Coreleoni – ‘II’ (AFM 2019)

Que estrellas del rock consagradas y de trayectoria más que sólida con su banda principal se lancen a la aventura de compaginar sus carreras con grupos paralelos, no sólo entra dentro de la más absoluta normalidad sino que es un hecho que se produce con una habitualidad que roza lo tedioso. Pero, en cualquier caso, y ejemplos hay muchos, esta pluri actividad rara vez se asemeja al trabajo original de las primeras bandas. Supongo, además, que ayuda a ahuyentar la rutina y fomentar la creatividad, enriqueciendo el resultado, tanto de las bandas nominales como de las de asueto.

Por tanto, lo extraordinario en ese mundillo es que te decidas a crear una alternativa para los momentos de descanso y dediques el tiempo a regrabar los clásicos que te llevaron a la fama, acompañado de una formación distinta de la habitual.

Desde esa perspectiva, no se acaba de entender muy bien qué es lo que añora el bueno de Leo Leoni del pasado más remoto de Gotthard. Probablemente todo, a la vista de las dos últimas referencias publicadas bajo la marca Coreleoni y del fichaje de un gran «impersonator» –dicho sin el menor atisbo de acritud- como Ronnie Romero (el chileno clava las partes vocales del desaparecido Steve Lee, al igual que lo hace con otros grandes como Ronnie James Dio).

Es por esto (y por el hecho de que cuente en sus filas con otro ilustre Gotthard, Hena Habegger) que da la sensación de que Leoni echa algo de menos en su actual banda principal. No sé cómo sentará esto a Nick Maeder, a la sazón cantante de los suizos, pero si yo estuviese en su piel tendría los pelos del lomo erizados y las orejas en posición de alerta. Sigo pensando que si buscas un artista para que reproduzca a la perfección las inflexiones, tonos y registros vocales de aquel que tristemente perdiste, es porque, quizás y sólo quizás, piensas que el actual ya no te sirve.

Probablemente esté equivocado y la única motivación del rubio Leo sea la de disfrutar con todos aquellos temas que parió y ayudó a parir y que tienen un encaje menos obvio en una banda que ha evolucionado y requiere de mayores actualizaciones (además del peso de la extensa discografía de un grupo como Gotthard). Probablemente, Leoni sólo quiera divertirse recordando, redescubriendo y ayudando a recordar a los fans todas aquellas canciones ideadas hace más de 25 años y que los encumbraron, no sólo en Suiza, donde son héroes nacionales, sino también a nivel global. Eso es lo que él cuenta y probablemente sea así. Probablemente.

En cualquiera de los casos, en este segundo trabajo de Coreleoni encontramos clásicos de la talla de «Mountain MamaC, «Standing in The Light», «Open fire» o «She Goes Down».

El resultado, más que notable.

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