«Too Old to Die Young» de Nicolas Winding Refn (Amazon Prime Video 2019)

Como suele decirse, Nicolas Winding Refn es uno de esos personajes con los que no valen las medias tintas: o bien se le aclama como al nuevo orfebre del celuloide más arty, o bien se le detesta por sus estomagantes tics.

Como en todo, probablemente el punto medio debería darnos la verdadera dimensión artística del director danés. Pero estas alturas ya parece difícil que tanto seguidores como sobre todo detractores del realizador de «Drive» y «The Neon Demon» vayan a llegar a un consenso sobre su aportación al séptimo arte.

Y probablemente también esta confrontación sea en definitiva una discusión estéril: está claro que, como mínimo, Nicolas Winding Refn ha desarrollado un estilo propio y personal que, si acaso, le pone en relación -aunque sea muy tangencialente- con figuras nada convencionales como David Lynch (personalmente creo detectar ciertos préstamos de la estética del norteamericano en esa atención constante al detalle y en la fotografía de los trabajos del nórdico).

Estrenada a mediados del pasado junio en la plataforma de Jeff Bezos, «Too Old to Die Young» es el último ejemplo de esta particular concepción del cine como algo más puramente estético. Planos largos, larguísimos, pausas entre las intervenciones de los personajes más largas aún, colores vivos, interiores oscuros, gusto por la violencia y una duración que en algunos capítulos rivaliza con la estándar de cualquier película de pantalla grande… pero en la que se desarrolla muy poquita acción en realidad.

Personalmente encuentro aburridísimas las señas de identidad del cine del director: salvo un par de capítulos (creo que de hecho se estrenaron en Cannes porque pueden funcionar perfectamente como historias independientes), el visionado del resto resulta una experiencia tortuosa y desesperante para el espectador.

Y sí, lo pillo. Entiendo que hay un cierto tipo de público que se ve atraído hacia la estética de Winding Refn como los marinos hacia el canto de sirena, pero aquí parece que el guion está completamente supeditado a la imagen. Aunque no todo va a ser negativo, la música que aporta Cliff Martinez me parece espectacular y un muy buen acompañante para las imágenes.

Como todo, para gustos.

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