Oransi Pazuzu – «Mestaryn Kynsi» (Nuclear Blast 2020)

Veía la luz no hace mucho la más reciente entrega discográfica de una de las bandas más inexplicablemente oscuras, divergentes, heterodoxas y sorpresivas que pueblan el panorama musical en la actualidad.

Ocurre en esta ocasión una situación poco habitual, y es que el grupo del que nos disponemos a desgranar su publicación, a pesar de estar clasificado por la mayor parte de la prensa musical como perteneciente al black metal extremo o al black metal psicodélico, si es que tal cosa existe, es una banda realmente inclasificable a nivel musical, pues las fronteras entre géneros son poco obstáculo para Oranssi Pazuzu.

Comenzar la escucha de «Mestaryn Kynsi», que viene a querer decir literalmente los maestros del clavo, o el clavo del maestro, según la interpretación, quién sabe si en alusión propia o ajena, es sumergirse en un universo en el que casi todo tiene cabida, porque Oranssi Pazuzu, como hemos comentado anteriormente, no ponen límites a sus composiciones, saltándose continuamente los rígidos límites y fronteras entre géneros, amalgamando sonidos e instrumentos que a priori no son los usados convencionalmente para esos fines, e incluso revientan desde dentro los temas con abigarrados y poco ortodoxos cambios de ritmos y dinámicas, todo ello al servicio de su estética y mensaje musical.

Sumergirse, como íbamos diciendo, en el universo que Oranssi Pazuzu pergeña en todas sus entregas discográficas, pero especialmente en «Mestaryn Kynsi«, supone un viaje atávico, en el que el oyente debe desprenderse de los prejuicios para dejarse llevar, o más que llevar, vapulear, hacia el lugar al que estos fineses nos tienen reservado.

Y para ello, las opresivas atmósferas, los tritonos, las escalas disminuidas, las disonancias, y todo el arsenal de recursos que muestran sin pudor ni cortapisas, son puestos al servicio del objetivo de la banda, que es crear atmósferas que nos trasladen a su particular visión musical.

Dependiendo de quién sea el receptor, puede encontrar dolor, angustia, opresión, mensajes ocultos, o quizás luminosidad, virtuosismo, ostinatos, repeticiones obsesivas, y un montón de sensaciones diferentes.

Porque eso en el fondo es la esencia de Oranssi Pazuzu y lo que les hace en cierta manera únicos, frescos y siempre actuales. La fabricación de sensaciones, de momentos de fuerte y emotiva conexión entre emisor y receptor, para lo cual se sirven de todos los resortes a su alcance.

Está claro que la espina dorsal de su música reposa en las sonoridades más extremas, partiendo desde las cuales no se limitan a las fronteras entre géneros, y podemos encontrar estructuras métricas propias de King Crimsom o Tool, con atmósferas dignas de Yes o de Dead Can Dance, alegatos electrónicos con reminiscencias de Jarré, de Daft Punk o del mismísimo Vangelis, ambientes industriales como unos primigenios y desatados NIN o un desaforado Jourgensen, abruptas disonancias propias del kraut rock, Swans, Oneida o de los recientes Daughters, e intrincados tejidos instrumentales herederos de Fields Of The Nephilim, amantes también de la cultura sumeria, o de cualquiera de los grupos protogóticos del after punk ochentero, por poner varios ejemplos bastante alejados unos de otros.

Todo esto, y mucho más, entrelazado convulsivamente pero siempre bien avenido y sin parecer un mero corta y pega, se puede encontrar en la música de Oranssi Pazuzu, y es por ello que la prensa musical siempre ha tenido bastantes dificultades en etiquetarlos. Son y no son simultáneamente un buen montón de cosas.

Estas sonoridades se entremezclan con ostinatos infinitos, disonancias extremas, ruidos estridentes y cambios de ritmo y tono, acompañados todos ellos de la voz de Jun-His, que parece que surge de las profundidades del mismísimo infierno de Dante, conformando unos temas largos, densos y extremadamente oscuros que van provocando deliberados crescendos y latigazos de intensidad, aunque no en todas las ocasiones sigan ese camino, y en más de una ocasión renuncien al clímax, o mantengan la tensión de principio a fin del tema, como ocurre por ejemplo en el corte que cierra el álbum, «Taivaan Porti«(n. del r. la puerta del cielo).

