Ming City Rockers – Zaragoza (Las Armas 26-6-2019)

El jovencísimo cuarteto inglés Ming City Rockers arrancaba su nueva gira española este pasado miércoles en Zaragoza. Sería esta su segunda visita a la ciudad y la banda
lograría congregar a un público más numeroso que en la primera ocasión, aunque se
antoja escaso (unas sesenta personas) dado su carácter gratuito y que la plaza exterior
de la sala Las Armas estaba bastante concurrida en los momentos previos al concierto;
personalmente sigo sin comprender cómo toda esa gente que se autoconvence de que está
apoyando la escena se queda en la calle teniendo un buen concierto delante de sus
narices y además por la cara. Pero mejor no entremos en las miserias de una escena
prepotente y provinciana como esta, no vayamos a borrarles de su cara redonda la
sonrisa de felicidad a algunos.

Decía yo que es una lástima que una sala con capacidad para cinco veces más público
presente una entrada que sería buena en otras circunstancias y en otros lugares, pero
probablemente todos los que se quedaron fuera se enteren de lo que valen estos jovenzanos cuando consigan algún hit o se hagan eco de sus discos en alguna publicación de
tendencias.

En cualquier caso, los chavales saltaron al escenario de Las Armas a eso de las 21:30
haciendo ruido y dando ya una pista a aquellos que no les habían visto de cómo iba a
ser su concierto: ruidoso, repleto de distorsión y cargado de una actitud de «nos
importa todo una mierda». Son insultantemente jóvenes, son chulescos y son ruidosos.
Esto último les hace perder algunos matices que sí se encuentran en los surcos de sus
discos, pero por contra ganan en agresividad y le ponen cierta dejadez (el cantante /
vocalista Clancey Jones rompió una cuerda a tres temas del final, pero ni se molestó en
cambiarla; probablemente ese era su único instrumento y no iba a perder el tiempo con
esas chorradas), lo que subraya su caracter low-fi. Y deben de creer firmemente en su
repertorio ya que colocan a las primeras de cambio dos de las que para mí son de sus
mejores temas («Sell Me a Lemon» y «All I Wanna Do Is Waste My Time With You»). Todo
aderezado con bastante desparpajo, como cuando el bajista se apeó del escenario para
beberse las cañas de la gente que se encontró por su periplo alrededor de la platea.

Después de cuarenta adrenalínicos minutos, una invocación al espíritu de Robert Johnson
y un único bis, Ming City Rockers dejaron definitivamente el escenario y se dedicaron a
confraternizar con parte del público que había acudido al concierto. Lo bueno si
breve…

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