Hjelvik – ‘Welcome to Hel’ (Nuclear Blast 2020)

Fue a mediados de julio de 2018 cuando Erlend Hjelvik anunció que abandonaba Kvelertak, banda de la que era miembro fundador y vocalista principal, además de una de sus más poderosas imágenes. Las razones que esgrimió el cantante más o menos las mismas que hemos leído cientos de veces: los intereses del frontman fueron distanciándose de los de sus compañeros tras años de giras constantes y tres discos de estudio. Hjelvik ni siquiera acabó de completar algunos compromisos en festivales que tenía pendientes el grupo, siendo sustituido por Ivar Nikolaisen rápidamente (de hecho la banda llevaba ya ensayando con él un tiempo). Pero eso es otra historia…

Un par de años y pico después, este pasado verano se anunció el fichaje de Hjelvik por el sello Nuclear Blast. Y hasta que este pasado 20 de noviembre se ha lanzado su disco de debut en solitario -«Welcome to Hel», que nuestro protagonista describe como ‘blackened Viking Heavy Metal’-, se han ido avanzando tres singles que indicaban que poco había cambiado musicalmente para el noruego. Pero no nos adelantemos.

Acompañado de una banda más convencional en cuanto a instrumentación que su antiguo grupo (Rob Steinway a la guitarra solista, Remi André Nygård a la guitarra rítmica, Alexis Lieu al bajo y Kevin Foley a la batería) Erlend Hjelvik se encerró en The Hallowed Halls, estudios sitos en la ciudad estadounidense de Portland (Oregon), para registrar este disco con el productor Justin Phelps (Joe Satriani, Poison Idea, Slough Feg). Una vez completado el trabajo, estas diez canciones pasaron a manos del ingeniero Alan Douches (Mastodon, Converge, Baroness) para su masterización. El artista Joe Petagno, conocido por sus trabajos para bandas como Motörhead, Led Zeppelin, Nazareth, le dió el aspecto final al encargarse de la portada y del logo del grupo. Mencionar también que en el disco colaboran el aspirante a tipo más cool de la escena, Matt Pike (Sleep, High on Fire) y Mike Scalzi (Slough Feg).

Como le comenté a unos amigos después de escuchar uno de los singles de adelanto, para este viaje a Erlend Hjelvik tal vez le hayan sobrado alforjas. Y es que realmente «Welcome to Hel» no supone un cambio muy drástico con lo que nos tenía acostumbrados con Kvelertak. Evidentemente estamos hablando de la misma voz, por lo que esa conexión está ahí y además es imposible no hacerla, pero a nivel compositivo y de instrumentación, lo que Hjelvik -la banda- propone no se aleja tanto de lo que Erlend hizo en los tres primeros discos de Kvelertak. Incluso la temática de las letras sigue estando basada en la mitología nórdica (incluso hay un tema titulado «Thor’s Hammer»).

Que todo esto sea algo natural o casual – y bien podría serlo: la influencia del Kvelertak ya se ha dejado notar estos últimos años en otros combos más jóvenes, no veo por qué no podría haber afectado también a los músicos de la banda-, o algo buscado conscientemente no debería de ser relevante, aunque estoy seguro de que la opinión mayoritaria se inclinará hacia lo segundo, algo que podría restarle credibilidad al proyecto. No es mi caso.

Sin embargo, también es necesario aclarar que «Welcome to Hel» es un disco más enfocado al heavy metal que cualquier trabajo de Kvelertak; o si se prefiere, es el disco que Kvelertak hubieran hecho de no existir en su música influencias del black y del punk’n’roll de unos Turbonegro y si le hubieran añadido algo de épica típicamente heavy. Y ahí es donde empieza a ganar credibilidad este artefacto, porque tal vez sean más las características propias que las compartidas, y esas similitudes iniciales acaben no resultándolo tanto después de varias escuchas. Eso no evita que sin embargo «The Power Ballad of Freyr» -tal vez el mejor tema de todo el disco- nos recuerde por momentos a los Kvelertak de «Nattesferd» (el tema no habría desentonado para nada en aquel álbum).

Así que tal vez mi primera impresión, aunque acertada, deba ser matizada: Hjelvik sí recuerdan a Kvelertak, pero no de una manera exagerada y es obvio que son menos metal y más heavy que aquellos (no hay más que escuchar los solos). Creo, en definitiva, que Erlend sí ha hecho un esfuerzo por diferenciarse. Y el resultado tal vez sea inferior a cualquier cosa que haya hecho su anterior banda, pero eso no quiere decir que sea un disco a olvidar. Para nada. En realidad es una de esas obras que van ganando con las escuchas y ahora mismo se ha convertido en uno de mis discos preferidos de las últimas semanas.

Haced el favor de darle una oportunidad.

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