Blues Pills – ‘Holy Moly!’ (Nuclear Blast 2020)

Tras unos meses de espera y dos aplazamientos obligados por la crisis sanitaria por la que recordaremos para siempre este año 2020, el pasado agosto, en pleno período vacacional para gran parte de nosotros, Blues Pills lanzaban su tercera obra de estudio. Once canciones que llevan por título colectivo «Holy Moly!» y que ha sido producido por la banda en su propio estudio. Aunque, eso sí, las mezclas llevan la firma del cotizado Andrew Scheps.

Bastante ha cambiado en el universo de Blues Pills desde que lanzasen su primer single en el año 2012, incluso a nivel de formación. Actualmente el grupo lo forman la sección rítmica que componen el bajista Kristoffer Schander y el batería André Kvarnström, músicos que acompañan a los compositores principales del grupo, la vocalista Elin Larsson y el reconconvertido ahora en guitarrista solista, Zack Anderson.

A pesar de los cambios, los Blues Pills de este fatídico 2020 han querido mirar atrás y recuperar en cierto modo su sonido original. Ese heavy blues del que se alejaron un tanto en «Lady in Gold», paradójicamente su disco más exitoso. Para ello el grupo se propuso una vuelta a la simplicidad, algo que tal explique su deseo de producir ellos mismos el disco. Una labor que llevó a los músicos a construir los Lindbacka Sounds en la campiña sueca y a pasarse todo un año trabajando hasta quedar satisfechos con los resultados.

Lo cierto es que los temas de adelanto que la banda ha ido mostrando estos meses pasados no prometían demasiado en una primera escucha. Pero es que «Holy Moly!» es una de esas obras que necesita de varias escuchas para llegar a captar todos sus matices. Incluso me atrevería a decir que la elección de los singles no ha sido la más acertada, pero entiendo que Elin Larsson quisiera lanzar como primer adelanto un tema como «Proud Woman», una canción que también es la encargada de abrir el disco. Una Larsson por cierto que nos regala algunas de las que probablemente sean las mejores interpretaciones vocales de su carrera.

En cualquier caso, aparte de lo que la banda había dado a conocer previamente, aquí encontramos un puñado de temas muy interesantes que nos traen de vuelta a unos Blues Pills en plena forma, aunque algo me dice que «Dreaming My Life Away», «Song From a Mourning Dove», «Bye Bye Birdie» o «Dust» no estarán entre las canciones preferidas de algunos de sus fans. No importa, lo son para mí.

Creo también que «Holy Moly!» no será el disco ideal para aquellos que se sintieron un tanto decepcionados por su anterior obra de estudio, aunque yo personalmente opino que han sabido conjugar de manera notable todo lo aprendido hasta el momento en un disco donde hay blues, hay heavy -en el sentido más estricto de la palabra-, hay soul y hay también algo de ese barniz un poco más comercial que puede ayudarles a colocar el disco en los puestos más altos de las listas de rock. A los fans más acérrimos ya sé que no tengo que convencerles; a los escépticos sin embargo espero que al menos haya conseguido despertar su curiosidad y que le dediquen más de una escucha atenta. De verdad que merece la pena.

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