«Freak Scene» de Richard King

Tal vez sea su carácter insular el que provoca que, a nivel de cultura pop, sepamos mucho más de lo que se cuece al otro lado del charco que lo que conocemos del Reino Unido (aunque desgraciadamente esa especie de aislamiento no afecta a la cantidad de turistas-morralla que llenan de vómito nuestras costas).

Y no siempre fue así: recuerdo que, en mis más tiernos años, la hegemonía televisiva se la llevaban los productos creados en Inglaterra (apuesto a que todos los lectores de cierta edad recuerdan perfectamente la cabecera acompañada de su correspondiente sintonía de la productora Thames). O al menos la competencia con los productos estadounidenses estaba más equilibrada que hoy en día, aunque esto parece que está también en proceso de cambio gracias al auge de las series y de las plataformas online, pero ese es otro tema.

En cualquier caso, y dado que no se puede concebir el mundo de la música pop y rock sin el concurso de la industria anglosajona -entendiendo por anglosajona tanto USA como UK-, el relato nos quedaba un poco cojo sin conocer el detalle de las islas del Brexit.

«Freak Scene. Los chalados e inconformistas que crearon la música independiente. 1975-2005», viene a remediar ese desconocimiento que, al menos en nuestro país, impedía hacernos una imagen de conjunto de la escena independiente. Fundador de uno de esos sellos indie, el autor Richard King parece una voz más que autorizada para encargarse de la tarea.

«Freak Scene» es pues más que un repaso a grupos, artistas y músicos, que también, un recuerdo a toda una serie de discográficas, distribuidores y escenas que florecieron en la treintena de años que recorre la obra, a partir de los testimonios de los propios protagonistas.

Asistimos así a lo largo de más de quinientas páginas a un relato coral construido con las aportaciones de toda una serie de soñadores, inconscientes, fiesteros, consumidores compulsivos de drogas y algunos calificativos más, que tuvieron que aprender sobre la marcha los mecanismos de funcionamiento de la industria musical y el poder de las majors. Una relación de la que los protagonistas del libro casi nunca salieron bien parados, pero que sin duda sirvió para que la mayor parte de la música con algún interés de las últimas décadas pudiera salir a la luz.

Resulta un tanto mareante la cantidad de nombres propios y protagonistas que van apareciendo, pero tengamos en cuenta que el marco temporal es bastante amplio. Por lo demás, un ejercicio el de King bastante útil para musicólogos y aficionados de a pie.

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