y supongo que se puede ver cierta influencia en «Locktown», en base a los límites que naturalmente puedo tener frente a ese nivel de arte. Pero también se pensó en la intro de «Signor Presidente» en «Tutti Assolti» como un sonido de ese estilo. Pero estoy seguro de que se notará más en «Maskerade». Así que para concluir les puedo decir que paradójicamente reconozco muchas cosas en común en el sonido. La diferencia la hacen los instrumentos con los que arreglamos las canciones, que nos dan la posibilidad de insertar por ejemplo el violín -mi instrumento musical favorito- el acordeón, el piano. Era algo que en los últimos discos de Talco estaba un poco sofocado por el lado punk.

Y luego, claro, al ser un proyecto diseñado como folk, la relación con el público será diferente, siempre será una fiesta en la que pretendemos involucrar a la gente, pero una situación diferente, quizás «relajada», con asientos para sentarse, algo de lo que ya hemos tenido una experiencia positiva durante el verano pasado.

«Intentar hacer las cosas con el
corazón es la base para trabajar
con entusiasmo y ganas de superarse»

– ¿Cuál es el alcance de Talco Maskerade? ¿Lo véis como un proyecto paralelo? ¿Como una propuesta efímera? ¿Como una apuesta a largo plazo? ¿O como un paso adelante abandonando el Talco pasado?

– Ciertamente lo vemos como un proyecto paralelo, uno no excluye al otro y sobre todo, uno no quita el aliento al otro. Como les dije, quizás sin el lockdown hubiera salido de otra forma, por lo que seguramente esta alma acústica no morirá con el fin de la pandemia. Cuando David nos propuso esto, lo primero que pensé después de proponer las canciones para un disco acústico fue: «Ok, hagámoslo, pero hagámoslo lo mejor que podamos». No quería que fuera como una sala de espera para entrar a una cita, porque me importa mucho dar valor a lo que hago. Entonces mis límites ciertamente no me permitirán ser infalible, pero intentar hacer las cosas con el corazón es la base para trabajar con entusiasmo y ganas de superarse.

– ¿Cómo está y cómo veis vosotros la escena musical en Italia? ¿Cuál es la realidad diaria de los artistas y las bandas?

– La escena italiana no existe, lamento decirlo, pero la decisión de hace 15 años de proponernos inmediatamente en el extranjero nos ha permitido continuar en nuestro trabajo durante todos estos años. Nacimos con «Tutti Assolti» en 2004, cuando el punk italiano estaba en crisis total, precisamente por la escena. He hablado de esto muy a menudo y de lo mucho que nos dolió también el hecho de que desde el primer momento los veteranos del punk italiano nos pusieran obstáculos una y otra vez, solo por efímeros celos. Nunca fue nuestra mentalidad. Siempre nos dicen que no parecemos una banda italiana, lo tomo como un cumplido. La palabra mafia es lo primero que escuchas cuando te hablan de italianos, y no aleja de la pura verdad: la mafia es una mentalidad, viene del egoísmo, de la opresión, del surgimiento sin meritocracia, con facilidad y sin moral. Es algo que afecta no solo a la política sino a la sociedad en su conjunto, incluida la música. Y esta es, de hecho, la razón por la que la escena punk italiana se ha derrumbado ruinosamente: en lugar de crear una solidaridad entre bandas, los viejos han comenzado a construir vallas, aunque ya llevan mucho tiempo olvidados. Tuvimos suerte, pero desafortunadamente muchas buenas bandas no siguieron adelante solo por esta arrogancia de la vieja escena.

– ¿Hay algún tipo de ayudas para el sector, tanto para los músicos como para las promotoras y las salas por parte de las instituciones?

– Habíamos vislumbrado algo, muy poco, los dos primeros meses del lockdown, tras lo cual todo cayó en el olvido. Y ay de quejarse: una sociedad que considera a los trabajadores de nuestro sector como niños que «deben crecer y encontrar un trabajo», ¿cómo puede considerarnos en estos momentos? El desconocimiento es la peor plaga que lastima a nuestro sector desde fuera.

Estábamos filmando el video de «Freak», todo en orden por supuesto, y una persona que pasó por ahí por casualidad empezó a preguntarnos con desconfianza y no muy cortesmente qué estábamos haciendo y quiénes éramos. A la respuesta «Somos músicos», el señor se va diciendo: «piensa en los trabajadores cómo están en esto momento»… en este preciso mejor que yo que no trabajo (risas). En serio, esta es la consideración que la gente tiene hacia quienes trabajan en el campo de la cultura y el entretenimiento.

«En España hay muchas más
oportunidades para que las bandas
emergentes actúen que en Italia»

– ¿Como veis la situación de la musica en España desde la optica de una banda de fuera pero que tiene gran aceptacion y seguidores aquí?