Todo sea por golpear inmisericordemente al oyente para que, una vez este ha abandonado su zona de confort y su lógica musical, se deje llevar por los vaivenes hasta alcanzar el anhelado estado de percepción absoluta.

Este proceso puede llegar a dejar exhausto al receptor, por lo que la escucha de «Mestaryn Kynsi«puede necesitar mas de una incursión, mas de una escucha, no llegando a poder asumir de una tacada tal cantidad de información en semejante torrente sonoro.

En la parte mas técnica, el álbum ha contado de nuevo con Julius Mauranen como co productor junto a la propia banda, y ha sido grabado en Tampere, ciudad originaria de Oranssi Pazuzu, en la enigmática Finlandia, y el resultado son seis temas de largo metraje, que se mueven en la horquilla compuesta por el de menor duración, de apenas siete minutos y doce segundos, y el más extenso, de diez minutos y veinte segundos.

Desarrollos largos necesarios para poder llevar a cabo su doctrina sonora, con evoluciones y cambios mayormente de forma gradual, acumulando capas y texturas, y que realmente no se hacen demasiado pesados, ya que mantienen en todo momento esa tensión marca de la casa.

Situar «Mestaryn Kynsi» dentro de la discografía de Oranssi Pazuzu no es tarea fácil. Si que es cierto, y obvio, que la banda mantiene ese hilo conductor a través de sus entregas, pero matizando cada una de ellas, añadiendo un barniz particular y propio para cada una de ellas en singular. En esta ocasión, siguen la senda consolidada con su anterior publicación, «Värähtelijä», pero experimentan quizás un poco más libremente con los recursos que la electrónica pone a su alcance, haciendo que las atmósferas obtenidas en esta entrega se hallen ligeramente viradas hacia ella, abandonando lenta, pero inexorablemente, tal y como vienen haciendo en cada sucesiva entrega, los cánones del black metal mas ortodoxo que surgía a borbotones en sus comienzos.

Los temas, con títulos (traducidos) tan sugerentes como «Revelación«, «El sacramento del vacío«, «Nueva Tecnocracia«, «Salón de los justos«, «Escucho voces de debajo de la tierra» y  «La puerta del cielo«, es fácil intuir que abundan en las ideas acerca de nuevos (o viejos) órdenes mundiales, subversión y dominación de las masas, el averno y su opuesto, el paraíso, y los avatares y devenires del ser humano en su oscura existencia.

«Mestaryn Kynsi» comienza de forma ascendente, como si «Ilmesis» estuviera configurada a modo de precalentamiento con sus desarrollos calmados y contenidos durante casi la totalidad del metraje, y esos arpegios oscuros que planean repetitivamente a lo largo de su estructura, soltando esa píldora de caos muy avanzado el tema.

Para cuando uno quiere darse cuenta, se adentra en «Tyhjyyden Sakrame«, que comienza también de manera tranquila, justo antes de caer en la emboscada que ya no cesará, con matices, hasta que «Taivaan Portti» ponga el punto final al álbum entre un frenesí de distorsión, electricidad, ostinatos y disonancias.

En resumen, «Mestaryn Kynsi» es un nuevo paso en la progresión de una de las pocas bandas que todavía conservan la capacidad de sorprender al oyente, una obra no conceptual, al menos aparentemente, pero que sí precisa de una escucha en el orden que la banda ha dispuesto sus temas si es que uno quiere imbuirse en su lisérgica liturgia, cual psiconautas, y que desde luego, no deja indiferente tras su escucha.

Uno de los álbumes mas interesantes en lo que va de este convulso dos mil veinte.

ORANSSI PAZUZU «Mestarin Kynsi“

Publicado por Nuclear Blast el 17 de abril de 2020

Listado de canciones

  1. Ilmestys 07:14
  2. Tyhjyyden sakrame 09:19
  3. Uusi teknokratia 10:20
  4. Oikeamielisten sali 08:12
  5. Kuulen ääniä maan 07:14
  6. Taivaan portti 08:06

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