The Smashing Pumpkins – ‘CYR’ (Sumerian 2020)

Cuando en el año 2018 se confirmó la «casi reunión» de la formación original de The Samshing Pumpkins, muchos viejos fans del grupo de Billy Corgan se ilusionaron con la posibilidad de pillar al grupo en algún concierto de la eventual gira de retorno. Los más optimistas incluso fantasearon con probabilidad de que en algún momento el mencionado Corgan y sus chicos lanzasen un disco de rock como aquellos que les auparon a la cima en la primera mitad de los años 90 del pasado siglo.

Pero una cosa es lo que los fans quieran y otra es lo que quiera Corgan. Si no me falla la memoria, en nuestro país finalmente el grupo no llegó a actuar; y aunque el grupo acaba de estrenar un nuevo disco, no es lo que probablemente muchos de los fans talluditos del grupo querrían.

Normalmente los fans, en lo que probablemente es el acto de amor definitivo por un artista -o tal vez el segundo acto más definitivo después de la devoción absoluta a pesar de los pesares-, tendemos a despreciar el trabajo de nuestros músicos preferidos cuando se sale de lo que marcan los cánones o de lo que nosotros creemos que debería ser. Nos cuesta entender que algunos artistas evolucionan, que no se sienten cómodos repitiendo siempre los mismos esquemas y que avanzan sin mirar atrás. Independientemente de que haya a quiénes les funcione mejor y a quiénes les funcione peor, hay que respetar estas decisiones de los músicos cuando son naturales y no actos forzados para encajar en las tendencias o para captar la atención de un nuevo público.

Estoy convencido de que Billy Corgan es de ese tipo de artistas, de los que no se sienten cómodos utilizando una y otra vez una fórmula que le resultó exitosa hace tres décadas. Y quiero recordar que, nuevamente, eso de repetir las fórmulas a algunos les funciona y a otros no. Pero, en cualquier caso, el de Illinois hace ya muchos lustros que siguió avanzando y no viviendo únicamente de recuerdos y pastiches, aunque haya recurrido en más de una ocasión a un sonido que recuerde a ese que mayoritariamente también recuerda la inmensa mayoría de sus fans.

Visto bajo ese prisma, «CYR» no tiene nada que ver con los Smashing Pumpkins que me vais a permitir que califique de clásicos (los que van de «Gish» a «Mellon Collie…» pasando por «Siamese Dream»), por mucho que por aquí tengamos a James Iha y a Jimmy Chamberlin. Pero me atrevo a decir que es puro Billy Corgan, para bien o para mal.

Es «CYR» una obra de sonido predominantemente electrónico, aunque personalmente encuentro muchos puntos en común en momentos concretos con el sonido de pop oscuro de los The Cure de mediados de los 80. Y puede que algún día niegue haber escrito esto delante de un tribunal, pero también es un disco inspirado. Obviamente servidor habría preferido un disco de inequívoca inclinación guitarrera. Y, sinceramente, no sé cómo traducir eso al lenguaje de la crítica musical, así que únicamente diré pero el mero hecho de que resultándome tan ajeno este tipo de producción haya canciones que me gusten, a mí me dice que en «CYR» hay al menos una parte de material que es interesante.

Para finalizar diré que no se queden ni con lo que opinen los haters ni lo que digan los fans acríticos; probablemente sea más razonable transitar por el carril del medio.

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