«Borat Subsequent Moviefilm»: por qué una película así es realmente necesaria

Amazon prime estrenó el pasado fin de semana el filme de Sacha Baron Cohen a tiempo para las elecciones presidenciales estadounidenses

Dejemos a un lado polémicas sobre qué es real y qué no en esta película (y tranquilos, que no tenemos intención de desvelar nada de la trama para los que todavía no la hayáis visto), pero esta segunda parte de las peripecias del periodista kazajo Borat Sagdiyev se nos antoja más necesaria que nunca.

Estrenada este pasado viernes 23 de octubre en la plataforma de Amazon Prime con un título completo tan exagerado como lo que se narra en ella («Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan», algo así como «Borat la secuela: entrega de prodigioso soborno al régimen americano para beneficiar a la una vez gloriosa nación de Kazajistán»), este falso reportaje sobre los Estados Unidos más ignorantes y peligrosos llega justo a tiempo para las elecciones presidenciales en el país. Se entiende pues que se ha querido de alguna manera influir en los votantes de aquella nación que en su infinita soberbia se autodenomina América, ridiculizando a primeras figuras del republicanismo, su ideario y dejando a la vista qué clase de apoyo popular recibe. Pero ojo, siempre en base a informaciones periodísticas: desde cierto desconocimiento de la actualidad estadounidense, nos puede parecer exagerado, pero lo cierto es que Sacha Baron Cohen se limita a meter el dedo en la llaga, ni más ni menos.

Así y todo, «Borat 2» se las apaña para incluir momentos hilarantes, aunque tal vez aquí haya menos risas y sí más escenas de llevarse las manos a la cabeza o de frotarse los ojos con incredulidad que en su predecesora. Probablemente la intención de mostrarnos que el emperador está desnudo haya estado por encima de la búsqueda del humor; o puede simplemente que después de anteriores experiencias ya no impacte tanto como la primera vez.

Pero esta secuela es de visionado obligado para todo aquel con ciertas inquietudes, aunque tal vez después de haberla digerido lo que se tiene es mal cuerpo y digestión pesada ante la imagen de esa América estadounidense tan chusca. Los que la hemos visitado alguna vez o tenemos amigos y conocidos de esa nacionalidad sabemos que la realidad siempre es poliédrica, pero hasta que este próximo primer martes después del primer lunes de noviembre no se despeje la incógnita de quién va a estar al timón durante los siguientes cuatro años, la verdad es que la cosa da miedito.

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