Sin duda tenemos una imagen muy positiva, le tenemos mucho cariño al público en España, nos han adoptado, dándonos la oportunidad de hacer lo que nos gusta durante muchos años. Solo podemos estar agradecidos. Hay una escena musical en la que hay muchas más oportunidades para que las bandas emergentes actúen que en Italia. Por supuesto, también noté cosas parecidas a donde vivo, por ejemplo hay quienes se quejan de festivales con siempre las mismas bandas, y también quienes se quejan porque no llamaron a la misma banda del año anterior, insultando a nadie, en fin, las habituales escaramuzas de los leones del teclado, donde la diferencia entre los gustos musicales transforma la web en concursos sobre qué estilo es el más puro de los demás… pero creo que es un problema que pasa en toda Europa.

En los años de «Gran Gala» hemos notado por ejemplo los prejuicios de algunos que nos consideraban una banda demasiado Viña Rock, mientras que en otros países tal vez te consideren demasiado punk-rock para tocar en festivales de ese tipo. ¿Alguna vez se le ha ocurrido a la gente que a Talco no le importa nada identificarse con una manada? En general siempre habrá prejuicios, pero tengo ganas de decir que además de amar al público
español, lo envidio en cierto sentido, me gustaría mucho ver tal fervor también en Italia.

– Y relacionado con lo anterior, ¿cuál creeis que es la principal diferencia entre las escenas de los dos paises, y en particular de vosotros con otras bandas que puedan ser similares en estilo y trayectoria?

– En España noté, incluso dentro de los prejuicios de los que hemos hablado, cierta libertad «artística» para experimentar con el propio estilo, lamentablemente no es posible en Italia, y también muchos chicos musicalmente válidos, preparados y llenos de ideas, tienen miedo de no venir reconocidos fuera de la manada. Por casualidad vi a un par de bandas italianas empezando con una excelente propuesta, muy original, dentro del ska y el punk, pero, no sé por qué, en el segundo disco de repente empiezan a perder esa originalidad en favor de un estándar, anacrónico, sin ideas ni personalidad. Y, lamentablemente, la culpa no es de ellos, sino del entorno que los agrieta. Sería fácil decir que Talco han sido valientes porque tocaban punk con su propio estilo personal. Simplemente tuvimos suerte en las circunstancias que nos permitieron hacer lo que queríamos, y quizás en otras circunstancias se estaría aquí hablando de falta de coraje y personalidad, quizás, no existiríamos en absoluto.

«Hay demasiados conciertos que recuerdo
con gusto, no podría decirte lo mejor»

– ¿Cuál fue vuestro último concierto en España y de cuál de todos los que habéis dado aquí guardáis un mejor recuerdo?

– El último fue en Pamplona con motivo de nuestro 15 aniversario, dos meses antes de la pandemia. No me da nostalgia porque fue una velada tan grandiosa que es como revivirla desde casa. Han sido muchos los conciertos que me han emocionado: el Vina Rock de 2019; el PunkItalia 2005 en Berlín, desde donde comenzó nuestro viaje, Resurrection Fest de 2017 por la satisfacción de ver a metaleros pogando en un concierto de Talco (risas), el Barna ‘N’ Roll que David me hizo cagarme de miedo por hacernos tocar después de Propagandhi, el Punk-Rock Holiday de 2018 en Tolmin. Hay demasiados conciertos que recuerdo con gusto, no podría decirte lo mejor. Quizás, sin embargo, el Fuji Rock de 2014, tanto porque siempre me ha atraído Japón, como por las emociones que sentí.

– Habéis tenido la oportunidad de salir en una pequeña gira a finales del pasado año, demostrando también que la cultura y los conciertos son seguros. ¿Qué ha supuesto poder hacerlo en una situación tan compleja como la que estamos viviendo, sobre todo para el sector de la música, y especialmente la música en directo?

– Lo que más me decepciona es que los teatros y la cultura en general siempre han respetado las restricciones, y todos han trabajado duro para realizar proyectos con total seguridad. Hemos estado cerrados antes que otros entornos en los que había cuestión de seguridad. Creo que tocar en esa situación, demostrar que podíamos hacerlo, respetando las reglas, fue una gran dosis de energía y plenitud. Esperábamos actuar frente a butacas, habíamos pensado exactamente en un concierto de este tipo, en el que la persona que estaba sentada se divertía lo mismo y sentía atención y cierta empatía por el proyecto, que intentamos plasmar en un ambiente más «tranquilo», pero siempre cerca de la típica fiesta de Talcos.

– ¿Qué habéis aprendido de esta experiencia y cuales son vuestras conclusiones al respecto?

– Que se pueda hacer todo con la buena voluntad y la seriedad, y estas son cosas que nunca han faltado [entre] quienes trabajan en el sector. En Italia decimos que es una lucha contra los molinos de viento. Siempre se piensa que en este sector nos divertimos, no se reconoce el sacrificio de los trabajadores del espectáculo por una sencilla razón: la envidia inconsciente. «¿Por qué se queja si se está divirtiendo?» Esta es la pregunta superficial qué se hace la gente. Todo parte desde una visión del concepto de trabajo en mi opinión ridículo, limitado y superficial. Que el trabajo sea algo que «debes» hacer para mantenerte a ti mismo, hace que la mayoría de la gente piense que la felicidad al hacerlo no está contemplada. La diversión es infantil para las personas, no entienden los sacrificios para ganarse la vida con esa diversión. El hombre mira el dedo y no la luna.

