En el año 2006, en pleno «A Bigger Bang Tour», los Rolling Stones ofrecieron un
par de conciertos en el conocido Beacon Theater de Nueva York. Se trataba de dos
veladas benéficas organizadas por la fundación de Bill Clinton y la ocasión la
aprovechó Martin Scorsese para filmar esta película que tiene más de concierto
que de documental y que, probablemente, sea en el futuro uno de los mejores
testamentos audiovisuales de lo que significa un espectáculo de The Rolling
Stones.

Recuerdo en su momento ir a la sala de cine con ciertos reparos, ya que mi última
experiencia en directo con Keef y compañía no había desastrosa, pero tampoco
altamente satisfactoria. Dos horas después sin embargo salía con un enorme
subidón de adrenalina después de lo visto en la gran pantalla. Revisar este filme
en mi salón una década y poco después no es exactamente lo mismo, pero me ha
servido para recordar que en su día ya escribí sobre «Shine A Light» y tras
repasar aquel texto, veo que el tiempo no me ha hecho desviarme demasiado de lo
que pensaba entonces.

Los Stones no serán los mejores músicos del planeta -de hecho aquí se cuelan
fallos pero ellos siguen más chulos que un ocho-, pero cuando se suben a un
escenario logran concertrar cierta magia que si la acompañan de un repertorio
como el que puede verse en esta película, resulta difícilmente batible. Si además
añadimos a invitados como Jack White, Buddy Guy o -y esta me interesa menos-
Christina Aguilera-, está claro que tenemos entre manos un documento explosivo.

Poco importa que Scorsese aproveche cualquier mínima oportunidad para colarse en
el metraje (y por cierto, algunas de las escenas que protagoniza resultan
bastante forzadas), o que en los extractos de entrevistas antiguas que intercala
durante las dos horas parece que se dedique únicamente a subrayar la longevidad
del grupo. Lo importante aquí es ver a los Stones todavía en forma y además con
el bueno de Bobby Keys todavía cubriéndoles las espaldas (falleció en 2014).
Habrá miles de bandas mejores técnicamente hablando, pero ninguna comparable a
The Rolling Stones.

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