Paradise Lost – «Obsidian» (Nuclear Blast 2020)

La madurez dorada de los de la pérfida albión comenzó a gestarse años atrás. Concretamente nos tenemos que remontar a dos mil quince, con la publicación de «The Plague Within» su decimocuarta entrega discográfica. En ella, Paradise Lost recondujo finalmente una época anterior bastante errática en la que los de Halifax mantenían devaneos con diferentes estéticas musicales con mayor o menor tino.

A partir de ese momento, la línea compositiva de Paradise Lost comenzó a mirar de igual manera a su pasado y a su futuro, esto es, manteniendo sus raíces y la seña de identidad de la banda, que les aupó al trono del goth metal, género que parieron ellos mismos en buena manera, y no perdiendo la perspectiva del presente, y, sobre todo, como hemos dicho, del futuro.

Esta línea en la que Mackintosh recuperaba a la vez la contundencia y las melodías preciosistas y fraseos en sus guitarras, reclamando su papel de pope de las seis (o siete, según el caso) cuerdas, y Holmes se mostraba sólido en sus letras, y recuperaba, como «novedad«, los guturales, aunque comedidos, que abandonaron tiempo ha, en «Icon«, aunque dotándolos, si es que se puede, de cierta melodía y musicalidad, y combinándolos con líneas maás, digámoslo así, «convencionales«.

Aquel disco y la senda que comenzó, con el que se cosechó de nuevo el favor de sus seguidores y bastantes críticas positivas de la prensa musical, tuvo continuación con «Medusa«, que dos años más tarde, ya en dos mil diecisiete, continuaba el camino afianzando esta nueva etapa en la banda.

«Medusa» fue más pesado, homogéneo y contundente que su predecesor, casi pétreo, avanzando un paso más en la nueva etapa que Paradise Lost transitaban, y transitan en los últimos tiempos, y con unos textos más oscuros, y en muchos casos nihilistas, y abocados aún mas, si es que esto puede ser, a ese pesimismo marca de la casa por parte de Holmes.

Tres años han pasado desde la publicación de aquel segundo eslabón, y Paradise Lost, tras afianzar y cohesionar el grupo en varias giras, con un Walterii Väyrynen ya consolidado en el sillín de la batería, en el que pocos han sabido aguantar más de dos embestidas discográficas, la banda acomete una nueva obra, que, por circunstancias del destino, ha visto programada su salida al mercado en medio de la vorágine mundial de la pandemia del coronavirus wuhaniano.

«Obsidian«, que es el nombre que han elegido para su decimosexta entrega discográfica, se muestra en cierta manera continuista de sus dos álbumes precedentes, casi a modo de trilogía. Pero el disco muestra ciertos matices que lo hacen diferente.

Este metal gótico -o goth metal para los anglófilos, con algún tinte death y doom, pero lo justo- que nos presentan en «Obsidian» refleja una banda en estado casi de gracia, sin que se vean, al menos de forma evidente, las turbulencias internas que han causado en el pasado los eternos devaneos del combo, y que se traduce en una colección de temas coherentes, cohesionados y que muestran el músculo de un grupo con algo más de tres décadas de trayectoria a sus espaldas, y que, sin embargo, mantienen la frescura del primer día.

En líneas generales, a pesar de que ya hemos dicho que sigue una estela continuista aunque algo menos pétrea y pesada, «Obsidian» avanza un paso más, consiguiendo producir más de un tema que puede que se convierta en himno futuro de la formación.

Dentro de los parámetros del goth metal, es más que evidente un giro hacia los postulados del after punk del que bebieron en su juventud.

Desarrollos melódicos y abundancia de arpegios en las guitarras, medios tiempos como predominancia, pero con un punto uptempo, y una base rítmica en la que los patrones de timbales cobran nueva presencia. Melodías y armonías vocales extremadamente cuidadas, nos retrotraen a esos momentos en que la oscuridad invadió la música, o una parte de ella, para no abandonarla jamás.

Este guiño al pasado no ha restado contundencia ni empaque a «Obsidian«, sino que le ha dado un valor añadido, unos matices adicionales, a los temas de Paradise Lost.

Por supuesto, los «clásicos» contemporáneos de la banda, los recuperados guturales y los riffs oscuros siguen ahí, solo que han encontrado una esplendida simbiosis con esos otros recursos, explotando al máximo todas las aristas de los de la pérfida albión, que parecen haber abandonado todos sus complejos a la hora de amalgamar su pasado con su presente y futuro y mostrarlo en sus composiciones musicales.

Todo esto, con una excepcional dinámica que ayuda a engrandecer esta decimosexta entrega de los de Halifax, rica en registros y atmósferas que hace tiempo habían abandonado, o simplemente no afloraban con la naturalidad con la que lo hacen en este tabajo.

Quizás haya tenido que ver que ellos mismos han estado detrás de las labores de producción enteramente, aunque han sido ayudados, suponemos que de un modo generoso, por Jaime «Gomez» Arellano, que firmó la producción tanto de «The Plague Within» como de «Medusa«, en aquellas ocasiones como capitán del barco, y con el que la banda debe de estar cómoda a la hora de afrontar el siempre catárquico y convulso momento de registrar sus canciones.

Con anterioridad a la publicación oficial de «Obsidian«, programada para el quince de mayo de este año, ya mismo, Paradise Lost nos presentaba a finales de marzo el primer adelanto, con «Fall From Grace» (ver aquí), y hacía lo propio un mes mas tarde aproximadamente con «Ghosts» (ver aquí). Dos temas acertados para ir generando efervescencia entre sus seguidores, ya que reúnen casi todos los «cánones» de la banda, mostrando desde el primer momento cual es la línea que siguen, y que han generado un elevado grado de expectación sobre su nuevo álbum.

«Obsidian» abre fuego con «Darker Thoughts«, con el que quizás se descoloquen un poco, ya que ese comienzo acústico es poco propio de Holmes y compañía, aunque recuperan su habitual maquinaria más adelante, pero que sirve de advertencia al oyente de que este trabajo bucea bastante, como hemos señalado, en sonidos más puramente góticos, coqueteando con ecos propios de Sisters Of Mercy, The Mission o los mismos Fields Of The Nephilim, por nombrar algunas referencias, que se hacen más que evidentes en «Hope Dies Young«, de la cual se ha sacado el título del disco en una de sus frases.

En definitiva, «Obsidian» es un álbum compensado, redondo, algo menos pesado que sus predecesores pero no por ello menos contundente, con unas líneas melódicas tanto de voz como de guitarras que nos hacen encontrarnos con la mejor y más engrasada versión de Paradise Lost, y que hará pasar buenos momentos a sus seguidores, lo cual es de agradecer en un tiempo en el que la incertidumbre se halla anclada en el imaginario colectivo. Una obra de belleza serena, aunque sin olvidar ni dejar de lado la sempiterna negrura de la banda.

Solo nos queda esperar a que los vientos amainen y podamos verlos defender «Obsidian» en directo, cosa que esperamos ocurra más pronto que tarde.

«Obsidian» será publicado el 15 de Mayo de 2020 a través del sello Nuclear Blast.

Listado de canciones:

Darker Thoughts
Fall From Grace
Ghosts
The Evil Embraced
Forsaken
Serenity
Ending Days
Hope Dies Young
Ravenghast
Hear The Night (bouns track solo en edición deluxe)
Defiler (bouns track solo en edición deluxe)

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