«Veinte años no son nada» de Jorge Salán (2020)

En este país tendemos a poner en valor todo lo que viene de fuera, minusvalorando -o incluso despreciando- el llamado producto nacional por una especie de complejo de inferioridad que si bien podría tener cierta razón de ser hasta tiempos relativamente recientes, en los últimos años ya debería haber sido desterrado de nuestra idiosincrasia. En el plano musical esto suele ser bastante claro, y aunque es evidente que hay mucha cosa manifiestamente mejorable, no es menos cierto que contamos con músicos, grupos y discos que no solo están al nivel de muchos lanzamientos internacionales, sino que incluso en algunos casos son mejores que un alto porcentaje de lo que nos viene de fuera.

No sé si el caso de Jorge Salán podría ser uno de estos -al fin y al cabo es un reconocidísimo guitarrista también entre nuestras fronteras-, pero creo que en cualquier caso, esa sensación de tener que demostrar algo parece que impregne este documental de una hora pensado para acompañar el lanzamiento de su próximo disco.

La película, dirigida y producida por el propio guitarrista madrileño, recorre los últimos años de la carrera de Salán, a quien hemos visto acompañando a figuras internacionales como Dee Snider, Jeff Scott Soto o Joe Lynn Turner, lo que debería indicarnos cómo se valora a este versátil maestro de las seis cuerdas también fuera de nuestro país.

Así, mediante testimonios de otros músicos y los suyos propios, este documental va contándonos las aventuras de Salán y sus proyectos tanto en solitario como formando parte de otros grupos. Se pasean a lo largo del metraje personajes como Dee Snider de Twisted Sister, miebros de Avalanch, Joel Hoekstra (Whitesnake, Foreigner, Night Ranger,) Joe Lynn Turner (Deep Purple, Rainbow), el periodista Rodrigo Contreras, Kee Marcello (Europe), Dan Reed (Dan Reed Network), Kutxi Romero (Marea), Fortu Sánchez (Obús), Jeff Scott Soto, Mike Terrana (Rage, Tarja, Avalanch), Terry Ilous (Great White, XYZ) o el prmotor y ex manager del protagonista, Delfín Jiménez.

Sirve por lo tanto esta película para poner en valor la figura de Salán, algo que nunca está de más, aunque tal vez algunos de los testimonios resulten un tanto acartonados. Pero el valor del documental no se resiente demasiado por ello.

Comentarios

Comentarios