The Sleep Eazys – ‘Easy to Buy – Hard to Sell’ (Provogue 2020)

Casi echábamos ya de menos algún tipo de lanzamiento de Joe Bonamassa, ese artista que parece que sea capaz de editar al menos dos lanzamientos al año. Su discografía oficial bajo su propio nombre o en sus varios proyectos comienza a resultar inabarcable entre discos de estudio, directos y formatos audiovisuales.

Pero si por un casual pensábais que el bueno de Joe iba a estarse tranquilo una temporada, aquí tenemos este disco editado bajo el nombre de The Sleep Eazys, combo que reúne además de al propio Bonamassa a primeros espadas como el batería Anton Fig, el bajista Michael Rhodes, Reese Wynans a los teclados y John Jorgenson dividiéndose las labores a las seis cuerdas con el ex-niño prodigio.

Dice Bonamassa en el libreto que llevaba años queriendo hacer un disco así, pero que ha tenido que llegar el momento oportuno para hacerlo. Concebido como un homenaje a uno de sus mentores, Danny Gatton, «Easy to Buy – Hard to Sell» es el homenaje de Joe a la persona que le descubrió que había más música más allá del blues: jazz, rockabilly, country,…

A la vista de esto no sorprende que la media hora larga de música que contiene «Easy to Buy – Hard to Sell» esté compuesta por versiones de artistas que tuvieron un influjo sobre el joven Bonamassa vía Gatton. Es precisamente un tema de este último el que abre el disco («Fun House»), una obra que además significa el segundo trabajo tras los controles de Bonamassa tras «Sweet Release», el debut en solitario del mencionado Wynans.

Además de Gatton, también encontramos aquí cortes de Hank Garland, Link Wray, Jimmy Bryant, John Barry, Tony Joe White, King Curtis y Frank Sinatra. Todo versiones instrumentales en las que se deja ver el buen hacer de la banda. No en vano estamos hablando de profesionales de primer orden, e incluso la producción de Bonamassa está a la altura. Otra cuestión es que la obra despierte el interés del respetable. Y no lo digo porque no sea un buen trabajo, que lo es, sino porque tras la escucha a uno le queda cierta sensación de que estamos ante una obra en la que se ha meditado más sobre los arreglos que en imprimirle algo de alma.

Vuelvo a repetir, como gesto de homenaje nada que objetar porque estamos ante un trabajo impecable en todos los aspectos… pero tal vez acabe resultando demasiado impecable. Supongo también que habrá oyentes que puedan opinar lo contrario.

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