Los Muchachoides – «Pole Position» (Kids Records 1981)

Algunas bandas parecen haber nacido simplemente para alcanzar ese estatus denominado
por los connoisseurs como «grupo de culto». Claro, que incluso dentro de esa
denominación pueden encontrarse notables diferencias entre unos y otros. Los hay que
con el paso de los años consiguen que, a fuerza del boca a boca -o teclado a teclado
diríamos hoy en día-, su nombre acabe siendo más o menos conocido por la parroquia
rockista y su «vida después de la muerte» llegue en ocasiones a ser un negocio hasta
rentable.

Pero los hay también que incluso después de su desaparición siguen siendo unos
perfectos desconocidos, incluso para los más enterados de la clase. Ese es el caso de
Los Muchachoides, un grupo que tiene sus raíces en la fértil escena angelina de
mediados de los 70, formado por hijos de emigrantes latinos de Los Feliz y en cuyo
sonido ya se percibían las aristas de lo que mucho más adelante conoceríamos como
«punk’n’roll», aunque por aquel entonces eran considerados simplemente una anomalía,
una nota discordante dentro del rock de la época.

La historia de la banda no está exenta tampoco de rumorología, lo que siempre da a este
tipo de historias una pátina de malditismo que hace que los hechos vayan
convirtiéndose con el pasar del tiempo en auténticas leyendas y mitos y que, en algunos
puntos, tal vez sea solo una exagerada versión del conocido como «efecto del teléfono
roto».

Y es que según la escasa información que se conoce del grupo, Los Muchachoides fueron
una de esas bandas que parecía tocada por la mala suerte. Formados hacia 1972, según se
cuenta la banda pronto comenzó a hacerse un nombre en los clubs locales gracias a sus
imprevisibles directos y su contundente y -para la época- peculiar sonido. Si además
sumamos a un vocalista, JC Caspian, que los pocos testimonios contemporáneos escritos
describían como «un auténtico torbellino aquejado del baile de San Vito», no es raro
que varias discográficas importantes pusieran a sus A&R al acecho. Gracias a ello, y
aquí la fuentes difieren, Los Muchachoides consiguieron un jugoso adelanto y horas
ilimitadas en un estudio de o bien Atlantic Records o bien de Warner Bros. La cuestión
es que aprovecharon la oportunidad y se metieron en un estudio de Los Angeles para
registrar una demo de seis canciones, por entonces todo su repertorio, que habría de
servir de guía para la grabación de su LP de debut. Hablamos de temas ya legendarios
como «Cracked and Down» o «Ouah Ouah Ouah!!!».

Parecía que todo iba como la seda, pero aquí llegaría la primera tragedia: con todo el
material ya grabado y mezclado, un contrato prácticamente firmado, y algunos dólares en
sus bolsillos, el estudio donde se custodiaban los masters de sus canciones sufrió
un misterioso incendio que hasta el día de hoy permanece sin explicación. Sería un duro
golpe para el grupo, que de la noche a la mañana se quedó sin apoyo de la discográfica
y por lo tanto sin su ticket de acceso a las grandes ligas de los tours del rock.

El grupo entraría en un período que algunos testigos cercanos al grupo denominan como
«autodestructivo»: gracias a la impotencia y a la rabia acumuladas, sus directos
ganaron en intensidad, pero sobre todo en violencia, y rara era la noche donde alguno
de los miembros -generalmente Caspian- no acababa cubierto de sangre y maltrecho. En
esa época arrancó también el descenso a los infiernos del vocalista, que cuatro meses
más tarde del desafortunado incendió dejaría este mundo tras una sobredosis de
barbitúricos. Irónicamente en uno de sus conciertos había mencionado que su muerte
tendría lugar sobre el escenario «más pronto que tarde», una bufonada que tanto público
como banda nunca tomaron en serio. Aunque el desenlace final fue mucho más triste:
Steve fue encontrado muerto en su habitación, en la casa de sus padres, ahogado en su
propio vómito mientras veía dibujos animados un sábado por la mañana.

La historia tenía pues todos los ingredientes para convertir a JC Caspian en otro de esos
mártires legendarios del rock, pero aquello nunca llegó a suceder. Tal vez fuera porque
los otros tres miembros del grupo decidieron seguir adelante como trío con el
guitarrista Robert Mose, el bajista Johnny «the Fox» Martinez y el batería Mortimer «the wild» Frontier alternándose en las voces.

Con esa formación el grupo llegaría a regrabar su cancionero, aunque para entonces en
Los Angeles ya se había formado una potente escena de punk y de repente Los
Muchachoides fueron vistos como una muestra del pasado. Para las discográficas el
futuro lo representaban grupos como los Germs, aunque estos reconocieran abiertamente
el influjo que Los Muchachoides tuvieron sobre su música.

La nueva demo fue pasando de mano en mano durante varios años, hasta que en 1981 el
recién creado sello Kids Records lanzó una pequeña tirada de aquella mauqeta que había
prensado sin permiso. La banda no vió un duro, y como suele ocurrir con estas cosas,
las 517 copias vendidas se sumergirían en lo más profundo del océano del olvido hasta
que en tiempos recientes, gracias a internet, un grupo de usuarios de la plataforma
Discogs se interesó por una misteriosa caja repleta de copias near mint que había
aparecido misteriosamente en el mercado. El resto como suele decirse es historia, y
nuevas generaciones de fans son hoy en día conscientes de la importancia y sobre todo
la influencia de este seminal grupo que aún hoy muchos desconocen.

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