Walter Trout – ‘Ordinary Madness’ (Provogue 2020)

Dice Walter Trout hablando de su último trabajo, «Ordinary Madness», que empezó con una colección de temas que hablaban de sus problemas y debilidades, pero que con la situación de crisis pandémica global -se finalizó pocos días antes de que el coronavirus obligara al confinamiento-, ha acabado siendo un disco de temática que puede considerarse universal.

Es cierto que no hace falta una pandemia para que mucha gente se sienta identificada con el mensaje de determinada canción, pero tal vez el bluesman estadounidense haya conseguido con estas once canciones dar en muchas dianas. Y eso que según algunos, estas son sus letras más personales.

En cualquier caso, a pesar de que obviamente esa parte lírica tenga una importancia fundamental en la música, creo que la faceta instrumental siempre va a estar siquiera un peldaño por encima. Y a ese respecto puedo decir que probablemente «Ordinary Madness» es el mejor álbum de entre todos los que viene sacando el norteamericano en los últimos tiempos. Y recordemos que a pesar de sus problemas de salud, podríamos decir que Trout está siendo bastante prolífico en esta etapa de madurez.

A mí al menos este es el álbum que mejor me ha entrado desde una primera escucha de cuantos haya publicado en la última década y pico. En él contemplamos a un músico que sabe hacer uso de registros íntimos cuando la composición lo requiere, pero que también es capaz de ofrecernos un sólido y rocoso blues si se tercia (que me aspen si aquí no hay al menos un par de temas que podrían pasar perfectamente por composiciones de Led Zeppelin -sobre todo el corte final, «OK Boomer»-; y tal vez me esté volviendo loco, pero hay algo en «Wanna Dance» que me recuerda vagamente a Deep Purple).

En «Ordinary Madness», Trout tal vez suene más rock que blues en líneas generales, pero eso es precisamente lo que hace de este como mínimo un disco interesante.

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