Frank Carter & The Rattlesnakes + Kid Kapichi – Madrid (Mon Live 14-11-2019)

Mucho ha llovido ya desde que ese inquieto pelirrojo llamado Frank Carter comenzara su etapa en solitario después de abandonar Gallows, aquella banda de punk heterodoxo que revolucionó la anquilosada y apática escena de la pérfida albión.

Por el camino, siempre de la mano de sus Rattlesnakes, o mejor dicho, de Dean Richardson, ha ido soltando ese lastre que le bullía dentro en forma de verdaderos aldabonazos punk que dejaron boquiabierto a más de uno.

Todo eso, unido al torrente escénico en el que se transmuta Carter al saltar a las tablas, hicieron, además de toneladas de trabajo y constancia, que su nombre comenzara a ser tenido muy en cuenta en la escena internacional.

Carter ha ido labrando su repercusión a base de actitud y esfuerzo, dejándose la piel en cada uno de los conciertos que ha dado junto a su banda, que desde finales de 2016 ha alcanzado una formación estable.

La trayectoria musical de Carter ha estado marcada en gran parte por acontecimientos personales, y esto se deja ver en la manera de componer del pelirrojo y sus socios. Con tan solo tres álbumes en cartera, cuatro en realidad si contamos su directo «23 : Live at Brixton Academy London«, ha alcanzado una enorme repercusión, que le llevó a tener que pisar el freno debido a un estado de depresión causado, entre otras cosas, por el estrés y el frenético ritmo de actuaciones a los que estaba sometido.

Su estilo también se ha ido «dulcificando«, desde el explosivo e incendiario «Blossom» hasta su más reciente entrega, «End Of Suffering«, donde el título es toda una declaración de intenciones, y que nos muestra a un Carter positivo e incluso romántico a su manera, que ha dejado atrás la bilis que caracterizaba sus primeros momentos.

Este giro hacia aguas más tranquilas ha proporcionado a Carter acceso a un público más amplio, mas heterogéneo, y quizás un poco menos visceral, aunque los conciertos que protagoniza junto a sus serpientes de cascabel sigan siendo apoteósicos estados de euforia para los que asisten a ellos.

Antes de que Frank Carter & The Rattlesnakes saltaran al escenario de la sala Mon, Kid Kapichi se adelantaban para ir poniendo a tono un público ansioso por ver al cabeza de cartel. Con su mezcla peculiar, que podríamos intentar definir como mod punk, Kid Kapichi intentaron vincularse con los allí reunidos en los escasos cuarenta minutos de que dispusieron sobre las tablas. Un sonido suficiente y una actitud correcta, con los obligatorios histrionismos por parte de su bajista y su guitarra solista, hicieron que parte del público coreara algunos de sus temas entre la negrura lumínica de la sala Mon.

Tras ellos, la tensión, los nervios, y sobre todo el apelotonamiento hacia las primeras filas se palpaban en el ambiente. La certeza de que en breves instantes aparecería su ídolo hacía mella entre los asistentes.

Y Carter saltó a las tablas con hambre, ofreciéndonos lo que acostumbra. No hay ninguna duda de que es un enorme animal escénico, y que posee un magnetismo que atrapa al oyente, bien sea cantando, saltando, soltando soflamas, o hablando de amor, de relaciones, de respeto a la mujer, de paternidad, o de los problemas mentales y la depresión, animando en este último discurso a pedir ayuda cuando se esta en ese trance. Cualquier cosa se torna trascendental en boca de Frank Carter.

Un sonido estupendo, con la voz de Carter navegando sin problemas sobre el torrente sonoro que desplegaban The Rattlesnakes, hicieron el resto para que el concierto fuera lo que se esperaba de la ocasión.

Un repertorio compensado, en el que, aunque colocados con cuentagotas, los temas pretéritos y más viscerales fueron los que cosecharon el frenesí del público, llegando en la mayoría de estos a corearlos al unísono e incluso por encima de la banda, aunque también las composiciones más recientes recibieron el calor de los asistentes.

No faltaron los bailes de Carter, las carreras por el escenario del resto, y el consabido «paseo» del pelirrojo aupado en los brazos del público, que esta vez, y como curiosidad, dejó para las postrimerías del concierto, en lugar de llevarlo a cabo al comienzo del mismo como es su costumbre.

Despidió con el ya clásico «I Hate You«, gritado por el público en su totalidad, cerrando un enorme e imprescindible concierto en el que lo visceral y lo emocional hallaron territorio común, y haciendo un poco mas grande, si cabe, la estela de la leyenda de Frank Carter & The Rattlesnakes.

Kid Kapichi
Kid Kapichi
Kid Kapichi
Kid Kapichi
Frank Carter and the Rattlesnakes
Frank Carter and the Rattlesnakes
Frank Carter and the Rattlesnakes
Frank Carter and the Rattlesnakes
Frank Carter and the Rattlesnakes
Frank Carter and the Rattlesnakes
Frank Carter and the Rattlesnakes
Frank Carter and the Rattlesnakes

 

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