«Talco Maskerade lo darán todo
para ofrecer un espectáculo folk
festivo en esta realidad paralela»

– Suponemos que estaréis planificando, y deseando llevar a cabo más conciertos en cuanto podáis. ¿Qué se encontrarán los oyentes que no hayan tenido la suerte de acudir en la gira previa al veros y escucharos como Talco Maskerade en directo? ¿Cómo habéis planteado vuestra puesta en escena y qué tipo de salas (pequeño, mediano o gran aforo) son las que visitaréis?

– No podría responderte exactamente, porque estamos planeando ahora mismo: seguro que este año los conciertos serán con distanciamiento social, asientos y con reglas de seguridad por supuesto a respetar. En cuanto a Maskerade, Talco lo darán todo para ofrecer un espectáculo folk festivo, aderezado con un poco de intimidad, pero siempre tratando de traer el ambiente más animado de Talco en esta realidad paralela. Las primeras respuestas del verano pasado fueron positivas hacia esta idea.

– Vamos ahora con algunas preguntas acerca de vuestro nuevo trabajo discográfico. En cuanto a los temas, ¿cuál ha sido el proceso para la composición de estas nuevas canciones que configuran «Locktown»? ¿Nos podeis contar los detalles mas técnicos de la grabacion y su proceso?

– Elegimos catorce canciones, cinco de las cuales eran inéditas de las que había escrito al inicio de la pandemia, dos canciones extraídas del futuro disco eléctrico «Videogame» en clave acústica, y algunas canciones viejas adaptadas para la ocasión. En ese momento hemos empezado a trabajar como de costumbre, arreglando el disco, pre-grabando una demo en mi casa, y luego pasamos a la fase de grabación, completamente DIY por primera vez, en el estudio de Nicola. El mix recayó en mí, y fue un momento realmente increíble, que recordaré como uno de los regalos más preciados que me dieron Talco.

«Creo que ha llegado el momento de hablar de mí, de mis ansiedades, de mi visión de la vida, del tiempo, de la sociedad en un escenario siniestro como el del primer lockdown en el mundo, un momento difícil que sacó a relucir lo peor de nuestra sociedad»

– ¿Por qué el título de «Locktown»?

– «Locktown» es un concept-album, inicialmente concebido como una secuela, o mejor dicho, como una historia nacida de una rama de «Silent Town», pero que luego se materializa en un viaje reflexivo que por primera vez ve al narrador también como protagonista. Fue un paso bastante difícil para mí, que también repliqué en «Videogame», pero a los 40 años, después de años de música, alegrías y satisfacciones, pero también ansiedades y estrés, sentí que debía explorar un lado más autobiográfico y catártico de la música. Me hubiera sentido como un idiota por repetir los mismos temas de los que hablaba a los 20, no porque ya no me lo crea, sino simplemente porque quiero ser honesto conmigo mismo y ofrecerme la oportunidad de desarrollar nuevas reflexiones, sin caer siempre en los mismos temas… también porque no quiero que Talco terminen en ese caldero que siempre he tratado de evitar, lo que yo llamo «marketing de la ideologia», es decir, proponer los lemas habituales y fáciles para no arriesgar en algo nuevo. Siempre he creído sinceramente en todo lo que hemos hecho y hacemos y todavía me reconozco en temas que enfrenté a los 19 años, pero reflexionar sobre algo nuevo me hace sentir vivo. Y creo que ha llegado el momento de hablar de mí, de mis ansiedades, de mi visión de la vida, del tiempo, de la sociedad en un escenario siniestro como el del primer lockdown en el mundo, un momento difícil que sacó a relucir lo peor de nuestra sociedad.

– ¿Qué planes tenéis a corto y medio plazo en cuanto a vuestra música?

– Estamos planeando una gira a partir de las primeras reaperturas, para luego continuar hasta el final de la pandemia, cuando decidiremos el momento más adecuado para promocionar el disco eléctrico de «Videogame». La pandemia nos dio mucho tiempo para trabajar y terminamos con dos álbumes: «Locktown» se lanzó el 19 de febrero, y tarde o temprano llegará el momento de decidir el destino de «Videogame».

– Y finalmente, os agradecemos el haber compartido vuestro tiempo y vuestras palabras con nosotros, y os abrimos nuestras páginas para que digáis lo que queráis a nuestros lectores.

– En primer lugar, esperamos que el disco atraiga a la mayor cantidad de gente posible, por supuesto. Trabajamos duro para intentar superarnos, aprender cosas nuevas y construir nuevas experiencias sobre ese amor por la música que todavía llevamos adelante con la misma intensidad que hace 16 años. Nos cuestionamos, sin prejuicios, convencidos de que los prejuicios siempre han sido límites que transforman el amor por la cultura en una pose para los tontos. El placer del público es nuestra mayor satisfacción. ¡Hasta pronto!

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