Flying Colors – ‘Third Degree’ (Music Theories Recordings 2019)

A comienzos del próximo octubre vuelven a la palestra Flying Colors, ese colectivo
musical formado por el repóker del género prog que integran Mike Portnoy (Dream
Theater, Winery Dogs, Transantlantic), Steve Morse (Deep Purple, Dixie Dregs, Kansas),
Neal Morse (Transantlantic, Spocks’s Beard), Dave LaRue (Dixie Dregs, Joe Satriani) y
Casey McPherson (Alpha Rev, The Sea Within).

Tras un par de álbumes de estudio (el homónimo «Flying Colors» -2012- y «Second Nature»
-2015-) y otros dos directos («Live in Europe» -2013- y «Second Flight: Live at the Z7»
-2015-), la banda regresa cinco años después de su último LP con este «Third Degree»
que sigue jugando con el número de orden del trabajo en su título como ya hicieran en
la anterior entrega. Un lustro sin nuevo material que tiene una explicación muy simple,
y es que las agendas de los implicados, siempre ocupados en diferentes proyectos, es
complicado que coincidan. Sin embargo, una vez que los miembros del grupo lograron
juntarse, parece que no costó mucho que fueran saliendo las canciones. Mike Portnoy lo
resume diciendo «Nos llevó tiempo, pero eso es lo que pasa con Flying Colors. Es muy
difícil que los cinco estemos en la misma habitación al mismo tiempo. Pero una vez lo
hacemos, fluye muy fácilmente».

Para la grabación y buscando un sonido sin precedentes, la banda ha utilizado una
tecnología denominada HPAR desarrollada por un ingeniero amigo del grupo, Bill Evans.
Las primeras sesiones de grabación tuvieron lugar en diciembre de 2016 en el estudio de
Steve Morse en Florida, lo que dio resultado siete canciones. Dos años justos después,
en diciembre de 2018, los músicos se volvieron a reunir completando tres canciones más,
lo que nos da las nueve que forman el set list final, con un total de 66 minutos de
duración, y un tema extra titulado «Waiting for the Sun» que la discográfica se reserva
para futuras reediciones ampliadas.

Dejando al margen este tipo de detalles técnicos, es muy posible que el mencionado
Portnoy lleve razón cuando afirma que es posible que un disco como «Third Degree» no
sea superado por futuros lanzamientos. Como mínimo estamos ante la mejor obra de las
tres que el grupo ha lanzado hasta el momento.

Y es que nos encontramos ante un disco que en esencia puede considerarse como
progresivo, pero en el que los cinco músicos han conseguido llevar el sonido un poco
más allá que en sus antecesores, jugando con mayor libertad con las melodías y logrando
un disco que sabe sonar a rock cuando el tema lo demanda, pero que también atesora un
poderoso sentimiento pop que en lugar de arruinar la experiencia la realza: lejos de
hacerse pesado por minutaje o por su vocación progresiva -que ya sabemos que no es
plato a gusto de todo el mundo-, «Third Degree» es un disco que se digiere fácilmente y
en el que se aprecia la delicada labor de unos músicos que son unos maestros no solo de
sus instrumentos, sino también de la composición.

Para mí no hay mucha discusión: como digo este es el mejor disco que han entregado
Flying Colors y la plantilla por la que se juzgarán sus próximas entregas.

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