Juanita Stein – ‘Snapshot’ (Nude 2020)

Es posible que entre nuestros lectores haya quien conozca a Juanita Stein como parte de Howling Bells, grupo de músicos australianos emigrados a Londres en la primera década de este siglo del que nuestra protagonista era cantante y guitarrista. Establecida desde hace unos años ya como artista en solitario, este próximo viernes 23 de octubre la compositora pondrá en circulación su tercera obra bajo su propio nombre, «Snapshot», que sucede a los anteriores «America» (2017) y «Until The Lights Fade» (2018).

La gestación de «Snapshot» surgió tras una tragedia personal, la súbita muerte del también músico padre de Stein; la composición de estas diez canciones se convirtió así en una forma de superar el duelo por una persona que la propia Juanita considera una «inspiración inacabable».

Con el material ya compuesto, la australiana afincada en Brighton contactó con el productor Ben Hillier, con quien trabajó durante ocho meses en la confección del álbum. Un tiempo suficiente para que las canciones «respiraran» y adquirieran su forma definitiva, algo en lo que colaboró con su participación el hermano de Juanita, el guitarrista Joel Stein (también miembro de Howling Bells), que como apunta la protagonista estaba atravesando por el mismo proceso emocional que ella y que por ello podía aportar la energía justa que precisaban las composiciones. Completan el cuarteto de músicos participantes el batería Evan Jenkins y el bajista Jimi Wheelwright.

El resultado de todo este trabajo es un álbum crepuscular e hipnótico donde la delicada voz de Stein contrasta con unas composiciones difíciles de encasillar pero que podríamos decir que se mueven por terrenos del género americana, rozando incluso con el rockabilly. Son canciones cautivadoras y atmosféricas en las que en ocasiones se cruzan coros espectrales mientras que en otras encontramos arrebatos de electricidad y contundentes baterías; personalmente por momentos a mí me parecen la banda sonora perfecta para algún trabajo de David Lynch.

No puede decirse por lo tanto que «Snapshot» sea un trabajo fácil y apto para grandes audiencias, aunque lo cierto es que si se le concede una oportunidad, este disco sí es muy indicado para melómanos de amplio espectro. «Snapshot» es además un disco que fluye fácilmente. Las canciones pasan como un suspiro formando una unidad compacta a pesar de su diferente personalidad, obligando al oyente casi sin darse cuenta a reproducirlo de nuevo una vez que ha terminado el disco.

Para mí un disco muy apropiado para este otoño que ahora comienza y que tiene pinta de que va a ser más duro que el de otros años.

Comentarios

Comentarios