La presión grupal

Nunca pensé que tendría que hablar de este tema, pero al final no me ha quedado otro remedio: Rosalía. Y es que el bombardeo constante de información sobre ella desde los medios «mainstream», las varias conversaciones mentenidas en el último año y pico con gente del mundillo en las que me animan a sumergirme en su música porque «es de calidad»,… pues qué queréis que os diga, empiezo a estar bastante saturado.

Bueno, en realidad llevo saturado desde eso, prácticamente año y pico. Decir que apenas la había oído nombrar (os recuerdo que debo de vivir en una especie de burbuja porque yo de estas cosas de las que todo el mundo parece saber nunca tengo ni idea), y ya nos propusieron hacer un streaming de una presentación de su último disco (¿tiene más de uno? Nuevamente no tengo ni idea). Esto como a 24 horas de que se produjera el evento, que tal y como lo vendían parecía que iba a ser tan trascendental como la llegada del hombre a la Luna o, por poner un ejemplo más cercano, como cuando los Beatles tocaron en una azotea.

He tenido que lidiar también como digo con numerosas conversaciones con gente del mundillo. Parece ser que yo, como director de un medio musical, tengo que apreciar lo que hace simplemente porque me dicen que es bueno; o al menos escucharlo para estar al día. Las conversaciones se suelen desarrollar más o menos así: mi interlocutor abre el tema con una frase del estilo «tú deberías reconocer que es bueno», yo le replico que no la he escuchado y que aunque seguramente lo que haga sea una genialidad, ni entiendo de esa música ni voy a perder mi tiempo en investigarla. La discusión (y aquí utilizo el término como sinónimo de intercambio de ideas) suele derivar en que yo defiendo que sin la brutal campaña de marketing que han utilizado, con presencia probablemente pagada hasta en informativos, estaríamos hablando de otra cosa, a lo que siempre -siempre- contraatacan diciendo que es tal la calidad de su propuesta que eso no ha tenido la menor importancia en el desarrollo de los acontecimientos.

Tal vez suene un tanto beligerante la argumentación por mi parte, pero quiero dejar claro que no dudo de que realmente haya calidad en la música de Rosalía, pero yo ni entiendo su lenguaje musical ni tengo las herramientas suficientes para enjuiciarlo. Y además como digo no quiero hacerlo. Una vez me expresé por aquí diciendo que me producía cierta ansiedad saber que habrá por ahí cientos de discos excelentes de música de la que sí entiendo que nunca llegaré a escuchar. Y aquella reflexión la retomo para decir que mientras haya un solo disco de estos que no conozca, no tengo ningún interés en ampliar mis miras. No me interesa, lo siento.

Y tampoco creo que sea tan difícil de entender, a pesar de que sé que se me va a acusar de cerrado, de talibán y demás lindezas. Pareciera que para ser uno muy enrollado tiene que abrazar cada nueva tendencia que esté de moda o que alguien desde un despacho ha decidido que es la tendencia esta temporada (y esto sirve para música, ropa y prácticamente lo que se os ocurra). Me parece una postura un tanto ridícula si lo piensas bien, porque seguir lo que está «de moda» obliga a estar cambiando de chaqueta cada nueva temporada. A mí simplemente me interesa lo que me interesa y vivo muy bien aislado en mi ghetto. No voy a intentar encajar en algo que no me corresponde simplemente porque eso sea lo que me dicen que tengo que hacer.

Seguir a la masa es fácil, lo difícil es ir contra corriente.

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