Las aficiones más destacadas de Frank Sinatra

A pesar de que hace más de dos décadas que Frank Sinatra nos dejó, su música sigue sonando en las radios, y su trayectoria es un referente para todos los intérpretes de jazz. Su carrera empezó desde abajo, pero tras ser parte de algunos grupos que no llegaron a triunfar, comenzó a destacar en solitario y terminó siendo una estrella. Hoy en día, resulta imposible olvidar a «la voz», una carismática figura que revolucionó el panorama musical del siglo XX con canciones tan conocidas como Fly Me to the Moon o New York, New York. Por ello, hoy revivimos al intérprete recordando algunas de sus aficiones más conocidas.

Nos vemos en Las Vegas
La ciudad que nunca duerme no solo fue el escenario de algunas de las actuaciones más icónicas del artista, sino que también fue uno de los lugares que más frecuentaba como jugador. En la actualidad, debido a la existencia de las apuestas online, no es preciso moverse de casa para apostar, pero en la época dorada de Frank Sinatra era uno de los requisitos. Por ende, el artista pasaba largas jornadas en Las Vegas jugando al póker y a otros juegos de azar, junto a otros artistas de renombre como Elvis Presley. Al parecer, tanto le agradaba el ambiente, que en ocasiones tan solo se paseaba por allí para tomar una bebida y observar las partidas de otros conocidos. Asimismo, también interpretó la canción Luck Be a Lady donde se hacía referencia a una apuesta.
Otra de las aficiones más conocidas del cantante fue el boxeo, puesto que su padre, el cual tuvo una gran influencia sobre él, fue boxeador profesional. Éste, Anthony Sinatra, adoptó el nombre de Marty O’ Bryen en el ring y luchó en decenas de combates durante su carrera, aunque tuvo que abandonarla después de romperse la muñeca. De este modo, Frank también empezó a practicar esta disciplina, hasta que su fama como cantante le limitó el tiempo libre y se convirtió en un espectador de combates profesionales. Durante toda su vida acudió a Las Vegas para ver a los mejores boxeadores en acción, e incluso se convirtió en el amigo de varios. Además de boxeo, también practicó natación y se declaró aficionado al béisbol, en concreto de los Yankees.

Automóviles lujosos y cómodos
A lo largo de su carrera, los seguidores de Sinatra pudieron verle circular en distintos coches de alto precio, pero lo cierto es que el cantante no era muy aficionado a la conducción. Desde su perspectiva, un coche era un icono de prestigio y un medio de transporte que debía resultarle lo más cómodo posible. Así pues, adquirió distintos modelos, tal y como un Ford Thunderbird del 55 o un Lamborghini Miura, los cuales cumplían con su función, dado que denotaban riqueza y triunfo. En definitiva, Sinatra fue un artista de gustos variados, los cuales nunca trató de ocultar y tampoco pasaron desapercibido. En todas sus aficiones, siempre mostró el mismo entusiasmo que en la música.

Comentarios

Comentarios