Thundermother – ‘Heat Wave’ (AFM 2020)

Voy a hacer un esfuerzo para que este texto no se convierta en un alegato feminista, aunque es posible que no lo consiga a pesar de las intenciones iniciales.

Bien pensado, es muy posible que no consiguiese esa conversión ni aun haciendo el intento, puesto que desconozco muchos de los códigos del idioma activista.

En cualquier caso, de lo que sí estoy seguro es de que, a diferencia de lo que sucede en otros estilos musicales, en el mundo del rock, salvo contadísimas excepciones a lo largo de la historia, no solemos tomarnos muy en serio a los grupos -o solistas- íntegramente formados por féminas.

En la mayoría de las ocasiones los vemos como un producto sucedáneo del «rock de verdad», el de los hombres.

Tengo un amigo que suele decir algo así como «si puedo elegir entre un partido de fútbol masculino, el que sea, y otro femenino, jamás vería el segundo porque el espectáculo está en el primero. No hay comparación posible».

Pues bien, a mi entender, las más de las veces en lo que a rock se refiere, suele suceder lo análogo: tendemos a ningunear a los grupos de chicas catalogándolos en una suerte de categoría de serie C que reservamos para los momentos de relleno de huecos.

Y erramos el tiro. Por mucho. Ni por destreza o habilidad al instrumento ni por calidad de composiciones deberíamos desechar algunas de las propuestas por el mero hecho de carecer de genitales masculinos entre sus filas, porque, en muchas ocasiones, aportan al rock más cojones de los que jamás podrían soñar infinidad de grupos de pusilánimes machitos.

Desde esa perspectiva, las suecas ThunderMother, con su propuesta de marcado carácter «australiano», tienen poco o nada que envidiar a combos de la misma línea con reconocimiento infinitamente mayor a nivel global, como pudiera ser el caso de Airbourne. No se observan grandes diferencias en sus obras, salvo por el hecho de que las cuatro suecas basen menos que los australianos su nuevo trabajo en las premisas marcadas por AC/DC. También es cierto que han contado en la composición con la ayuda de Soren Andersen, leyenda danesa de la producción y dotado guitarrista que ha trabajado con gente tan dispar como Glenn Hughes, Dave Mustaine o Tommy Aldrige. Es posible que eso ayude, pero no creo que reste méritos.

Será el próximo 31 de julio cuando vea la luz «Heat Wave», este nuevo largo de ThunderMother que ahora nos ocupa, en el que los cambios más reseñables con respecto a anteriores entregas tal vez sean los relativos a la composición, puesto que para esta ocasión las cuatro miembros, Filippa Nässil (guitarrista y jefa del cotarro), Guernica Mancini (voz),  Emlee Johansson (batería) y Majsan Lindberg (bajo), han colaborado tanto en los arreglos como en las letras de manera conjunta por primera vez desde la formación del grupo en 2010 y tras la renovación de plantilla casi integral en 2017.

De esta manera, las cuatro nórdicas se marcan un trabajo en el que las referencias están bien claras, pero que, a modo de declaración de intenciones y como ellas mismas bien dicen para presentar el título y el asunto de «Heat wave»:  «Thundermother no tocan simplemente rock’n’roll, Thundermother son rock’n’roll».

Y lo hacen. Y lo son.

Dejando a un lado los temas más obvios («Back in ’76», «Loud and Alive» o «Dog from Hell»), es de obligado cumplimiento el destacar otras varias canciones donde las suecas superan los esquemas preestablecidos, como es el caso de «Driving in Style», «Mexico» y la que se erige por derecho propio como mejor canción del disco, si se me permite el atrevimiento, «Purple Sky».

En definitiva, que ya quisieran muchos grupos masculinos acercarse a la música de AC/DC imprimiendo ese sello femenino propio que la convierte en personalizada y casi única.

Esperemos que tras la publicación de «Heat Wave», el maldito virus no trunque los planes de gira y podamos disfrutar de ellas en directo.

De ellas y de otros tantos…

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