The Muggs – ‘Slave to Sound Vol. 5’ (Muggs Music 2020)

La primera escucha del nuevo disco de los de Detriot me dejó, más que frío, inerte. El conjunto del trabajo me resultó bastante plano, falto de buenos instantes y, parafraseando al gran Iker, «por qué no decirlo», aburrido.

Como quiera que, aun no siendo The Muggs una de mis principales referencias, debía volver a a prestarle algo de atención para completar estas mediocres líneas, manantial de sabiduría y genialidad estilística, poco a poco y escucha tras escucha he ido sacándole el jugo a un disco realmente preñado de matices.

Sin llegar ni de lejos a conformar lo que podría calificarse de clásico atemporal del universo rockero, desde luego «Slave to Sound» no constituye en líneas generales un mal disco. También está lejos de esa marca. Aunque, si bien en un principio esperaríamos, de un grupo como The Muggs, el todo en los temas más enérgicos y de factura más hard, es, sin embargo, en los cortes de perfil más intimista, en ocasiones rayano al Soul, dónde reside los mejor de esta nueva entrega de los estadounidenses. Es, por ejemplo, «Magnet and Steel» el elemento diferenciador que hace brillar el disco en su justa medida y con la que, en mi excelsa pero prescindible opinión, el grupo encuentra la necesaria comodidad que le permite un hacer de grado sobresaliente. La perla del disco, sin duda.

Para el resto del LP, un tipejo exageradamente rockero y con enfermiza fijación por los sonidos más correosos del espectro musical debe entrar poco a poco, puesto que, a priori, la propuesta es poco novedosa y las referencias de los chicos muy obvias en ocasiones (a la par, las mías puede que sean extremadamente escasas).

Repito que todo esto que digo no significa que el nuevo disco de los de Detroit sea un mal trabajo o poco digno, al contrario, es un buen disco. Lo que sí significa es que, al menos esa primera vez, sobre mi cerebro y entrando por mis oídos planeó la idea aquella de «I’ve heard that song before» que cantaran los olvidados Scatterbrain.

Mención distintiva, a parte de todo ello, merece el tema titulado “The Boogens”, con el que la banda se casca, antes de la parte musical, nada más y nada menos que cinco minutos dialogados en los que se representa el inicio de una sesión de cine que da paso a una escena del filme «The Boogens», engendro de serie Z protagonizado por actores de sexta fila (ojo con este dato, dado que está indebidamente contrastado por dos principales motivos: que yo no soy el tipo más cinéfilo del planeta y que tengo que entregar esta cosa ya. Periodismo amarillento del siglo XXI, señores).

La cuestión es que está canción y su réplica alternativa son de lo más original del disco y realmente interesantes como banda sonora original.

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