Dynazty – ‘The Dark Delight’ (AFM 2020)

Hay ocasiones, centrándonos en el ámbito musical, en las que, de una manera u otra, llegan a tus manos cosas que, al menos en un primer momento, logran llamar la atención por el motivo que particular que sea: bien porque presentan una propuesta de verdadera calidad musical, porque presentan precisamente lo diametralmente opuesto o porque, simplemente, te recuerdan ecos de un tiempo pasado –todavía no tan lejano-, reminiscentes de sonidos con los que creciste.

Este último supuesto es el que me llevó a mí a fijarme en Dynazty hace varios años ya: el hecho de que adoptasen como suyos en pleno nuevo siglo esquemas y sonidos hard de
décadas bien anteriores, los años 80 y primeros 90 de la anterior centena.

En fin, que yo debo haberme perdido –es un hecho- muchas viñetas en el cómic de estos suecos, porque cuando les perdí la pista estos chicos practicaban una suerte de hard’n’heavy de tintes retro que, en mi opinión era bastante más audible que su actual deriva moderno-powermetalera con barnices cuasi kawaii en momentos puntuales.

«The Dark Delight» es un disco plagado de contundentes riffs de guitarra, melosos acordes de teclado y coros angelicales que acaban por hacer tedioso el trabajo de la escucha, pero donde, eso sí, la ejecución no sólo virtuosa sino también preñada de feeling en los solos de los buenos de Love Magnussson y Mikael Lavér, salva más de un tema de la hoguera.

Para ser justos y no tirar por tierra su trabajo, que buen esfuerzo les habrá costado, es de valor destacar algún que otro tema en los que los de Estocolmo no resultan tan pegajosos y azucarados y la melaza que destilan se puede consumir sin riego de sufrir un shock hiper glucémico. Este sería el caso «The Man and The Elemens», canción de temática marinera que se me antoja de buen consumo, quizá porque recuerda de lejos a cierta banda alemana con querencia por las historias de piratas; «The Road To Redemption», que probablemente sea el mejor tema del disco; «Heartless Madness», donde, lo siento, no puedo dejar de acordarme de las pequeñas japonesas de Baby Metal, sus acompañantes corpse painted y su rollete Kawaii; y por último… por último poca cosa más.

Sí quiero repetir que tanto la producción general del disco, como la ejecución de los
músicos de Dynazty son de factura impecable y que, sin lugar a dudas, ese saber hacer salva más de uno y dos temas.

Aun en época de aburrido confinamiento, abstenerse extremistas y diabéticos severos.

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