Dropkick Murphys – Madrid (Palacio Vistalegre 28-2-2020)

You´ll never walk alone

Apuesta ganadora la que el pasado martes, un día poco propicio, nos trajeron los muchachos de Viveiro dentro del ciclo Route Resurrection Fest.

Y es que Dropkick Murphys saben llevarse a su terreno cualquier situación y convertir una fría noche del primer mes del año en toda una fiesta de punk con raíces irlandesas, en la que todos los asistentes disfrutaron, cantaron y bailaron como si no hubiera un mañana.

Antes del momento señalado, los de la ciudad del viento se hicieron acompañar de tres artistas invitados para ir abriendo boca.

El primero en saltar a las tablas del Palacio Vistalegre fue Jesse Ahern, que contó en su contra con el hándicap de la apertura de puertas a la misma hora en la que comenzó su actuación.

Muy poco público disfrutó de este cantautor que pertrechado con su guitarra acústica, su harmónica y su voz rasgada, desgranó su repertorio en la escasa media hora en la que estuvo subido al escenario, haciendo que nos trasladáramos por unos momentos a un pub irlandés con su folk de raíz.

Tras él, y con algo más de público, era el turno de Rude Pride, únicos exponentes patrios en el cartel de la noche, que comenzaron con una desconcertante intro para acto seguido comenzar con su punk rock combativo entreverado con el oi!, y no dar tregua en la también media hora que tenían programada sobre las tablas.

A pesar de que han anunciado su disolución para este año, los del foro estuvieron cómodos y perfectamente engrasados y pusieron toda la carne en el asador, aunque la voz de Miguel no fuera demasiado inteligible en diversos momentos de su actuación.

Ultimo cambio de escenario para recibir a Frank Turner, que se encontró con un Palacio Vistalegre bastante poblado ya a esas alturas, al que mostró su folk rock en estado acústico y minimalista, atrincherado únicamente tras de su guitarra, y que sirvió de aperitivo a lo que venía después, aunque, a pesar de los intentos de Turner y de su dominio musical, incluso haciendo sus pinitos en castellano, no pareció calar demasiado en el público, quizás impaciente ante la llegada inminente de los cabeza de cartel.

Y el telón cayó tras la intro «The Foggy Dew» para mostrarnos a Dropkick Murphys al filo de las nueve y media, comenzando con fuerza su concierto para deleite y éxtasis de los allí reunidos, con constantes excursiones de Ken Casey y Al Barr a la valla que separa el escenario, para mezclarse con las primeras filas, ante el regocijo de sus seguidores más incondicionales.

Dropkick Murphys apenas soltó el pedal del acelerador en ningún momento de la noche, con un listado de canciones compensado, y cuando lo hizo fue para recuperar resuello en algunas ocasiones.

Hubo espacio para temas de su trayectoria pretérita, pero también para la inclusión de nuevas composiciones, alguna incluso por primera vez en directo, como la dupla «Smash Shit Up» y «The Bonny«, aún inéditos puesto que se estrenarán el último día de enero, formando parte de una serie de cinco que se irán publicando a lo largo del año que comienza y que desembocarán en la publicación del nuevo trabajo de la banda, tal y como nos contaba el locuaz Casey antes de interpretarlos.

Tampoco faltaron las versiones, destacando el «I Fought The Law» de The Crickets, aunque la versión de los bostonianos tenía mas concomitancias con la de The Clash que con la original, ni los momentos de fraternidad con el «You´ll Never Walk Alone«, consabido himno del universo balompédico como mayor exponente, y clásicos ineludibles que además marcaron los momentos álgidos de la velada, destacando quizás por encima de todos ellos «Rose Tattoo«, en las postrimerías del evento, ya en la salida a los bises , para luego protagonizar una invasión controlada del escenario por parte de algunos fans subidos por los propios Casey y Barr para corear con ellos «I´m Shipping Up To Boston«, cerrando la noche definitivamente con «Until The Next Time«, muy apropiado para ello.

En definitiva, una noche de pura fiesta y punk celta la que se vivió con Dropkick Murphys, en la que va a ser su única aparición por la piel de toro este año, en la que certificaron que, mientras siga habiendo público para su propuesta y las energía no les falten, que visto lo visto no parece que vaya a ocurrir, seguirán ostentando el cetro del género.

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