«No oficial»: el mercado de vinilos piratas y bootlegs se multiplica

Creo que ya lo he dicho en alguna otra ocasión por aquí: casi siempre que me digno a escribir, lo único que hago es basarme en mi vida. Así que utilizaremos como punto de partida para el tema de hoy lo que me ocurrió al comienzo de esta misma semana. Estaba yo ojeando una de esas plataformas de internet de compraventa de artículos -estaba busncado discos, obviamente- cuando reparé en un vendedor que tenía una copia muy barata de un álbum que llevo tiempo buscando y que acaba de reeditarse en formato LP. Tenía toda la pinta de que se trataba de lo que eufemísticamente hoy en día se llama copia «no oficial»; vamos, lo que toda la vida ha sido un disco pirata o un bootleg para los más esnobs.

Mi curiosidad me pudo y con educación le pregunté si efectivamente se trataba de una copia «no oficial» o si se trataba de la reedición, a pesar de que en el título del anuncio ponía algo así como «disco de coleccionista, muy raro». La respuesta fue afirmativa, así que me permití el lujo de llamarle la atención sobre lo que yo consideraba que era un anuncio engañoso. El vendedor me respondió que precisamente lo que pretendía era no engañar, que cualquiera puede hacerse con una copia de la reedición oficial «en cualquier grande superficie», pero que era más difícil hacerse con una de ellas. Digamos que la cínica explicación puede tener su punto de razón… aunque visto que cada vez es más habitual encontrarse con este tipo de ediciones por internet creo que lo mismo es más bien al revés (de hecho la reedición oficial de la que hablamos está agotada).

El caso es que viendo que en su tienda virtual entre los cientos de discos a la venta la inmensa mayoría eran estos álbumes de dudosa procedencia, siguió picándome la curiosidad y quise ver su porcentaje de votos. Para mi sorpresa eran todos positivos, y los comentarios destacaban hiperbólicamente lo buen vendedor que es. La cosa me dejó un poco sorprendido: cabía la posibilidad de que sus compradores no tuvieran ni idea de lo que estaban comprando, pero también era posible que sí que lo supieran y les diera igual.

He visto alguna vez alguna de estas copias piratas con muy buena calidad: salvo por el precio y por el estado impecable, habría jurado una vez que tenía entre mis manos una edición perfectamente legal y genuina de «How Could Hell Be Any Worse?» de Bad Religion). No hablo del sonido porque obviamente no tuve la oportunidad de escucharlo, pero el resto estaba muy bien hecho. Esto no es lo normal sin embargo, ya que cualquiera que haya visto un par de estos discos alguna vez se habrá fijado en la mala calidad de las impresiones (aunque dicho sea de paso, en ocasiones uno también se encuentra con reediciones oficiales que parecen hechas a toda prisa y el resultado es penoso).

La cuestión es que esto me creó todavía más interrogantes: ¿hay compradores habituales del formato vinilo que no tienen problema en adquirir copias piratas? Puse una pequeña encuesta en nuestra página de Facebook y los resultados otra vez me sorprendieron. Yo esperaba que todo el mundo respondiera que estaban en contra, pero resulta que aproximadamente la mitad de los comentarios (que no fueron demasiados, todo hay que decirlo) se mostraban a favor, aunque algunos con matices.

Mi opinión es que si alguien quiere comprar una de esas copias es libre de hacerlo, pero siempre que sea consciente de lo que está comprando. He visto demasiados de estos anuncios que utilizan un lenguaje un tanto rebuscado para evitar decir la verdad, y eso me parece mal. Estoy seguro de que muchos compradores no saben que les están colocando una copia que no es oficial. Alguien podría decir que no es ni remotamente mi problema… y lo mismo está en lo cierto, pero al menos mi preocupación me ha dado pie a plantear un debate.

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