Amahiru – ‘Amahiru’ (earMUSIC 2020)

A finales de noviembre se lanzaba este debut homónimo de Amahiru, proyecto compartido de la guitarrista japonesa Saki y del francés Frédéric Leclercq, actualmente en las filas de Kreator y con un largo curriculum que incluye Sinsaenum o Dragonforce. Y si acaso los lectores vascoparlantes de este magazine se lo están preguntando, el nombre del grupo sí esta relacionado con el número 13. Según cuenta Leclercq, tuvo un sueño en el que se le pedía que firmara un contrato para una banda llamada Amahiru y donde aparecía repetidamente el número 13; le pareció un nombre fácil de pronunciar para el público japonés y solo fue después que buscando en internet descubrió que en euskera ‘hamahiru’ significa trece. Inventada o no, la anécdota es curiosa.

El dúo musical se conoció cuando en el año 2015 Mary’s Blood, la banda de la japonesa, abrió para Dragonforce en Hong Kong. Ambos conectaron de inmediato y su intercambio de ideas a lo largo de varios años cristalizó cuando en marzo de 2019 el francés viajó a Japón para dar forma a este primer largo. Una obra que ha sido mezclada por el conocido Jens Bogren y masteriz<ada por su mano derecha, Tony Lindgren. La portada ha corrido a cargo de Travis Smith, conocido por sus anteriores colaboraciones con artistas como Opeth o King Diamond.

En la obra también participan músicos conocidos de la escena del metal, como Coen Janssen de Epica, Mike Heller (Fear Factory, Raven) y el desconocido Archie Wilson a las voces. Elize Ryd de Amaranthe también participa como vocalista invitada en uno de los cortes, «Lucky Star», y Sean Reinert, de la banda norteamericana de rock progresivo Cynic y fallecido el pasado enero, toca la batería en la versión alternativa que se incluye del corte «Bringing Me Down».

Musicalmente nos encontramos ante un disco de metal contemporáneo bastante variado. Podría decirse que «Amahiru» parece un resumen de la carrera de los dos protagonistas, que aquí dan rienda suelta a su bagaje musical, resultando un disco potente con momentos de heavy puro y duro, metal progresivo, power metal e incluso algún momento cercano a la balada.

Esta variedad provoca que algunos momentos resulten más interesantes para según qué público, por lo que destacar temas se convierte en una tarea un tanto inútil ya que probablemente dos oyentes con diferentes inclinaciones en cuanto a géneros elegirían cortes distintos. Personalmente disfruto más de las canciones más cercanas al heavy metal clásico, aunque tal vez habría que prevenir al lector de que utilizo esta etiqueta de una manera un tanto laxa, porque estamos ante un disco de metal muy actual. Tiene sus momentos.

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