Volbeat + Baroness + Danko Jones – Madrid (La Riviera 9-10-2019)

Volbeat. El decimotercer paso

Hacía ya tiempo que los de la baja escandinavia habían colgado el cartel de localidades agotadas en las taquillas de la sala La Riviera. A pesar de que quizás pudieran haber dado el salto a un recinto mayor, con probablemente el mismo resultado, Volbeat se quedaron en una sala con un aforo más contenido, aunque con su reciente cambio se llegue a los dos millares y medio aproximadamente.

Quizás sean conscientes de que esta puede ser la última vez que puedan disfrutar de un formato como este por estos lares, ya que la progresión actual de Volbeat hace que el salto a recintos de gran aforo esté totalmente conseguido, cosa que les ocurre en casi todo el resto de la vieja Europa.

Tomadas las decisiones, la banda nos citó a unas tempraneras horas para disfrutar de una velada de rock, puesto que a unas bastante intempestivas seis y media de la tarde, Danko Jones, que hacía los honores de romper el hielo en la capital del reino, comenzaba su corto espectáculo, sin la presencia en los fosos de los fotógrafos, por cosas de la burocracia intergrupal.

Consciente de ello, y con una buena parte del público en el bolsillo tras muchas ocasiones recorriendo la geografía patria, Jones lo dio todo desde el primer momento, llevándose de calle a los allí congregados, que en ese momento alcanzaban ya las tres cuartas partes del aforo.

Danko Jones consiguió comprimir, en la escasa media hora de que dispuso sobre el escenario, una buena selección de temas de todas sus etapas, y todo esto, sin horchata mediante.

No en vano, fue despedido con el grito habitual en sus conciertos, «castellanizando» el juego de palabras de su nombre y apellido, y dejó claro el por qué de su numerosa parroquia.

Tras él, Baroness hacían acto de presencia, desarrollando su propuesta, aunque la audiencia, más centrada en sonidos mas estándares que en las complejas composiciones de Baizley y sus secuaces, no pareció conectar con ellos.

Con un sonido que no les hizo justicia, condenando al ostracismo las líneas vocales y parte de las guitarras, los de Savannah no se arredraron y ofrecieron un intenso concierto en el que se dejaron la piel para conectar con el público, aunque el respetable estuviera en otra historia.

Cabe destacar el salto cualitativo de Baroness desde que Gina Gleason entró a formar parte de ella, y la química evidente con Baizley que pudimos ver sobre las tablas.

Esperemos que en próximas ocasiones la corriente les sea mas propicia.

Y tras un largo cambio de escenario, que dejó a la vista la puesta en escena de Volbeat, el cuarteto apareció en escena tras las intro de turno, causando el frenesí entre el respetable que, ya en esos momentos, abarrotaba La Riviera.

Una escenografía no demasiado pretenciosa, consistente en un panel trasero y una plataforma frontal donde se asentaba la mastodóntica batería, con una pantalla en su base, junto al habitual juego de luces fue todo lo que los de Copenhague exhibieron, y, a juzgar por lo visto, no fue necesario nada más.

Con el público totalmente entregado, y un sonido pulcro, cristalino y potente, Volbeat desgranaron su repertorio, en el cual tuvieron cabida casi todas las etapas de la banda, con evidente, pero no definitivo, peso de su mas reciente álbum publicado, «Rewind, Replay, Rebound«, cuya presentación es el motivo de la gira.

Algunos guiños ya clásicos en los momentos introductorios de algunos temas, el constante ir y venir de Caggiano, Larsen y el propio Poulsen sobre las tablas fue todo lo demás que les hizo falta para rematar la jugada.

Bueno, eso y los temas de la banda, que parecen haberse convertido en una suerte de himnos generacionales para una buena parte del universo rockero.

Si no nos dejamos deslumbrar por el reflejo del sol, podemos encontrar un rendimiento inferior al habitual en las cuerdas vocales de Poulsen, la deriva acomodaticia de su línea compositiva y quizás el poso de las actuaciones en los grandes espacios, que hace que Volbeat navegue con una cierta dosis de automatismo encima del escenario, con esa hipermovilidad de sus componentes en todo momento, pueden ser considerados el debe de la velada.

Aunque poco importa eso cuando una sala abarrotada corea de principio a fin los temas, arropa a la banda e incluso alcanza el éxtasis en no pocos momentos, porque al fin y al cabo, se trata de pasar un buen rato viendo a tu grupo favorito, y eso es lo que experimentaron los que el pasado miércoles se acercaron a ver a Volbeat en la capital del reino.

Baroness
Baroness
Baroness
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Volbeat
Volbeat
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Volbeat
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