Diamond Dogs – Madrid (El Sol 5-10-2019)

Dentro de la programación que conmemora el cuadragésimo aniversario de la apertura de una de las salas más emblemáticas de la capital del reino, la sala El Sol, nos acercamos el pasado sábado a presenciar un concierto de la gira con la que vuelven a la vida en activo una de las pocas bandas que procesan con devoción su amor por el rock and roll más clásico.

Desde el frío norte de la vieja Europa, Diamond Dogs hacían acto de presencia en el escenario de una sala que registraba un lleno confortable, numerosamente poblada por seguidores de la formación a juzgar por su indumentaria y camisetas, y que devotamente penitenciaron con la larga cola que a las puertas de El Sol se formaba momentos antes de la apertura de sus puertas.

Había ganas de reunirse de nuevo con Sulo y sus acólitos, y se respiraba en el ambiente una predisposición al disfrute y a la diversión. Ganas de estar cerca de una banda que ha facturado alguno de los álbumes más relevantes del género, y que parece que todavía tiene que decir cosas en esto de la música.

Y como era de esperar, Diamond Dogs no decepcionaron. Nos mostraron el porqué de su legión de seguidores, facturando un estupendo concierto en el que todos y cada uno de los miembros de la banda funcionaron a la perfección para que el engranaje, perfectamente engrasado, nos mostrara un espectáculo que para sí querrían muchas bandas de alto copete.

Todo gira, por supuesto, alrededor de la figura de Sulo, que se mueve sobre las tablas con gran soltura, entre guiños a sus compañeros, y constante comunicación con el público, al que se metió en el bolsillo desde que en el aire comenzaron a sonar los acordes de «Every Little Crack«, con la que abrieron el concierto.

Diamond Dogs había preparado un listado de canciones bastante compensado, que fluía entre las composiciones más energéticas, los medios tiempos y algunas baladas, e hicieron que en ningún momento el concierto tuviera bache alguno.

A pesar de algunos problemas iniciales sobre el escenario con la monitorización, el sonido fue pulcro y contundente, dejando espacio para que todos los instrumentos estuvieran en su lugar y para que la voz de Sulo navegara sobre ellos.

Las evidentes reminiscencias de The Faces, y especialmente su vocalista, flotaban en el ambiente en determinados momentos de la velada, y los clásicos de la banda, muchos de ellos englobados en ese nuevo álbum que Diamond Dogs acaba de editar, sonaron potentes y sobre todo, creíbles.

Es encomiable que una formación como Diamond Dogs, a pesar de que ya solamente queden dos de sus miembros originales en plantilla, siga ofreciendo conciertos con la entrega que pudimos presenciar el pasado sábado, y que tras más de tres décadas de trayectoria, sigan fieles a sus ideales, y los pongan en práctica en cada actuación.

Tras una hora y cuarto, Diamond Dogs se retiraron momentáneamente para volver tras una pequeña pausa y ofrecer un bis poniendo broche de oro a una velada de auténtico rock and roll, algo que se echa bastante de menos en la agenda musical en los últimos tiempos.

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